sábado, 13 de febrero de 2016

CARTAS A UNA ROSA, I



PROLOGO…



La vida es de por si maravillosa en todas las circunstancias y a todo lo largo de ella, si la desnudamos de codicias, egoísmos, miserias y necesidades que siempre nos creamos y casi todas son superfluas.
La vida se recorre hacia adelante pero no se puede interpretar ni entender más que mirando hacia atrás y entonces es cuando nos percatamos de que todo lo recorrido solo era una preparación para el futuro que vino después.
Ya tengo muchos años y el escepticismo es la capa en la que me envuelvo mientras contemplo el mundo que corriendo pasa a mí alrededor aunque jamás dejo de mirar la tierra y contemplar el cielo de la realidad que sobre mi vida tengo.
Y ha sido con esta filosofía cuando he descubierto, por casualidad y cuando menos lo esperaba, brillar un destello, casi una llamarada, que cruza el cielo negro de mi desesperanza de hallar alguien a quien entregar mis recuerdos y las lecciones aprendidas a base de errores y sufrimientos.
Ha sido tal la luz que ha logrado atraer mis ojos, como el imán atrae al hierro, para que mire con atención lo surgido que, tras un tiempo de contemplación, me muestra que ante mí está surgiendo lo increíble, lo insospechado, lo que solo se puede calificar como un milagro, porque de esa luz tan brillante emana vida y entrega sentimientos que curan las llagas del alma hechas por otros en otros momentos, lejanos unos y más próximos otros.
Han pasado unos meses desde que empecé a contemplar tamaño suceso y en el tiempo transcurrido han ido brotando en el jardín de mi corazón las rosas que lo perfuman y engalanan y como soy viejo y puede empezar a fallarme la memoria, quiero plasmar cada rosa que brote, cada sensación que sienta, cada suspiro que escape de mi boca agradeciendo al cielo haber conocido, cuando se acaba casi mi etapa, las maravillas de unos sentimientos que dejan pálidos a lo que muchos llaman amor.
Palabra que es insuficiente para describir lo que germina en mi pecho.
Sería más justo y exacto decir que lo que siento es gratitud y adoración.
Gratitud por lo que me ha dado el Dios de los espacios infinitos y adoración por quien tiene tan hermoso corazón y me hace entrega de los más bonitos, placenteros y serenos pensamientos.
Que otros ojos puedan leerlo y aprender y comprender que no existe mal momento si a nuestra vida llega una riada de sentimientos, porque el cuerpo dejaremos, pero no los sentimientos mientras los tengamos que pasarán la barrera del adiós para seguirnos a donde vayamos.
E inicio esta recopilación de rosas en una mañana de frío invierno en la que luce el sol.

Bétera, Enero 3 de 2013




Bétera, Enero 5 de 2013
Cuando ya estaba por completo cubierto el cielo de mi vida por el manto negro de la desesperanza, ha surgido un destello, un chispazo, como una llamarada que ha hecho que levantara mis ojos del suelo y contemplara perplejo el firmamento haciendo surgir en mi cerebro la pregunta sobre qué podía ser aquello que tanta luz producía.
Pero como si el tiempo se hubiera detenido y el cielo hubiera dejado de moverse en su camino hacia el infinito, allí seguía la luz tras parpadear incrédulo por la sorpresa, porque su intensidad no me ha dejado ciego sino que ha retado a mi cerebro a entender qué pasaba y el por qué ha sucedido.
Han pasado días, más de tres meses desde aquel momento y el destello inicial ha ido creciendo hasta iluminar por completo mi cielo y permitirme ver que no era un sueño, ni tampoco un fugaz chispazo, sino la confirmación de una realidad envuelta con la forma de una rosa de carne y hueso.
Y ahora, pasado el tiempo, empiezo a recopilar los más variados sentimientos que he ido percibiendo desde entonces, siendo este el primero.-


Bétera, Enero 8 de 2013
El tiempo coloca a todos en su sitio  y lleva la verdad como estandarte aunque muchos se nieguen a aceptarlo diciendo, como si no existiera, que no pueden verlo, cuando la realidad es que no hacen otra cosa que confirmar que no hay mayor ciego sobre la faz de la tierra que aquel que cierra su cerebro.
Pero si bien me falla la vista, cosa normal y corriente que la vida trae con el paso del tiempo, no soy tan ciego aún como para no ver que la rosa que he descubierto, escondida tras el cuerpo canela de una mujer, es algo más que carne, huesos y unos ojos de color de ágata similar al caramelo que atraviesan los muros de mi corazón para mirar dentro y asegurarse de que soy y tengo lo que con tanto ahínco está buscando desde hace tiempo.
Y miro su cara, contemplo sus manos y exploro un mundo escondido tras unas gafas que más que ocultar una mirada lo que hacen es aislarla del mundo para que no se percate nadie de que esa figura humana es un precioso cofre lleno de sentimientos.
Se oscurece más la noche cuando la ultima letra de tus palabras se difumina hasta perderse en la pantalla del ordenador al apagarse.-


Bétera, Enero 9 de 2013
Los humanos que sentimos miedo porque no tenemos lo que deseamos, acostumbramos a ver como cierto y preludio de lo que codiciamos lo que de anormal sucede frente a nosotros.
Y así ha sucedido contigo, rosa de un lejano jardín desconocido, que brillaste con tal intensidad en mi firmamento que además de iluminar el vacío de mi pecho, me has hecho pensar que estoy contemplando el nacimiento de algo que puede ser un sueño o la formación de un diamante bajo la presión atroz de la soledad y la desesperanza.
Cuesta siempre apagar un sueño y acallar las ansias del corazón que gime solitario, pero si tienes paciencia suficiente y usas la mente sin los prejuicios del miedo y las anteojeras de los deseos, puedes averiguar pronto si estás ante un globo luminoso o un hecho cierto.
Esperar y no correr es lo más prudente cuando la diferencia de edad es muy grande y tanto tu como yo, rosa abandonada y despreciada, estamos desesperados por la soledad en compañía y la  presión de una tragedia  que a lo largo de años ha ido derruyendo los cimientos de nuestras vidas.
Porque aquel que resiste, gana y eso es lo que intuyo sucederá en mi alma si soporto las envestidas de la prisa, recorro el desierto de la distancia y domino el miedo a errar por no saber ver la realidad que se esconde tras esa luminaria y el fuego que ha comenzado a calentar mi pecho.-


Bétera, Enero 10 de 2013
Tengo muchas veces la sensación cuando hablo contigo, o a través de ese medio misterioso que une
nuestros corazones y permite que oigamos lo que nuestras almas dicen, que una fuerza desconocida
viene hacia mí y deposita en mis manos un diamante recién hallado.
Pero diamante al fin y al cabo que puede ser rechazado, e incluso despreciado, por aquellos que solo ven un cuerpo enfundado en ropajes sin percatarse de que debajo de ellos esta lo verdaderamente valioso y hermoso.
Tener paciencia es importante cuando te das cuenta que el mismo diamante no es consciente de su dureza, de su valor y su gracia verdadera, porque solo necesita llegar a las manos del tallador para que haga con ese cristal lo que hace el escultor ante un bloque de mármol traído de la cantera.
Lo mira con amor e imaginación y ya ve dentro de él la escultura que aguarda a que, con dulzura y paciencia, sus manos amorosas la saquen fuera.
La acaricia con sus ojos y la mide con las manos al mismo tiempo que con un cincel y un mazo va quitando lo que sobra hasta conseguir que lo que él vio primero, luego lo vean todos.
Y como si fuera una sirena saliendo del mar de piedra de la cantera, la escultura mira al sol y los ojos de los admiradores la secan.
Cuando te miro en la distancia, cuando a mi nariz llega el aroma de tu cuerpo que físicamente desconozco, cuando desde tan lejos haces sentir en mi las delicias de tu amor, comienza mi labor de tallador en la que me esmeraré cuanto pueda para sacar a la luz el brillante que llevas dentro, que será el regalo más preciado y hermoso para aquel que, enamorado de ti, te entregue el corazón.-


Bétera, Enero 15 de 2013
Tus ojos, dos trozos de cuero viejo agazapados tras los parpados, adornan tu cara como vigías que contemplan el mundo que te rodea en la que señorean dos pómulos de color canela que atraen mi mirada convencido de que, si pudiera besarlos y deslizar por ellos la punta de mi lengua, encontraría dos caramelos de miel que descienden hasta tus labios, las dos orillas de mazapán que forman tu boca, caja fuerte donde atesoras tus besos que solo entregarás a quien logre darte el más puro y sincero amor, ese que llevas años pidiendo te entregue el cielo, en forma de una persona sencilla y noble que sea capaz de comprender que hacértelo saber y demostrarlo, requiere bastante tiempo, porque la tragedia que arrastras desde hace años, hace de tu mente un vigilante severo que salvaguarda tu corazón  para que no sufra bajo las mentiras de alguien perverso, que solo habla para conseguir tu cuerpo y después dejarte con el amargo sabor que produce un desengaño y el corazón como un barbecho tras haber subido desde el infierno con palabras de amor pero sin sentimientos.
Mirada que recorre el horizonte como lo hace el peregrino de la vida tratando de hallar el camino que conduce al santuario interior donde se guardan como tesoros inmensos los sentimientos.
Y es que, por haber sufrido tanto y recibido tantas desilusiones, esos ojos de cuero viejo miran hacia el futuro con escepticismo, con indiferencia y con miedo, preocupados y despiertos para no ser seducidos por quien solo ansia saciar sus instintos diciendo que es dueño de los sentimientos que salen por su voz sin preocuparse de que estaba pisando un corazón que creyó que no mentía para al final comprobar que solo buscaba placer y hacerte hijos que te mantuvieran atada mientras él libremente disfrutaba.
Ha amanecido hace poco en el cielo que me cubre, entre nubes grises y otras más blancas que perezosas navegan hacia el horizonte del mañana, trayendo hasta donde me siento el deseo de mi alma de que, cuando te despiertes, tus ojos contemplen la serenidad de los míos aunque estén lejos, que tu pecho se llene del viento de mis sentimientos y recuerdes que un hombre ya viejo se siente sostenido por la mirada de tus ojos dulces que destacan en una cara curtida por los desengaños y sufrimientos, pero que protegen los sentimientos que han logrado derribar las murallas del escepticismo con que la edad envuelve el alma de las personas que, también, han sufrido mucho.
Bienvenidos sean los sentimientos que derriban murallas, animan los cuerpos y embalsaman las
almas de aquellos a los que la vida y el destino han dejado cicatrices por todo su cuerpo.-


Bétera, Enero 18 de 2013
Como las olas acarician la playa mientras la besan para morir quietas sobre ella, así amanece el día en el que la luz se desliza amorosa y tranquila sobre la tierra a oscuras mientras la acaricia e
ilumina haciendo que las sombras se disuelvan como lo hace ante el sol la niebla.
Noche de tinieblas y mal dormir como si mi cuerpo compartiera con el tuyo el agotador cansancio de tantas horas de trabajo que ni en el lecho y relajado logra conciliar el sueño.
Parece que sabemos mucho de todo pero compruebo que hay grandes espacios en negro cuando nos adentramos en el mundo de las sensaciones y los sueños, de las percepciones inexplicables, de los contactos físicos imposibles que notamos en nuestro cuerpo como si la persona que amamos estuviera al lado y no a miles de kilómetros en otro mundo.
Saber qué se debe hacer para resolver un problema y no poder hacerlo porque quien debe realizarlo está atado de pies y manos por el miedo, crea una sensación de amargura y fracaso que aún no siendo eso, postra de rodillas el ánimo y hace bajar los ojos al suelo como si esperara ver brotar de la tierra el milagro de que está resuelto o los efluvios de la paciencia para consolar el corazón angustiado que ve sufrir solo al ser amado.
Te miro en la distancia y contemplo como ese oro negro que tienes por cabellera se derrama sobre la blanca sábana como lo hace el petróleo sobre la playa tras el hundimiento de un petrolero.
Movimientos suaves de tu cuerpo cuando cambia de posición por el cansancio y carrera veloz de tus ojos de cuero viejo escondidos tras tus parpados que recorren el paisaje de tus sueños buscando en ese mundo desconocido el encuentro que en la realidad la distancia nos arrebata.
Sueño despierto envuelto en la cuerda locura de amarte que tus ojos buscan, y por eso se mueven
rápidos, para encontrarme antes de que la realidad del trabajo te despierte y tengas que poner en el
frio suelo de la verdad, que debes iniciar otro día más ese trabajo que te esclaviza pero que necesitas como el respirar para poder sobrevivir aguardando a que desde el fondo del universo venga la realidad deseada por ti desde hace tantos años.
Entonces abrirás tu alma y las aguas represadas durante tanto tiempo se derramaran con suavidad sobre los campos resecos de nuestros corazones que llevan años convencidos de que no existía para
ellos un poco de ternura y de felicidad.
Será a partir de ese instante cuando puedas acariciar la vida mirándome a los ojos, abrazar al destino mientras tus manos cogen las mías para convencerse de que es real lo que ves y no un sueño, que compruebes que lo escrito por el destino no se puede cambiar aunque tarden siglos en encontrarse de nuevo dos alma que en otro momento se amaron como ahora lo hacemos nosotros.
Y es que la vida no se extingue ni tampoco se pierde el amor porque es la fuerza más grande del universo sobre la que se desliza la existencia.
 Gana la luz a las sombras y dentro de nada el sol abrazará la tierra dándonos a ambos veinticuatro horas de esperanza y algunos instantes de felicidad mientras hablamos y con los ojos nos
acariciamos.-


Bétera, Enero 20 de 2013
La vida se va vaciando a medida que caminamos desde que nacemos hasta el ocaso definitivo de este cuerpo que ahora tenemos y mientras recorremos ese camino, que tiene desde pedregales a desiertos espirituales y afectivos a praderas inmensas cuajadas de indiferencia y conformismo que sirven de alimento a los que viven pasando el rato.
De dificultades puestas allí para probarnos a nosotros mismo y averiguar de qué somos capaces y
también, aunque pocas veces, hallamos pequeños espacios  con forma de jardín, aunque casi
siempre tristes y abandonados, que no son mirados por los que, creyendo que se vive más,
atraviesan la vida corriendo sin saber con exactitud hacia dónde van ni para qué sirve correr tanto.
Y ha sido ahí, en un pequeño jardín lejano donde oí, quedos y lastimeros, los lamentos de una rosa que los entregaba al viento para que en sus alas llegaran lejos y pudieran ser oídos por algún viajero que recorriera, ya cansado y sin esperanzas, los últimos tramos de su destino.
Y una sonrisa de triste sorpresa surcó la cara de la rosa cuando vio que me detenía para mirar hacia donde estaba, incrédulo de escuchar en aquel jardín, solitario y abandonado, un canto de vida y amor envuelto con la capa del sufrimiento.
Se encontraron nuestros ojos a mitad del camino y tendí mi mano a tu alma para que, si de verdad deseabas volver a la vida, la tomaras y fue tal la luz de tus ojos, ocultos tras unas grandes gafas, que
iluminaron los míos para que me diera cuenta de la riqueza de tu corazón y lo grande de tu gratitud.
Porque acariciaste con tus ojos los míos al mismo tiempo que arrancabas de tu pecho una pepita del oro con forma de corazón, que en tus labios preciosos se hizo canción y llegó, como un viento suave y perfumado de primavera, para abrazar el mío con los brazos suaves, pero fuertes, de un “te quiero”. 
Sorprendido y perplejo ante el hecho de que una rosa tan hermosa, con los pétalos de su cara color de caramelo, dijera eso, miré a mi alrededor convencido que no era a mí a quien se lo decían, pero pronto descubrí que estaba solo.
Tenía los ojos abiertos y veía la rosa y a través de los oídos seguía llegando la melodía de sus “te quiero”, por lo que miré con más atención en aquel pequeño y lejano jardín y llegué a la increíble conclusión de que el tesoro allí olvidado y la lluvia de ternura dorada que de ella manaba, eran para mí y como caídos del cielo.
Empleé mi tiempo en analizar lo que mi intuición me decía y encontré real una rosa de oro puro, con un cuerpo revestido de mal genio, que para revivir solo  necesitaba un poco del agua que crea el amor y la atención humana.
Y desde ese momento he ido regando cada día la rosa para que alcance la hermosura y plenitud que
adorna la juventud que tiene y engalane con su perfume el aire de mis días.-


Bétera, Enero 23 de 2013
Desde antiguo es conocido que el tiempo no pasa para el que sufre, es lento para el que aguarda, corto para el que goza y eterno para los que se aman aunque se les escurra entre los dedos mientras se miran a los ojos como si fueran espejos por donde tratan de pasar, de uno a otro, para sentirse abrazados y contentos.
Hay ocasiones que la sensación que tienen los que se aman es que el tiempo se ha detenido y que todo permanece quieto en la realidad, o nube, en la que están sumergidos.
Menos mal que queda el sol, la luna y las estrellas que les recuerdan, con la suavidad y calma con que cae la lluvia en primavera, que no se detienen en el firmamento y los alumbran uno tras el otro como marchan las hormigas por el camino hacia el hormiguero.
Y es al encender la luz, porque el teclado no veo, cuando descubro asombrado que el día ha terminado y que empieza el reinado de la luna acompañada por los luceros que, envidiosos del brillo de tus ojos, destellan mientras parpadean en el cielo.
Miro a mi alrededor y me sorprende comprobar que sigo sentado en el mismo sitio que al iniciar la conversación esta tarde en que navegaba el sol por un mar de intenso azul empujado por un viento frio.
Debe ser el aroma de la rosa lejana la que hace que el perfume de mi vida sea otro y su estrella polar tu mirada, aunque sigo fascinado cuando me hablas y me empapas con el rio de tu sonrisa, que es la voz de una cascada cristalina cayendo desde la montaña.
Ya con mis años no me molesto en entender nada ni averiguar por qué suceden  estas cosas, cuál es el motivo por el que el destino ha colocado en mi camino el jardín donde reinas a la espera de que riegue con el agua de mis sentimientos la tierra a la que te aferras, mientras esperas que suceda el milagro de que el ángel del amor extienda sus alas y te traiga a mi lado, porque si eso hiciera desperdiciaría lo más hermoso y dulce que tengo, además de que opaca la luminaria que alumbra el trayecto hacia el final de mi vida.
Soñar con cosas tan hermosas endulza el despertar de un hombre que aguarda con paciencia el momento de abrazar a esa rosa.-


Bétera, Enero 28 de 2013
Con el recuerdo de tu voz plasmada en letras en la pantalla del ordenador inicio el día mientras contemplo como el azul del cielo se hace más intenso a medida que aumenta la luz sin que aun se vislumbre el sol por el horizonte.
Sé que a estas horas tus ojos descansan tras los párpados mientras los sueños se forman en el espejo
de tu alma que abandona tu cuerpo en mi busca mientras él descansa entre las sábanas que se comportan como olas abrazando a una sirena que por entre ellas nada.
Sopla una brisa fría que se convertirá en fuerte viento a medida que el sol se eleva para recorrer el firmamento en su incansable caminar de todos los días desde su nacimiento.
Mientras, aguardo el momento que robes a tu descanso un tiempo para dármelo y aparezca en esta pantalla el diminuto detalle de tu retrato que, como canto de ángeles y sonidos celestiales, me anuncia que tenemos para nosotros unos instantes que, cortos o largos, siempre son maravillosos.
Trataré de hacerte reír para que el ir al trabajo sea menos duro, aspiraré en la distancia el aroma de tu cuerpo para perfumarme y te envolveré con la capa del amor que te tengo  e intentaré, con la sonrisa en mis labios, que nuestros ojos se miren en la distancia y se envíen  besos y tiernas palabras de ánimo para que puedas superar el no estar a mi lado.
Echaré sobre el viento mis ansias para que le grite al infinito que nuestros deseos son los de estar juntos, compartir sueños, reír y llorar según los momentos y tratar de dar con nuestras manos, que ahora no pueden tocarse, la magia del tacto que por los dedos fluye cuando amamos.
Y aún que estás muy lejos quiero depositar en tu corazón la magia del beso de una madre ante el dolor de un hijo para sanarlo.
Comienza a aumentar el ruido en el pueblo como todos los martes en que se vuelven locos corriendo los que llegan tarde por haberse regalado un rato más en el lecho.
Ya es de día por completo.-


Bétera, Febrero 9 de 2013
Lanza al cielo la rosa sus pétalos tratando de hacerme llegar la fragancia de su amor y el color de sus sentimientos utilizando al viento para hinchar las velas de la nave de su corazón.
Y a través del cielo y siguiendo a las nubes que desde poniente vienen secas de agua y hermosas de color, llega la música de tu amor que con suave voz desgrana un rosario de “te quiero, te quiero, te quiero”, que como lluvia caída del cielo empapa las tierras resecas de mi alma para hacer brotar pronto las florecillas de la esperanza que creía desde años extinguidas y muertas.
Canta la vida en cualquier rincón una canción a los “Sonidos del silencio”,  que desde tan lejos vienen en busca de mi corazón para amplificar sus ecos hasta formar un orfeón que inunde el universo para ser oído solo por aquellos que abren su alma a la melodía creada tan lejos que grita, al mundo y al cielo, la felicidad de mi corazón porque he encontrado el amor cuando ya no esperaba nada.
Es uno de esos milagros que nadie se da cuenta porque no vienen precedidos de parafernalia ni ocurren ante las masas, que suelen tomar, aún a pesar del escepticismo de esta época, como milagros muchas cosas que solo son pura farsa.
Recojo y guardo dentro del cofre dorado de mis vivencias los sentimientos que una rosa lejana me
dedica en la noche, como si fuera una serenata,  mientras aguarda que el sueño llegue a su cama y
abrazándola, se duerma.
Fina lluvia de estrellas doradas es lo que le parecen al caminante los efluvios de esa rosa tan hermosa y tan lejana.-


Bétera, Febrero 14 de 2013
Felicidades es lo que te deseo en el día en que los demás mortales celebran que se han enamorado y
buscan comprar un regalo que lo recuerde sin ser conscientes de que el obsequio más hermosos es el amarse sinceramente y ser fieles.
Felicidades es lo que te deseo en esta mañana que nace por levante, orlada de nubes blancas que se van haciendo de oro intenso a medida que se eleva desde el horizonte el rey del cielo camino del cenit del firmamento antes de comenzar el descenso hacia poniente en que se acostará hasta el día siguiente.
Felicidades pero no por ser este día, sino por haberte conocido y solazarme hasta el éxtasis mientras contemplo como surcas rutilante el cielo de mi vida ya oscurecido por los años y los sufrimientos.
Felicidades por ser como eres, por sonreír como lo haces, por como mueves tus manos en el aire para alejar los malos pensamientos y empujar hasta donde me encuentro la delicadeza de tus besos y tus ansias de compartir conmigo el aire que cubre el camino que recorro.
Felicidades, también, por acariciar con tus ojos las canas de mi cabeza fruto del paso de los años y la acumulación de desengaños y desprecios.
Felicidades por hacer con tu mente que sueñe contigo y que el calor que brota de la fuente de tu juventud caliente físicamente mi cuerpo, aterido por los años y el frío, hasta conseguir que corone la cima del placer, aunque sea en sueños, y fluya el río que da la vida a otro ser dejándome en la solitaria cama donde duermo la alegría, el placer, el descanso y el orgullo de que has sido tú quien lo ha conseguido.
Felicidades por tener la paciencia de aguantar en la distancia los miedos de un hombre que teme abrir los ojos una mañana y descubrir que sigue en el desierto y que el oasis que veía solo era un espejismo.
Felicidades por perfumarme con el aroma de tu cuerpo mientras lo esparces con el abanico de tu pelo que asemeja olas en un mar de azabache, que consigue empapar todos los poros de mi cuerpo.
Felicidades por ser el bálsamo que mitiga los dolores cotidianos de este infierno en el que vivo y va curando, poco a poco, las heridas de mi alma que, con el peso de los años, ha ido haciendo el tiempo.
Felicidades por lo que me has dado y por todo lo que aguardo.-


Bétera, Febrero 16 de 2013
Cabalga la noche mientras huye sobre los corceles de los primeros grises del día y continúa  en donde duermes, cubriendo tu dormitorio con un velo de intimidad y silencio para que nada altere tu sueño.
Tapas tu cuerpo con una ligera sábana que, como caricia de seda o ala de mariposa, se ciñe a las curvas tan armoniosas que tiene tu anatomía, esculpida en el barro divino por un artista que dejó vagar su imaginación y trató de plasmar en ti a una Venus de la Grecia antigua.
Y aunque estoy lejos, noto tu sueño alterado y a tu cuerpo tenso, mientras tus manos ciñen con desespero la ropa de la cama como si sintieran miedo por algo que desconozco.
Y son tus ojos, escondidos tras los párpados, los que llaman mi atención con sus movimientos rápidos, que me hacen pensar que buscan desesperados, entre los campos de los sueños, cómo huir de ese infierno en el que has vivido y hacer frente al dilema de actuar ahora o hacerlo luego.
Porque te ha llegado el momento de decidir, rosa de mis sueños, y no lo puedes posponer más
tiempo.
Se desliza el día por el mar del cielo que cambia de color a cada momento haciendo brotar sobre las palmeras y los naranjos, que ahora no veo, un arco iris de colores para alegrar el pecho de todo ser humano que se percate que el Dios de los cielos, con el nuevo día, le ha hecho un regalo.
Cierro de nuevo mis ojos unos instantes y regresa a mi frente tu imagen  moviéndose en el lecho inquieta por los recuerdos de la conversación anoche.
Se acaba el tiempo de tu pasado aunque aún no eres consciente y por el horizonte de tu destino aparece un nuevo día cuajado de promesas, inquietudes, sorpresas y algún sufrimiento porque éstos son necesarios para poder valorar luego las cosas buenas que tenemos.
Relaja tu espíritu y éste relajará tu cuerpo y no olvides nunca que cada noche pare un día nuevo.-


Bétera, Febrero 18 de 2013
Bajo un manto gris de nubes amanece este día tras una noche muy larga con varias interrupciones secuela de los nervios con que me acosté por no poder oírte y comprobar esta mañana que, cinco minutos después de acostarme, lograste hacer que ese teléfono funcionara.
Aquel que vive la situación, el que está inmerso en ella, sabe en todo momento qué ocurre, pero el que está lejos y agota sus esfuerzos en averiguarlo sin conseguirlo, por muy sereno que sea, por mucho que domine sus nervios, no logra controlar su miedo si sabe, como es mi caso, que cerca de
ti ronda quien en un instante estúpido te amenazó de muerte.
Me he enfrentado en esta vida a situación difíciles y complicadas, he sentido miedo a que me mataran, se me ha encogido el alma viendo en el mar a las olas enloquecidas zarandear el petrolero en el que navegaba, me han dicho dos veces que mi vida se acababa en seis meses y ante todas esas situaciones he sentido miedo, incluso pánico, pero he logrado controlarlo porque lo estaba viviendo en el instante.
Pero esto que sucedió de anoche no lo había conocido y eso que logre enterarme, más de milagro que de otra forma, que seguías viva mediante la simple audición de varios “Halo, halo, halo”.
Trato por todos los medios de que, en ese infierno en el que vives, no se incremente más con mis dudas y temores y por eso, cuando paso una mala noche, me callo las muchas horas que paso pensando y tratando de controlar mi miedo a que te haga algo.
Por eso me pregunto cómo lo vamos a solucionar para que estés más tranquila y yo mejor comunicado, porque si bien soporto no saber mucho de ti, si necesito algo.
Mala es la distancia para los que se aman porque el perfume de ambos no llega, pero peor es el
silencio cuando solo queda la palabra para unir sus almas en el tiempo que falta para estar juntos y
ésta, por las razones que sean, falla.
Nunca pensé que una cosa a la que no se le da tanta importancia pudiera producir tantas anomalías en mi cuerpo, llegando al extremo de impedirme el sueño y alejar la calma.-


Bétera, Febrero 22 de 2013
Se recortan las palmeras inmóviles tras los cristales de mi puerta en esta fría mañana de domingo en la que el cielo está gris plata comunicando a mi alma una tristeza que proviene de tu agonía por los malos días que estás pasando.
Tratas de hacerme creer que sigue tu vida como hasta ahora pero recibo dentro de mí los embates de tu tristeza, de tu miedo a decir lo que sientes y deseas porque sabes que te vas a encontrar con una negativa absoluta a aceptar que seas tú quien dirija tu vida, ya que el paso del tiempo y tu indefinición han hecho creer a los demás que te pueden gobernar a su antojo, incluso forzando tu voluntad.
Pero al igual que antes que las campanas se hicieran cañones con el mismo bronce, ahora sucede en
tu interior una revolución, casi cósmica diría yo, que está cambiando tu mente y hace que la aceptación de antes, los silencios, los sufrimientos callados y las humillaciones, estén a punto de ebullición en tu corazón mientras brota de tu boca un grito de rebelión y guerra que anuncia a los que quieran escuchar que se acabó el aguantar la tiranía de quien solo te ve como posesión y no como una persona y de todos los demás que han contemplado, en silencio y sin hacer nada en tu defensa, como poco a poco te desmoronabas como lo hace un castillo de arena en la playa ante el embate de las olas.
Está surgiendo, con los dolores de un parto, un ser nuevo que aún asustado  por lo que ocurre lanza su primer grito a la noche de la indiferencia para decirle al mundo que va a luchar hasta vencer, o caer muerta, para conseguir sus sueños y guiar su propio destino, porque todo ser humano tiene derecho a la vida y su libertad y no nació para ser esclavo de nadie.
Levanta tus ojos al cielo de tu vida y verás que del negro ha pasado al azul que se irá haciendo más intenso a medida que avance el día de tu nuevo nacimiento, porque solo se sale del vientre de mujer una vez, pero de nuestra voluntad  depende el renacer cuantas veces lo decidamos, pues si bien somos los autores de muchos de nuestros sufrimientos, también es cierto que la solución siempre está en nuestras manos por el solo acto de desearlo firmemente y ponernos a ello.
Siempre en la vida tenemos que elegir, desde por qué lado nos levantamos hasta qué comemos o cómo vestimos nuestro cuerpo, porque la realidad es que solo nuestra voluntad, y la actitud que adoptemos ante lo que nos sucede, la que pone en nuestras manos los instrumentos necesarios para resolverlo.
Rosa que en la mañana perfumas y engalanas al viajero que por los senderos del jardín de tu vida
ahora camina y suspira, como lo hizo el moro cuando lloró camino de las Alpujarras al ver desaparecer definitivamente de sus ojos su amada Granada, para que tengas voluntad de luchar
aunque a veces tus fuerzas te fallen, porque él levantará tu cuerpo del suelo y curará tus rodillas
heridas y tus llagas, provocadas al recorrer ese camino del calvario en el que has vivido.-


Bétera, Febrero 23 de 2013
Velo tu sueño desde lejos mientras relajas tu cuerpo para mañana enfrentarte al agotador esfuerzo del trabajo que realizas y que deja tus piernas tensas y cansadas  mientras tus ojos, empañados por vaho de tamaño esfuerzo, miran el camino por el que debes regresar al lugar donde más veces te has visto despreciada.
Puede más el deber de una madre hacia sus hijos que la voluntad para vencer la adversidad
y es ese deber, que también conoces, el que te hace caminar sobre el barro del camino para llegar y comprobar que todos ellos están bien.
Muchas son las veces que, mientras hablamos, me percato de que tu mente ha comenzado a despegar de ese cansino campo que es la monotonía del día a día, donde reina la desesperanza y ha huido la seguridad de que todo en la vida cambia aunque a veces no con mucha velocidad.
Pero si ya en la antigüedad alguien, que sabía lo que decía, escribió en el Eclesiastés, que todo
tiempo tiene su afán y un día para cada cosa, no veo por qué nos hemos de desesperar si lo deseado tarda en llegar, porque siempre llega aunque no en el instante que se pide sino únicamente cuando se necesita de verdad.
Entiendo tu impaciencia, tu desespero y tu ansiedad, pero comprueba que cuando menos lo esperas y convencida estás que no vendrá, llega como un rayo de sol a través de las negras nubes de la desesperanza y te hace entrega de lo que deseas.
Milagros que tiene la vida que suceden a diario y que no nos damos cuenta porque estamos distraídos con los sucesos cotidianos que hacen más ruido porque están vacíos.
No temas soñar, rosa de un lejano jardín porque cuando sueñas envías a la inmensidad del universo los pétalos de tus sueños que, como naves de color, viajan hacia donde estoy empujada por la suave
brisa de tu amor.
Aún aguardas en tu cama la llegada del día mientras mi amor te tapa y mis labios recitan muy quedos un “duerme, mi niña, duerme, que a tu lado estoy mientras te protejo y te velo”
Ya la luz se filtra a raudales por las ventanas anunciando una nueva semana cuajada de interrogantes, tanto dónde estás como donde te aguardo.
 Fluye el tiempo mientras huyen los minutos que faltan para que, en la distancia y con palabras, nos besemos.-


Bétera, Febrero 24 de 2013
Caíste anoche sobre tu lecho como una piedra debido al extremo cansancio que traías después de una jornada agotadora de intenso trabajo dando de comer, y primero haciendo el yantar, para trescientos hombres.
Pintará tus ojeras el cansancio de un marrón oscuro que, como medallas en el pecho de un soldado ducho y fogueado, indican que te has olvidado de ti misma para darte un respiro y demostrar, ante quien te ha contratado, que allí hay una delgada mujer que trabaja como a destajo por un sueldo bajo que, como alpiste a los jilgueros, sirve para alimentarse ella y sus hijos.
Admiro en la distancia tu coraje, el control que ejerces sobre tus doloridos músculos obligados a soportar los lacerantes pinchazos que el desentreno y el cansancio producen.
Te miro a los ojos de cuero viejo y, aunque no los veo físicamente, veo reflejados en ellos la determinación del valiente que tiene clara en su mente la razón por la que combate y sabe, sin ninguna duda, que debe resistir para triunfar o dejará la vida rendida en el intento.
Esos son los héroes anónimos que la gente no mira pero que lo son desde su nacimiento, porque el
valor lo tienen aunque no les haya llegado el momento de demostrarlo con hechos.
Así eres tu desde el principio, porque aunque hayas estado cubierta por un manto de ignominias y desprecios, el valor, el coraje y los sentimientos ya los tenias y te ha ocurrido como hace la noche con la tierra, que cuando llega lo oscurece todo y nada ves bajo su manto, pero la tierra permanece
y con ella sus encantos.
No tengas miedo y deja hablar a tu alma para que grite a los cuatro vientos que debajo del sufrimiento existe un corazón grande metido en el cuerpo pequeño de una leona de mirada penetrante que no sabía que era una reina ni que tenía una voluntad de hierro para hacer frente a la tiranía que la oprimía.
Sigue en tu lecho consumiendo los últimos momentos de tu sueño, porque aunque hoy no tengas trabajo, llevas arrastrando las carencias de descanso de los días pasados que, como ruedas de molino, están colgadas de tu cuello.
No puedo verte en tu cama en estos momentos, pero si sentir en mi cuerpo el dulce calor de la vida y el amor que emana del tuyo como para hacer que un hombre viejo y sin ilusión comience a modificar su interior y vea de nuevo brillar su inspiración encendida dentro de su mente, alimentada por la luz que tú mantienes fuerte con tu amor.
Eso si es un inesperado regalo de Dios llegado en el momento justo para impedir el hundimiento de un ser humano que recorre los últimos tramos de su destino.-


Bétera, Febrero 25 de 2013
Cambia de fecha el día donde descansas mientras tu cuerpo es acariciado por las sábanas que, como si fueran mis brazos, miman y vigilan tu sueño y aquí, tan lejos, te escribo vislumbrando por las ventanas de la cocina que la luz se próxima para regalarme un día nuevo.
Oigo como caen lentas las gotas de lluvia en la terraza de arriba que, por su monotonía, se hace
melodía que acompaña mis horas de vigilia en el final de una noche que se inició con la dulzura de tus palabras y la caricia de tu amor hasta conseguir que unos nervios alterados se transformaran en un plácido lago de relajación en el que se bañó mi espíritu hasta alcanzar la sensación de tenerte a mi lado y que con tu mano tapas mis labios mientras susurras muy quedo un “duerme, mi niño duerme, arrullado por mi amor”.
Todavía reina la paz en esta carretera que dentro de no mucho rato se transformará en una vorágine de ruidos, carreras, pitidos y algún que otro grito cuando los árabes vengan a buscar a sus compañeros llamándolos a gritos como si en vez de vivir en la puerta doce aún estuvieran en el desierto.
Se nota su reciente llegada a España, porque aún no han aprendido que aquí tenemos interfonos que facilitan localizar cada piso sin necesidad de despertar al resto de los vecinos.
Recuerdo con placer que en alguna de mis llamadas escuché el trinar de los pájaros, el canto de los jilgueros, o de las aves que moran entre los árboles donde vives.
Muchas veces deseo vivir así, pero tengo la impresión de que eso no será posible por las circunstancias de la vida y cómo está la economía de esta nación, pero lo añoro.
Quisiera que mi mente fuera capaz a voluntad de encender la pantalla de mi frente y ver
cómo duermes, qué haces, cómo te mueves cuando caminas, qué es lo que tus ojos miran y, soy sincero también, ver cómo nada como un pez tu cuerpo en el río.
Sueño también con ir por la noche a una playa y entrar en el agua cogido de tu mano sin sentir
sobre nuestros cuerpos la presión de la ropa que vestimos, porque estoy seguro que será el regalo más hermoso que una noche de luna, o de oscuridad absoluta, nos hará si hacemos los que digo.
Cuánto añoro la suavidad de tu mano sobre la mía, la caricia de tus ojos mientras me miras, los besos que extiendes con tu sonrisa y la dulce certeza de que estas a mi lado y no es un sueño que tengo con los ojos abiertos.
Se expande mi imaginación cogida de la mano con mis deseos en busca del lugar donde a estas horas descansas.
Sigue cayendo con suavidad la lluvia en esta madrugada en la que nos anuncian para pasado mañana una intensa ola de frío con abundantes nevadas.
Muchas veces me veo abrochando los botones de tu abrigo mientras tus labios me besan y noto la punta de tu nariz helada, en medio de un campo blanco de nieve.
Debe ser que te quiero tanto que la imaginación se me desborda y me abrigo con tu amor y con los sueños de poder estar a tu lado.-


Bétera, Febrero 27 de 2013
A medida que el día avanza camino del ocaso van disminuyendo las esperanzas de poder comunicarnos, tal y como hacemos desde el principio de conocernos.
Porque no tiene explicación posible que sin habernos visto nunca sintamos la necesidad de hablarnos aún a pesar de que por este medio se pierde la calidez de la voz y los matices del tono, pero queda como poso la necesidad de comunicarnos.
Supongo que es el teléfono el que no funciona, pero lo mismo pueden ser los repetidores, o que los
ángeles interrumpan las comunicaciones por verdadero deporte, aunque, por unas y otras razones, el
resultado sea el mismo.
Y así está sucediendo desde que ha amanecido, transformando la esperanza en suspiros y las horas en tedio y desanimo, viendo como las nubes de tu ausencia lo cubren poco a poco  por completo.
Me siento como ayuno del alimento que necesita mi alma, como si estuviera desnudo mientras mi cuerpo aguarda las caricias de tu voz y los besos de tus escritos.
Muchas veces los sucesos como este del silencio nos hablan a gritos de lo que sentimos, ansiamos, amamos y no tenemos, empujando con más fuerza la voluntad por conseguirlo.
¡Qué largo se hace el día en que no podemos comunicarnos!-


Bétera, Marzo 1 de 2013
Finaliza la semana con el anuncio previo de acontecimientos en tu vida cotidiana que puede impedir que nos comuniquemos, esperanzas que son bajeles navegando por el cielo con interrogantes como velas.
Qué tendremos, cómo soportaremos ese silencio que nos ha impuesto el destino, durante cuánto tiempo estaremos sin oírnos ni vernos, qué sucederá en ese intervalo,  y que dejan navegando por el cielo de nuestros sentimientos bajeles cuyas velas son interrogantes.
Esos hechos, que ninguna importancia tiene cuando se está cerca, adquieren dimensiones gigantes cuando se está lejos y, además, los sistemas de comunicación no son perfectos.
Y por eso, desde que amanece el día, y son tres completos, planea sobre mi cielo la nostalgia y el desasosiego propio  de aquellos que se aman y no pueden usar sus besos para derretir el hielo que la noche de la separación forma entre ellos.
Así arrastraré el carro de mi existencia en busca de consuelo y, mientras ando, abrigaré la esperanza de que surja el milagro de un hueco y podamos comunicarnos y dar alimento a nuestras almas para que puedan soportar la ausencia y el silencio.
Mueve el viento frío que nos asalta las hojas de las palmeras que se esfuerzan por mantener el equilibrio y parecer bailarinas retenidas en una fotografía que guardaré en el álbum de los recuerdos más hermosos que tengo.
No logra el sol que ya ha salido comunicarme su fuerza para reforzar mi esperanza de poder comunicarme contigo.
Anodino paisaje el de este día que se desliza por el tobogán de las horas arrastrando mí esperanza sin la certeza de alcanzar la meta de vernos, aunque solo sea por escrito.
Hace frío, pero no se distinguir si es el que baja de un cielo azul intenso y raso o el que me produce la incertidumbre de la duda y el desánimo.-


Bétera, Marzo 3 de 2013
Al igual que es la esperanza la que hace mover los brazos al náufrago aunque esté solo entre las olas y no vea ante sus ojos la tierra, así me mantengo a la espera de que, con el paso de las horas, puedas aparecer aunque solo sean unos momentos.
Extraño comportamiento el de un hombre viejo que ha perdido, poco a poco, todas sus ilusiones, caídas al suelo de su vida como lo hacen las hojas del árbol cuando llega el otoño y lo alfombran con las mismas que, en el verano, eran hermosas esmeraldas y ahora mudaron su color al del oro viejo.   
Hermosa alfombra dorada que cubre el suelo de las choperas junto a los ríos y que en los pueblos
son arrastradas por las ráfagas de viento que, sin ternura alguna, las esparcen como si fueran malos pensamientos para dejar paso al próximo invierno.
Logra saltar la barrera de mi frente un deseo y mis más hermosos pensamientos tratando de alcanzar tu pecho, ese en el que has gritado en silencio “te quiero” y resumido tus hermosos sentimientos diciendo “¡Qué triste estoy, entre las risas que me rodean, porque no puedes estar a mí lado!”.
Sensaciones inexplicables para aquellos que desconocen que entre dos seres que se aman no existen las distancias ni los océanos porque saben que lo que emita un corazón, alegre o triste, lo recibe al instante el otro.
Por eso, e igual que un náufrago en el mar, agito mis brazos entre las olas de la desesperanza para mantenerme a flote a la espera de que puedas, aunque solo sea un momento, comunicarte conmigo.
Sería un nuevo milagro que acontece en el rosario de mis días desde que te he conocido, en
el que, poco a poco, has ido añadiendo cuentas,  a cada cual más hermosa, hasta formar una alfombra de rosas que me hacen caminar como si flotara sobre ellas.
Perfumo mi cuerpo con el aroma del tuyo y sacio mis ojos contemplando embelesado esa rosa solitaria que con tu sola presencia engalana mi mundo.
Hace intenso frío esta mañana de domingo mientras aguardo rezando al Dios de los espacios infinitos que ocurra el milagro de verte, aunque sea un momento.-


Bétera, Marzo 4 de 2013
Como el ave que aguarda la llegada de la luz para bajar de la rama en busca de alimento  en el suelo, así ha sucedido que, nada más he visto la luz descender por el tragaluz del techo, me he levantado del lecho para venir al ordenador en busca del alimento de tu amor en forma de mensaje.
Pero grande ha sido mi desilusión al comprobar que del cielo de tu corazón no había descendido sobre el desierto de mi soledad el maná que alimenta cada día los sentimientos que anidan en mi pecho.
Sería el cansancio, pudo ser el sueño y también el no funcionamiento de tú teléfono la causa de este erial que siento en el pecho tras comprobar que no tengo el alimento que tu amor da a mi corazón, que deberé aguardar unas horas más para saber si te puedes comunicar conmigo de nuevo.
Sigue siendo frío el día aunque luce el sol navegando por el mar azul del cielo que aún permanece quieto  y en silencio porque no hay viento, aunque si acompañado por el ruidos de los vehículos que ruedan por esta carretera donde vivo.
No siento tristeza, sino más bien desánimo porque me falta la luz que me ilumina y el calor de tus
besos y abrazos, que aunque me los das estando lejos los siento en mi cuerpo y en mis labios como
si estuvieras a mi lado.
Extraño es lo que me sucede contigo, rosa de tan lejano país, porque percibo con toda intensidad las sensaciones, sentimientos y caricias cuando me las das, llegando al extremo de percibir los dedos de tus manos cuando recorren mi cuerpo.
Misterios que tiene el mundo que nos rodea, en que salvo los que sentimos como yo lo hago, nadie da crédito si lo contamos.
Y es que todo tiene su explicación aunque no la sepamos en este momento, pero estoy seguro de que todo forma parte de un conjunto al que pertenecemos y que somos nosotros mismos, con nuestras creencias y pensamientos, los que podemos abrir o cerrar las puertas que dan acceso a estas cosas que nos desconciertan.
Avanza la mañana hacia el ocaso mientras aguardo entre dudas, más que razonables, de si hoy ocurrirá el milagro que podamos comunicarnos.
Y es que nunca ha sido la certeza la que aniquila el espíritu del hombre, sino la duda y eso es lo que en estos momentos tengo.-


Bétera, Marzo 5 de 2013
Cuando el frío de la noche aún agarrota mis manos ya aquejadas por los estragos que la edad
produce en un clima húmedo, lanzo hacia el horizonte lejano mis sueños más queridos de encontrarme contigo para caminar cogidos de la mano por el camino del cielo adornado con nubes de esperanza que sostengan el desánimo que siento porque estamos tan lejos.
O por esos espacios que nos creamos los  mortales cuando hemos pasado del escepticismo más rancio a sumergirnos en los sueños más gratos, similares a los que sentimos cuando somos jóvenes.
Porque esa es la sensación que tengo en estos momentos, la de haber vuelto a mi juventud y sentirme enamorado e incluso que dejo de ser aquel hombre y me encamino hacia uno nuevo, desconcertante sensación que tengo sin lograr entender del por qué así siento.
Se abren las puertas de los sueños y corren los deseos de encontrarnos como lo hacen los caballos retenidos en las cuadras mucho tiempo, lanzando sus crines al viento y relinchando contentos por
contemplar las praderas de la libertad y por haber salido de tan duro y largo encierro.
Así galopan a tu encuentro mi amor y mis sueños confirmados tras contemplar con mis ojos la
mirada de quien se sabía fotografiada no para fijar el instante, sino como mensaje para el hombre que ama y está lejos.
Misterios que tiene la vida como este enigma inexplicable por el que una niña de 44 años ha puesto sus ojos y su corazón en los de un hombre viejo, cuyo corazón ha estado vacio y seco durante tantos años y que ahora reverdece como lo hacen las hierbas en los campos tras la lluvia de primavera.
Y es a través de la sonrisa grabada en una foto, cómo en la distancia gritas a los cuatro vientos la fuerza de tu vida y la hermosura de tus sentimientos perfumados por la brisa suave pero intensa de tus “te quiero, te quiero, te quiero…”.-


Bétera, Marzo 7 de 2013
Y sin necesidad de cerrar mis ojos veo como tu cuerpo hermoso se desliza entre las aguas de la playa donde has ido a bañarte para surgir en un instante como nació Venus entre la espuma de las olas del mar Egeo.
Pómulos redondeados como nubes canelas que conforma tu rostro en el que descansan dos ojos de cuero viejo que miran, entre asustados y perplejos, un mundo nuevo surgido como un milagro en el centro de tu vida, que te da la energía que necesitas para hacer frente a la realidad que te rodea y empujar hacia el olvido y la lejanía aquella que, con palabras y gestos sin meditar, te habían construido para hacerte creer que solo eras un cuerpo para satisfacer los deseos de tu dueño.
La vida es una maestra dura y exigente con la que aprendemos y muchas veces lo hacemos regando el suelo con nuestras lágrimas, sintiendo en esos momentos que somos más que alumnos victimas del destino que con crueldad se ensaña sobre nuestra espalda.
Siempre que se sufre sin saber la causa, lloramos amargamente tanto por la sorpresa como por la rabia de haber sido elegidos por el destino para tan duro castigo.
Pero al igual que el tiempo todo lo cura, pronto descubrimos que lo que maldecimos por el dolor que nos causa tiene un sentido, que no es otro que el de enseñarnos a hacer frente a lo bueno que vendrá luego, aunque no sepamos qué será ni cómo lo descubriremos.
Eso te ha sucedido, sirena del Pacífico, que has nacido de entre las olas y la espuma de tu sufrimiento, como en el Egeo nació Venus, la diosa de la belleza y del amor sincero.


Bétera, Marzo 8 de 2013
Haces con la fuerza de tu mente que mi organismo duerma, que se serene, que me enamore
cada instante más de tu persona, que supere mis limitaciones y siembras en mi alma las ansias de acariciarte y verte.
Pero también me transmites tus inquietudes, tus miedos, tu desesperanza y temores sobre un futuro que tratamos de construir juntos pero que ves, por ahora, casi imposible.
No te hablo nunca de otras sensaciones que tengo pero que, como cuando el sol desaparece, avanzan las sombras de mis dudas hasta cubrir por completo el cielo de mis ilusiones sumergiendo mi alma en la melancolía, haciendo que mis noches no sean el reino de los sueños y el descanso, sino un mar tenebroso que zarandea la barca de mi calma hasta el extremo de hacerme pensar que
naufraga.
Ya sé que callas para que no me altere, para que me resulte más sencillo soportar la espera y los problemas de esta casa, pero siempre olvidas que transmites inconsciente todo lo que te pasa y que, si bien sé que sucede algo, nunca sé qué lo causa.
Y es esta ignorancia la que socava los cimientos de mi paz y de mi esperanza, que son las únicas cosas que me sostienen mientras contemplo como mi vida se apaga a medida que camino cada día
hacia el ocaso de mi destino.
A veces creo que piensas que mi mente no analiza, que no bucea en esas aguas angustiadas que te rodean, pero te aseguro que sé muy bien a lo que te enfrentas y que te señalé llegaría a medida que fuera creciendo el convencimiento entre los que te rodean, de lo que por mi sientes.
Y de verdad que me siento impotente porque no puedo ayudarte en nada, solo sostenerte, pero en ocasiones me dices cosas que me hacen pensar que estás a punto de tirar la toalla, cosa que entiendo perfectamente aunque no me guste nada.
Paga mi cuerpo las alteraciones de esta casa donde resido, pero aunque no te diga nada, cuando me falla la esperanza, o me acecha el miedo de perderte, mi mundo se viene abajo, porque tú eres la última esperanza de coronar una vida con un poco de felicidad y calma.-


Bétera, Marzo 9 de 2013
Dicen que la fe mueve montañas si quien desea trasladarlas la tiene, lo que ya me presenta un cielo cuajado de dudas es cuando eso hay que hacerlo con las leyes que, como barreras infranqueables, se interponen en el camino de la fe para que se trasladen y hagan posible el deseo de tenerte.
Tal vez sea que el cansancio de estos días pasados aún dure y mi ánimo esté bajo, pero a medida que pasa el tiempo, y profundizo en nuestro problema, veo más claro que hacer lo que deseas, aunque tengas todo el dinero que sueñas, no es posible, porque si deseas huir de donde resides, salir de tu país no puedes porque te lo impiden las leyes, salvo que lo hagas tu sola y eso no quieres.
Duermo porque la voluntad de tu potente mente me lo ordena y aunque no quiera caigo rendido en la cama, aparte de que mi organismo se halla al límite de su resistencia tras los continuos problemas que aquí existen, pero nada más me despierto comienza mi mente a funcionar y compruebo, una y otra vez, que la relación que tenemos no tiene futuro si tu no rompes la relación que tienes con el padre de tus hijos y dejas en el olvido el ansia de huir de tu país.
Difícil solución puede tener este problema porque todo se deja al albur o a que por lo que sea, desaparezca de la vida quien aparentemente está sano además de ser muy joven, pero es el principal personaje de este drama al negarse a romper lo que contigo lo ata.-


Bétera, Marzo 11 de 2013
Me pides cada mañana, rosa de un jardín lejano, que mantenga en pie mi fe de que más pronto de lo
que creo recorreremos el camino que nos separa para fundirnos en un abrazo.
Es un sueño que tenemos pero que aunque lo deseo no lo veo cercano porque a medida que se desarrollan los acontecimientos compruebo que el viento de la realidad y el destino sopla en dirección contraria e hincha las velas de nuestras barcas alejándolas.
La verdad que veo, ansioso de estar equivocado, es que todo se confabula para que no nos encontremos, sumiendo a mi espíritu en el desconsuelo y vaciando mi mente de contenido hasta formar un gris cielo en el que ha muerto la esperanza de acabar mis días conociendo lo que nunca he tenido.
Se ha hecho eterna la madrugada hasta que las primeras luces del alba han iluminado el lecho donde descanso y, ya cansado y doloridos los huesos de tanta vuelta y desespero, me he levantado para enfrentarme al día, uno más, en el que nada espero y me planteo si es que he soñado solo escuchando mi corazón y no a mi cerebro.
Hace frio en esta mañana en la que aún no luce el sol en el intenso azul del cielo, con las explosiones de los petardos que transforman en ruido el dinero que, al parecer, sobra a algunos que despilfarran su cerebro no pensando que a estas horas de la mañana algunos, los más afortunados, duermen tranquilos hasta que el ruido les hace abrir los ojos y maldecir, a esos estúpidos, los huesos y a sus ancestros.-


Bétera, Marzo 14 de 2013
Que un cielo azul turquesa intenso desciende un viento frio que agita las palmeras que hay frente a mi puerta al otro lado de la vía mientras el sol, que no veo, lanza el oro de su luz sobre las fachadas de ladrillo rojo que miran asombradas el fanal que nos alumbra cada día mientras contempla en el espejo de un mar en calma, su cara cuando amanece.
Y allí donde estás la oscuridad reina mientras la luna navega por el mar de las estrella creciendo
cada día un poco más a medida que el mes de Marzo avanza hacia su final y permite a estas horas de la noche que tu cuerpo hermoso perfume la oscuridad de donde duermes con el aroma de rosa que de ti mana.
Sigues mientras duermes persiguiendo tus sueños y ansias de navegar por el mar de la libertad y recorrer los caminos de la vida que te queda sin mirar atrás ni sentir el miedo de que el pasado regrese para someterte de nuevo a la esclavitud de no poder decidir cómo quieres vivir, soñar y respirar.
Como una figura de dulce caramelo yaces entre las sábanas dejando relajado todo el cuerpo mientras del interior de tu pecho brota el aire de la respiración que, junto al corazón y sus latidos, conforman la melodía que preside en silencio la noche.
Y aquí, tan lejos y tan cerca al mismo tiempo, ya cabalga el sol sobre las casas y es acariciado por las palmeras mientras en mi mente contemplo tu hermoso cuerpo que no sabe que lo miro y acaricio al mismo tiempo con mis manos envueltas con la seda de la ternura y perfumadas por el amor que por ti siento.
Son instantes misteriosos de intensa emoción que siento en mi cuerpo que aún desconoce la textura de tu piel y que hasta ahora se ha alimentado del amor que me transmites de las mil maneras en que lo sientes.
Escaso es el silencio ya a estas horas de la mañana en que por la carretera se desgrana un rosario de camiones cargados muchos de ellos con figuras para las fallas.
No puedo resistir la tentación, aunque sea desde tan lejos, de besar tus labios con ternura y acariciar con pasión tus senos.
Te mueves inquieta en el lecho, así que me alejo de ti para que puedas tener un sueño reparador y cuando te despiertes, te pongas en contacto conmigo.
Es el momento mágico que tiene mi día para saber, siendo ya muy mayor y tu casi una niña, si me amas aún.-


Bétera, Marzo 15 de 2013
Me fui a la cama envuelto en la capa de tu amor y con el dulce sabor de los besos que me diste al despedirte deseando que, tras tocar mi cuerpo el lecho, fuera el sueño quien me abrazara y así atravesar con tu recuerdo la larga marcha de la noche.
No siempre es larga la noche, sobre todo cuando se duerme junto a la puerta del garaje que se abre sin pensar que hay alguien que necesita descansar porque su organismo ya dejó la juventud atrás y ahora le acompañan los achaques de la edad y las consecuencias de no haber pensado nunca, a la hora de trabajar, en las posibles consecuencias de los excesos cometidos.       
Pero si bien no aguardo nada de la juventud actual, tampoco lo hago de los que ya no son tan jóvenes porque compruebo que el pensar en los demás está ausente de sus mentes y corazones.
Ya es arrolladora la luz de otro día despejado y sin nubes en el que el sol navegará surcando el mar azul del cielo en busca del horizonte en el que ahora estás, engalanado tu cielo por miríadas de estrellas y luceros que, como joyas, están engarzados en el manto de la noche.
Breve es el lapso del sueño para el que está cansado y ahora duerme abrazado por las sábanas en un lecho lejano mientras aguarda que el mañana traiga a sus manos la realidad del amor que siente por alguien lejano.
Breves han sido los momentos de silencio en esta mañana de viernes en que se inician las fiestas
que tanto fuste dan a Valencia.
Cierro unos instantes mis ojos para soñar despierto que mis labios te bendicen al mismo tiempo que los tuyos beso y con mi mano acaricio tu cara, que vibra bajo los sueños, y ruego a los cielos que suceda como quieres y se realicen todos ellos.-


Bétera, Marzo 16 de 2013
Navegan en la madrugada mis ojos en busca de los tuyos para ver reflejados en ellos la luna que,
como enamorada persigue al sol en su huida, pero solo veo el techo de donde duermo iluminado a trozos por la luz de los coches que pasan por la carretera penetrando a través de la persiana.
Desdichada se siente en esta madrugada mi alma porque no halla lo que desea, ni puede sentir la
caricia de tu sonrisa ni el suave terciopelo de tus manos que pasan como mariposas rozando mi cara.
Los cierro de nuevo con la vana ilusión de que suceda un milagro al abrirlos y que sean tus ojos los que me miran mientras besan tus labios los míos que, trémulos de emoción y ternura, desgranan en silencio el rosario de los “te quiero” que brotan de mi corazón como lo hace el agua en un manantial de montaña.
Pero no sucede otra cosa que la muerte del silencio desgarrado por el paso de un coche y el vacio de la realidad de saberte lejos y no poder acariciar tu cuerpo con mis manos ni perfumarme con el aroma que de tu alma y tu cuerpo emanan.
Se ha detenido el tiempo y con él mis deseos de darte los buenos días mientras tu pelo negro, recorrido por algunas hebras de plata,  asemeja las olas que en la playa de tu cama mueren mientras te abrazan.
Se filtra el día a través de las ventanas, rosa de tan lejano jardín, mientras mis ojos recorren el cuarto donde duermo sin hallar nada que me sirva de consuelo para mitigar el dolor que siento por tu ausencia.-


Bétera, Marzo 19 de 2013
Luce ya el sol en la ventana al abrir mis ojos tras una noche larga en la que mi mente te ha buscado con desespero tratando de consolar tu pena y secar tus ojos que, cuando nos despedimos anoche, lloraban con amargura porque aún a pesar de que trato de hacerte sentir mi presencia, me di cuenta que estabas por completo sola cuando más necesitabas mi compañía.
No pudo vencer tu mente mi preocupación y, como haces muchas noches, entregarme de golpe al descanso y al sueño en mi lecho solitario en el que “sentí“, hace un tiempo, la visita de tu cuerpo.
Ha sido la noche un rosario de interrogantes, de parpadeos perdidos en la pradera de los sueños, de
búsqueda por los rincones del desamparo sin conseguir en ningún momento coronar las cimas de la
esperanza que me ayuden a sostener mi alma que cada segundo que pasa clama al cielo para que el milagro ocurra y puedas estar a mi lado o yo junto al tuyo.
Y así ha ido el tiempo huyendo camino de poniente igual que huye el sol para descansar hasta el día siguiente.
¡Qué lento pasa el tiempo para el que aguarda o sufre!-


Bétera, Marzo 21 de 2013
La noche se hace eterna para aquel que en el lecho se enfrenta  a sus dolores, o a sus penas, sin tener el bálsamo que las cure, o las mitigue,  ni la certeza de saber cómo soportar el largo día que se avecina y los que le siguen, porque solo cambia la iluminación en el lecho donde sufre comprobando cómo la luz es seguida por la oscuridad cual eslabón en una cadena que no se rompe y desaparece hasta que se toma la decisión de hacerle frente sabiendo que si luchas puedes perder pero si no te mueves, ya has perdido y sucumbido ante la realidad a la que te enfrentas.
Porque lo mismo que las primeras luces iluminan la tierras también lo hacen con las cosas que nos
atormentan, dándose el caso de debatirme entre la duda y la esperanza, entre el miedo y la certeza, entre la soledad y la compañía, sintiendo muy dentro del alma mía que no puedo seguir viviendo como hasta ahora en esta casa y, simultáneamente, tampoco quiero vivir sin ella.
Son las dudas, las limitaciones, el cáos que me domina y que nadie diría mirando mi cara que controlo como puedo para que, la emoción y la angustia, no abra la puerta de mis ojos y se derramen sobre mis manos las lágrimas que pugnan por brotar cada vez que tu recuerdo viene a mi pecho.
Distraerse es un método bueno cuando los problemas son otros, pero estoy comprobando con amargo sentimiento que el perfume de la rosa sigue llenando mi pecho, mientras que  tu mente empuja a mi cuerpo tratando para que reaccione y actúe en el sentido que quieres pero que  aceptar no debo.
Y así se desliza el día camino del ocaso aunque por ser tan temprano no nos percatemos de que junto a él, vamos pasando y nos hacernos más viejos.-


Bétera, Marzo 23 de 2013
Cuando se camina por el valle de la duda y es el miedo a perder lo que amamos el cielo de nuestros días, notamos más agudizados los sentidos misteriosos, esos  distintos a los seis que conocemos, que nos transmiten desde lejos los gritos y lamentos del ser que amamos, que se retuerce por el dolor de nuestro silencio y el pavor de enfrentarse a lo que tendrá que hacer sin remedio, más pronto o más tarde, porque otra solución no existe.
Tratar de eludir un problema por el procedimiento de dejar pasar el tiempo es permitir que todo el
conjunto se descomponga sin importar qué fue lo primero que se deterioró, porque la podredumbre avanza y cuando se quiere atajar ya no hay otra solución que la amputación de una parte, jamás el regreso a como todo se inició.
Se de las personas pusilánimes, se de los cobardes pero también sé que por querer conservar lo que no vale mantenemos cerrada la mano y dejamos escapar todo aquello que codiciamos.
No es fácil en la vida elegir el camino por el que seguir, pero como ya quedó reflejado en el Evangelio, no se pueden servir a dos señores distintos.
Rosa de tan lejano jardín, escucha el mensaje de mi mente que te susurra que la verdadera libertad comienza tras elegir y que no decidir cuando existe la duda, significa mantenerse en la esclavitud.-


 Bétera, Marzo 24 de 2013
Siempre ha seguido brillando el sol tras las nubes más negras de una tormenta, aunque no lo viéramos y pensáramos que no escamparía nunca, pero después que del cielo cayeran las gotas de agua más puras, las de la verdad y los sentimientos, ha terminado huyendo la oscuridad para, poco a poco, comenzar a verse de nuevo la luz y volver el sol a brillar.
Cierto es que la angustia que da la oscuridad y la opresión del miedo en el pecho hacen que el tiempo que dure sea de desespero y agonía, porque ni el espíritu más curtido puede evitar sentir miedo a perder lo que es el alimento de sus días y el sostén de su vida.
Tras cada tragedia, tras cada fracaso, tras cada error, hay que mirar una de sus manos, o las dos, de lo sucedió para ver que no vino solo, sino acompañado de la sabiduría para rectificar y aprender la lección de que no puede uno juzgar por lo que parece porque se corre el riesgo de condenar por lo que no es.
Caro he pagado el momento de debilidad y de no razonar con claridad al escribir lo que he hecho, pero ha sido tanto el dolor sufrido que me he prometido nunca más opinar sin antes preguntar para saber el verdadero sentido de lo leído.
Dios ha sido generoso conmigo de nuevo y ha impedido que con mis propias manos matara la vida que me llega desde esa rosa lejana a la que, por estúpido, he ofendido.
Ya solo debo dejar pasar tiempo para que el bálsamo de mi amor mitigue el dolor y cicatrice las heridas de tu corazón que sangra y llora por la acción de quien, conociendo la flor, no pensó que estaba arrancando tus pétalos y recibió los pinchazos de tus espinas hasta que han hecho sangrar mi alma.
Aun me siento aplastado por la tormenta sucedida, pero vuelvo a tener esperanza…- 


Bétera, Marzo 26 de 2013
Y un atardecer en el que el oro del sol embellece los tejados de las casas al mismo tiempo que pinta de terciopelo los montes no muy lejanos, que recoge las lágrimas que caen mezcladas con las primeras alegrías después de tanto sufrir, el rayo de tu palabra ha rasgado el silencio para decir que durante una semana no iba a existir el puente que une y sostiene nuestras almas que por vivir separadas necesitan de la palabra y la conversación, aunque sea escrita.
Se ha oscurecido todo al oírlo y ya mis ojos solo han visto el silencio, el dolor de no saber de ti, tu
desespero al no recibir el calor de mi amor y el sonido de mi voz a través de unas palabras que derramo sobre el papel tratando de hacerte saber en cada momento que estoy enamorado de ti y que para mi eres la vida.
Pero como todo en esta vida, tras la sorpresa del “por qué” y la ira del “por qué a nosotros”, solo queda la aceptación de una realidad que con crueldad nos dice que no podremos comunicarnos en siete días.
Es fácil echar la culpa al destino, a la mala suerte o a lo que creamos es el causante de nuestro
sufrimiento, pero en este caso la causa real es la situación que ambos estamos travesando.
No queda otra opción que esperar que pasen esos días para volver a comunicarnos y restablecer el
puente entre nuestras almas y se reanude el río de palabras que traiga a cada uno el alimento de amor que nuestros corazones necesitan.-


Bétera, Marzo 27 de 2013
Como una regata de barcos con las velas blancas así van surcando las nubes el cielo de esta mañana de Semana Santa en el que añoro con desesperanza las dulces palabras de tu alma saludando a la mía mientras entonamos un canto de amor y gratitud al Dios de los espacios infinitos por permitir el
conocernos y amarnos como lo hacemos.
Ya han pasado treinta y seis de las ciento sesenta y ocho horas que faltan para terminar la agonía de
no verte, para poder besar tus ojos con las palabras que de mi corazón manan creadas por tus sentimientos y plasmadas por mis dedos sobre el blanco lienzo de un papel solitario.
Lento pasa el tiempo para el que aguarda pero ya, en la primavera de nuestro amor, han comenzado a brotar de nuevo los botones de la vida y la esperanza, esos que en pocos días serán las hojas con las que taparemos nuestros cuerpos y así ocultar a otros ojos, esos que solo miran pero no ven nada, que bajo ese verdor se esconde el oro del amor de dos corazones que por fin se han encontrado al cabo de se sabe cuántas vidas.    
Pero tengo mis momentos de desánimo por tu ausencia, porque no me llega la fragancia de la rosa que eres, ni mis ojos ven el lujuriante verdor que te rodea, ni las flores rojas que cierran la tierra del jardín donde vives, ni mis oídos escuchan el canto de las aves, ni tampoco cuando cantas al cielo como un jilguero joven, porque hasta las nubes se iluminan al oír el orfeón que interpreta las más bellas melodías que acompañan al amor que te envío usando sus picos como si fuera mi boca la que te canta.
Tirar del tiempo para que pase más deprisa no puedo pero si usar el viento como mensajero de las palabras más hermosas que tu amor inspira en mi pecho: “te quiero, te quiero, te quiero”.
Alivio mi tristeza convencido de que por esos caminos misteriosos que tiene el destino, mi amor se abrazará a tu cuello y mis labios, besando los tuyos, te dirán muy fuerte, pero en silencio: “Rosy, ¡Cuánto te quiero!”-


Bétera, Marzo 28 de 2015
Pasan lentos los minutos caminando hasta hacerse horas en esta noche de primavera en que tú no logras conciliar el sueño y aguardas, como planta reseca, el agua de mi llamada.
Maldigo la distancia y odio la técnica cuando no sirve más que para inquietar el alma de aquellos que ansiosos aguardan la caricia de la voz del ser amado que nos dice que, aun a pesar de la distancia y los contratiempos, nos ama.
Saber que me “llamas”, que aguardas la llegada de mi voz, que me necesitas, es el rumor que mi alma capta como compañía del silencio de esta madrugada de Semana Santa en la que deseo, desde que abro los ojos, ver aparecer en la pantalla del ordenador las palabras que acarician mi corazón con la suavidad de un beso y la ternura de tu amor mientras noto el terciopelo de tus dedos que acarician mi cara al tiempo que tus ojos se me miran derramando sobre mí la dulzura de tu ternura y la serenidad de saber que, aunque muy lejos, estás junto a mí.
Falta tiempo para que amanezca el día y ya se me hace eterno porque no tengo la certeza de que te
pueda escuchar, o por lo menos, leer lo que escribas.
Dios mío, ¿aún nos queda mucho que sufrir por esta separación?
Lejana canta un ave a la noche mientras mi alma se abriga con los recuerdos y se recoge sobre sí misma, como hacen los osos, mientras aguardo que finalice el invierno de tu ausencia.-


Bétera, Marzo 29 de 2013
Llegan los lamentos de tu soledad desde el lecho en que descansas anhelando que llegue el sueño y te libere por unas horas de la agonía que mi ausencia te causa mientras trato de enviarte mi amor subido en las alas de la ilusión de poder estar a tu lado.
Se acerca la madrugada tras una noche de espera aguardando una simple llamada que me anunciara que estabas junto al teléfono para que te llamara y saciar nuestras almas con el rocío del amor que nos tenemos que, como a las plantas, hace crecer y más hermosas.
Pero por la hora que es solo sonaran las campanas de la torre de la iglesia para hacerme saber que la
espera no ha servido para nada.
Es esa separación la que frustra nuestro ánimo y enfría el cuerpo que, por no dormir en su momento, se destempla dándonos la sensación de estar enfermo.
Y sé que en estos momentos estás pensando en mí y extiendes tu brazo en busca de mi cuerpo aunque sabes en todo momento que no estoy allí junto a ti, pero puede más tu ansia de sentir mi respirar que la realidad que la mente te muestra.
Es una forma de amar que en muchos momentos te hace sentir que estás en el infierno de la soledad y en otros en la gloria por saber que muy lejos hay una persona que vive por ti y te aguarda.-


Bétera, Marzo, 30 de 2013
Se encamina la noche hacia su muerte pariendo un nuevo día que se presenta hermoso aunque en el cielo sigue luciendo el manto de estrellas que han acompañado a la luna en su camino.
Ya se nota que hoy trabajan algunos porque el ruido de la carretera es la música de fondo de este amanecer de sábado en el que inicio un rosario de esperas para ver si Dios es generoso conmigo y permite que nos comuniquemos un poco.
Difícil es siempre la relación a distancia, pero cuando hay que aguardar días para saber en un mundo de comunicaciones instantáneas, la paciencia se agota más pronto y comienzan a danzar los demonios de los deseos y las ansias.
¡Ay rosa de aquel lejano jardín, donde discurren lentas las horas y la monotonía es la pauta de tus días, que no te has dado cuenta aún de que el tiempo corre contra los dos aunque a velocidades distintas y que por mucho retrasar una decisión no se soluciona un problema!
No te das cuenta, pero te va a llegar el instante de la sorpresa descubriendo entonces que malgastaste todas las oportunidades que te dieron por el simple hecho de dejarte dominar por el miedo.
Quisiera equivocarme tanto como deseo vivir a tu lado, pero parece que el viento del destino sopla en dirección contraria a lo que ambos deseamos.
Ya se ha hecho de día por completo y el sol tiñe de oro los ladrillos de las fachadas de las casas y los tejados y el fuerte viento zarandea las palmeras y la araucaria recortándolas contra un cielo de
un azul intenso.
Miro a mi alrededor y me pregunto: ¿hasta cuándo habré de seguir esperando?-


Bétera, Marzo 31 de 2013
Comienza a desfallecer el día a medida que la tarde avanza mientras el río de coches de los que han salido de casa a celebrar la Pascua inunda la carretera espantando al silencio que tanto adoro y que ha huido hacia el espacio mientras aguarda la llegada de la noche para regresar de nuevo a mi lado.
Sé que no te vas a conectar por las razones que sean, pero aún así paso el día pegado al ordenador aguardando, como ayer tarde, el milagro de verte aparecer aunque sea un instante, pero sobre mi alma tengo el peso de la desilusión y el ver pasar un día más lejos de tu presencia.
Puede que las nubes negras de tormenta hayan ensombrecido también mi ánimo como lo han hecho con el cielo, puede que sea que entre nosotros algo ha variado.
Pueden ser manías de quien tiene miedo…-


Bétera, Abril 1 de 2013
Los años no pasan en balde y una de las cosas que pronto descubres es que el paso del tiempo todo lo cura y suaviza las cicatrices hasta casi hacerlas desaparecer.
Eso pasa con los enfados, con las discusiones y con los malos tragos, que si tienes paciencia y te preguntas qué importancia pueden tener al cabo de cinco años, descubres que estás perdiendo ahora tú tiempo en algo que no merece la pena.
Y mucho más cuando hay tierra por medio e intensos sentimientos del uno por el otro, porque si te empecinas, al cabo de pocos días la sombra del disgusto se hace pozo y contemplas el vacío en tu alma que ninguna otra cosa logra llenar.
A veces es bueno que nos alejemos un poco para comprobar hasta dónde llega lo que sentimos y cuan incompletos estamos cuando no lo tenemos.
Pero como tras la noche siempre surge un día, así sucede cuando hay sentimientos hermosos, porque puede que duren aún las nubes de la discusión de ayer tarde, o de hace unos días, pero la luz se abre camino de nuevo para iluminar nuestro corazón, mientras el aroma de la rosa que amo perfuma cuanto nos rodea.
Y es que no se debe perder por una majadería la armonía que se tiene cuando se está con quien nos ama o si, como es en nuestro caso, todo proviene del ansia desmedida de estar juntos cuando parece que los demás solo quieren fastidiarnos.-


Bétera, Abril 3 de 2013
Como un relámpago que rasga el cielo negro de la noche de la separación, así sentí cuando apareció tu nombre en la pantalla iluminando mi tarde con el resplandor del sol al medio día.
Fue como si al mismo tiempo comenzara a caer sobre mí una suave lluvia de amor y dulzura que fue empapando mí deprimido ánimo por tu ausencia hasta volver a darle calor y vida.
Y una vez recuperada mi energía, comencé a percibir en ti el “olor” del miedo a que, por unos días de silencio, hubiera dejado de sentir el amor que mi inspiras y por el cual mi vida continua.
Ese vivir asustada, ese miedo a no ser amada, ese pavor a ser rechazada, hace que en muchos momentos me desconcierte porque para mí resulta increíble que puedas tener tan poca confianza en ti misma como para dudar de tu valía.
Y comenzaron a deslizarse los segundos y junto a ellos los minutos en el poco rato en que estuvimos hablando para finalizar ambos con la melancolía de no poder despedirnos con besos y abrazos.
Ya sé que es una tontería y más estando tan lejos uno del otro, pero cuando no te puedo “sentir” entre mis brazos y a mis labios recorrer golosos tu cara hasta encontrar los tuyos, siento frío en el cuerpo y un cansancio sobrevenido.
Sé que me amas con locura pero no eres por completo consciente de qué significas para mí vida,
que languidece mustia como una rosa sin el agua que le entrega su amor.
Y así van pasando los días, las semanas y los meses y sin saber cuándo vendrá la solución al problema que nos separa.-


Bétera, Abril 4 de 2013
Como Afrodita saliendo del agua en una playa cualquiera, así muestra la fotografía que tu cuerpo delgado ha aparecido en ésta, con los pies firmemente clavados en la arena cuál cimientos que sostienen dos columnas de bronce bruñido que son tus piernas que, junto con las caderas y la estrechez de tu talle, dan la imagen, armoniosa y eterna, de un ánfora griega de pie en la arena
mientras las olas que mueren te adoran y besan.
Y cubriendo tu cuerpo, en la parte de las caderas, un breve pantalón blanco corto que permite
comprobar a los que miren, que posees unos muslos modelados con el mejor barro, de un color
canela intenso, que se pierden bajo un pantalón tan corto.
Y, cuál alas de mariposa, tus manos se apoyan en la cintura para conformar las asas, hermosas y
etéreas, del ánfora realizada por un divino alfarero que, enamorado de su obra, tapa con una camisola roja hasta el cuello, el resto de tu cuerpo para que nadie quiera ser dueño del fruto de su trabajo.
Y en ese cuerpo divino destacan dos senos hermosos y tentadores que atraen como faros las miradas de los peregrinos donde pierden unos minutos contemplando tan grato paisaje antes de subir los ojos en busca de esa miel que desde tus ojos se derrama y quedar prendidos y asombrados ante esa mata de pelo de azabache que hipnotiza a todos los que la miran cuando la agita el viento.    
Es un caleidoscopio lo que forma tu pequeño pantalón blanco, tu blusa de color rojo y esa mata de pelo negro que más que agitada por el viento es acariciada con ternura por Eolo, conformando el conjunto un cuadro perfecto que muchos pinceles maestros quisieran plasmar en un lienzo.
Te miro una y otra vez y no me canso de contemplar ese jarrón griego asentado sobre la arena húmeda como incitándome a pasear a tu lado, mientras los besos de las olas llenan el hueco de nuestros pasos y la arena suelta es arrastrada por el viento que nos adelanta mientras caminamos cogidos de la mano.-


Bétera, Abril 7 de 2013
Aguarda el lucero del alba en la noche a que despiertes para mirarse en esos ojos de cuero viejo que tienes, que nada más levantarse salen al día para cantarle tus oraciones y agradecer, a ese Dios de los espacios infinitos, la generosidad que tiene al regalarte unas horas más para que goces de la vida y rectifiques si has cometido errores.
Cantan las aves en la mañana de tu día como un coro de ángeles dándote la bienvenida a una etapa nueva en la que el camino de tu destino se crea ante tus ojos a medida que avanzas y son esos pedazos de cuero viejo los que iluminan la pradera virgen de tus sueños más íntimos. 
No sopla ni el viento para que en esta mañana de domingo sientas como el aliento de mi amor besa tu cara y mis labios, lejanos y hambrientos de tus besos,  sueñan con posarse sobre los tuyos mientras mis manos acarician ese cuerpo bonito y delicado que ansia ser poseído por quien tanto goce siente ya con solo mirarlo.
A veces el destino hace cosas que no nos gustan, aunque estoy seguro por completo que tiene un motivo importante y un sentido, que no entiendo, pero que acepto con la misma serenidad con que acepto que cada día soy más viejo.
Goza, rosa de tan lejano jardín, de todo aquello que te llega, desde un rayo de sol a un tenue canto de amor arrastrado por el viento desde esta lejana tierra, porque ha sido dispuesto por el destino y lo trae desde el infinito de la vida para que lo tengas en este momento.
Cierra un poco los ojos y deja correr a tu imaginación por el campo de los sueños.-


 Bétera, Abril 17 de 2013
Zarandea el viento de poniente las palmeras que al otro lado de la vía hay frente a mi puerta obligándoles a bailar una danza enloquecida en la que las esmeraldas de sus hojas se retuercen y reverberan  como lágrimas que caen de unos ojos que lloran desconsolados.
Es frío el aire que desde el lejano océano viene deslizándose por debajo de ese otro mar azul del cielo que se extiende de un horizonte a otro mientras los vencejos y las golondrinas realizan vuelos acrobáticos que recuerdan los combates entre aviones.
Llama mi atención que en el alero de la piscina de enfrente, próximo a donde las palmeras danzan, dos pequeñas golondrinas se esfuerzan construyendo un nido con barro que transportan con sus
picos desde un charco que aún queda en el campo de olivos que hay al acabar el pueblo.
Las miro hacer un viaje, y luego otro y otro casi sin descanso para ir haciendo, con paciencia y
tiempo, un nido que tiene el color del barro tierno, mientras lo que hicieron ayer y en días pasados, ya tiene el color del barro seco.
Abro la puerta con la esperanza de que este viento violento arrastre desde tan lejos como está el jardín donde moras el perfume de las rosas, el ensueño de tus anhelos, las esperanzas reprimidas y ocultadas por miedo, la vida que transmiten esos ojos de cuero viejo pero solo llega el olor de la tierra mojada por la lluvia reciente no muy lejos de donde me encuentro.
Hoy no existe el silencio, solo reina el viento que a través de la persiana del garaje aúlla y silba, como lo hace un pastor a su ganado, al colarse entre los intersticios de los cristales, que el paso del tiempo y el manejo desconsiderado, ha provocado en los ventanales.
Aguzo el oído y trato de distinguir entre tanto barullo la cascada de tu risa, los suspiros de tu alma cuando me llamas y el consuelo que necesito para seguir viviendo. 
Pasa un loco con su moto haciendo ruido y destruyendo el encanto de este ensueño en el que mi corazón se había sumergido tratando de encontrar las fuerzas necesaria para finalizar el día y ansiar seguir viviendo, rezando para llegar a tiempo de tenerte entre mis brazos y saciarme de tus besos.-


Bétera, Abril 22 de 2013
Sentado frente al ordenador y contemplando como las pequeñas gotas de lluvia besan los escasos charcos que en el suelo de la carretera quedan antes de morir, dejo vagar mi imaginación tratando de adivinar dónde estás y si te das cuenta que aguardo tu llegada para dar un poco de luz y color a las horas que quedan del día.
Recuesto un poco mi cuerpo sobre el respaldo del sillón para descansar un poco, mientras abro la puerta de mi mente para que la imaginación trate de obtener un poco de consuelo al no poder contemplar ese cuero viejo que tienes por ojos y ver destellar esas perlas blancas que tienes como dientes en el collar de tu boca.
Y es que tu solo respirar perfuma el ambiente donde me encuentro impregnado de silencio y melancolía por la cantidad tan grande horas que ya dura tu ausencia.
Oigo fuerte la televisión, que está en la cocina, que inunda toda la casa destruyendo el silencio y haciendo huir la paz que se ha convertido en el único refugio que tengo desde hace algún tiempo.
Y es que no se puede esperar más de aquellos que alimentan su mente con lo que dice la televisión y entra por sus ojos con la adulteración de la realidad que se da a las masas sin ilustración para hacer fluir los más bajos instintos.
Aguardo con impaciencia que el perfume de tu rosa en particular me llegue y que sea el color de tus mejillas el que ponga la nota de vida en mis ojos que siguen a la tarde mortecina mientras camina a su fin.
Miro con tanta frecuencia el reloj que tengo la impresión de que las saetas no se mueven, aunque el segundero me dice que no ha cesado su actividad interior, pero si mi capacidad para tener un poco más de paciencia.
Hago una pausa y me asomo a la calle con el ansia secreta e imposible de verte aparecer, rosa de tan extraño jardín, caminando por la acera en busca de fundirte contra mí pecho en un intenso abrazo, pero mis ojos solo ven a los coches que pasan ya con sus luces encendidas camino de su hogar.
Cae sobre mi ánimo el silencio y la desilusión pero me agarro con desesperación a la creencia fugaz
de que, en el momento más insospechado, aparecerás para decirme que me necesitas y me amas.
Y como si el cielo sintiera más congoja por tu ausencia, comienza a llover con más fuerza en esta tarde tan larga en la que me parece que no pasa el tiempo.
Rosa de tan lejano jardín, ¿dónde estás y por qué no vienes a compartir conmigo el amor que nos tenemos y la serenidad de nuestros silencios?

Muere la tarde lentamente y sigo solo.-


Bétera, Abril 28 de 2013
La monotonía de las horas a su paso se acumula a lo largo del día hasta conformar un charco con aguas tan quietas que hacen de espejo para que el cielo  se mire y mis ojos descansen mirando el vacio mientras mi mente se estanca como lo hace el aire si de respirar dejamos.
Pero a veces, cuando menos lo esperas e incluso has iniciado la marcha por el camino de la desesperanza, ocurre algo que hace que salgas del ensimismamiento en el que estás y contemples asombrado como en el centro de ese charco de monotonía ha caído una sorpresa que, como si fuera una piedra, forma olas concéntricas que se alejan en busca de las orillas rompiendo la tersura de lo que creías un espejo.
Y si bien es el cansancio de la monotonía el que trae el sueño por aburrimiento, haciendo que por la noche me acueste bostezando como un león hambriento, la piedra de la sorpresa aleja de golpe el sueño y el cansancio dejando el antes terso espejo, agitado y despierto, impidiendo que se cierren mis ojos y duerma durante bastante tiempo.
Y al suceder esto he recordado un refrán muy viejo que señala que no merece la pena estar ansiando una cosa determinada como si en ello nos fuera la vida porque en el momento más insospechado sucede lo que no esperábamos y casi habíamos descartado.
Eso me ha sucedido en esta noche veintiocho de un mes de abril lluvioso y florido que para entregarnos a Mayo, nos regala la capa blanca de la nieve puesta sobre los picos más altos de las sierras más cercanas pareciendo una novia a la espera de la boda o un sudario que cubre un invierno muerto.
Han pasado unas horas y aún me siento sorprendido de lo acaecido por inesperado.
Quiera el destino, o el Dios de los espacios infinitos, darte la fuerza suficiente y el ánimo para que recorras los últimos metros, que siempre son los más duros y pesados por llegar a ellos ya cansado, y atravieses la meta del triunfo personal por haber conseguido todos tus sueños.-


Bétera, Mayo 3 de 2013
Acomodado en el sillón de la rutina contemplaba en la tarde abrileña como el tiempo se deslizaba sobre el lago del día cuando de forma imprevista, y mucho menos imaginada, ha saltado la sorpresa en forma de parpadeo de la cámara que reina desde la cima de la pantalla del ordenador.
He mirado curioso preguntándome quién podía ser la persona que mostraba interés en hablar conmigo y la sorpresa ha superado al asombro porque en la pantalla aparecía escrito que eras tú, rosa de tan lejano país, quien quería contemplar mi cara.
Incrédulo he aceptado para que la comunicación se estableciera y sé que mi figura ha aparecido ante tus ojos dejándote alucinada porque al contemplar mi aspecto éste no se ajustaba ni de cerca con la idea que de mi tenias y eso que te había advertido que mi anatomía hacia bueno eso que muchas veces digo de que soy más grande que un hombre.
Pero me he quedado desilusionado al mirar hacia delante porque lo único que he podido contemplar de tu figura ha sido el óvulo de tu cara oscurecido en el que solo se reflejaba el brillo de la pantalla en el cristal de tus gafas.
No sé si me oías pero sí sé que me contemplabas porque, tras la sorpresa que te has llevado, me has sonreído y he contemplado las perlas de tus dientes entre las líneas de unos labios deseados.
No tengo idea cuanto ha durado el intento, porque para mí ha sido un suspiro, pero por vez primera desde que nos hablamos me has visto y ante lo contemplado te has quedado sorprendida.
He intentado que me vieras de perfil, pero ya no sé si lo he conseguido.
Doy por válido el encuentro aunque yo nada haya visto salvo los cristales de tus gafas y los dientes apretados por los nervios que estabas sufriendo.
Se ha roto el hielo, ha surgido el milagro y por lo menos se ha despertado en ti el ansia de verme más veces y en mi el poder contemplar tu cara y solazar mis ojos con la caricia de los tuyos y el ansia de conocernos.-


Bétera, Mayo 6 de 2013
Acaricia la ligera brisa las hojas de las palmeras haciendo que por un lado sean esmeraldas y por el otro cuchillos de pulida plata recortado todo sobre el azul turquesa intenso del cielo en esta tarde hermosa en la que mi mente huye de mi cabeza en tu busca para encontrarte en el lejano jardín, que no conozco, donde habitas.
Tal vez sea el ansia que tengo de estar a tu lado o tal vez la añoranza de tu presencia, aunque lo más probable es que sea el amor que por ti siento quien hace la distancia más grande y más amplio el desespero.
Tal vez se pueda resumir todo en que queriendo tenerte no te tengo.
Me he acostado esta tarde cansado y solo he deseado que, aunque fuera en sueños, verte compartiendo a mi lado, cogidos de la mano, un paseo por la orilla de ese río cercano a dónde vives mientras contemplamos cómo las aguas bajas por el estiaje empapan el barro de la orilla y dan de beber a las cañas y los carrizos que se miran en el río como mocitas enamoradas.
Pero no he llegado a quedarme dormido y solo me queda el ansia de estar contigo y la certeza de no haberte tenido.
Y a través de ese mensajero misterioso que une nuestras almas me llega la certeza de que sabes que estoy pensando contigo y con él me envías tu amor y la esperanza en forma de promesa de que pronto estarás conmigo.
Menos mal que tenemos el dulce consuelo de podernos comunicar sin necesidad de usar palabras, que ni arrastradas por el más salvaje vendaval serían capaces de llegar a tus oídos.
Regalo que nos da Dios para compensar la tristeza de no poder, físicamente, estar unidos.-


Bétera, Mayo 9 de 2013
Después de una semana de intensa lluvia y frio, incluso con nevadas en las montañas más cercanas, se abre paso hacia el verano la luminosa primavera a la que contemplo tras los cristales mientras las palmera danzan serenas abrazadas por el viento como si al mismo tiempo abanicaran el cielo.
Aún a pesar de no dormir bastante y de los efectos de los potentes sedante, mi mente se mantiene ágil como el viento, suave como la caricia de este sol de la tarde y libre como lo son las aves que se deslizan por el cielo en busca de alimento y por los charcos para coger barro y hacer sus nidos.
Ya se aproxima mi cuerpo a la vejez aunque no mi alma, a la que por uno de esos milagros que no se explican, ha llegado la primavera en forma de rosa lejana de hermosa textura y perfumada.
Tan solo echo a faltar la música, esa música que tú interpretas como explosión de vida mientras cantas.
Esa música que es caricia para el alma, susurro para los oídos y seda para envolver el cuerpo de quien amas, perfumada como un bálsamo que cura las llagas tumefactas que otras almas han dejado en nuestra vida.
No sé distinguir en esos instantes si es una caricia o un beso para el alma lo que de tu boca brota cuando cantas, aunque da la sensación de ser una brisa fresca y perfumada que lo mismo seca las perlas del sudor que las lágrimas represadas en el alma y que solo aguardaban la oportunidad de evaporarse y las llagas curadas.
Oh rosa de tan lejano jardín, solo tú eres capaz de transformar una noche oscura y estrellada en un
día de luz y sol en el que la primavera se asienta en nuestros corazones y en la tierras antes yermas y ahora cuajadas de flores.
Aguardo que llegue el día en que vengas a mi lado con la misma ansia como aguarda el esclavo su
libertad.
Todo es cuestión de paladear la hermosura de lo que inspiras y tener calma.-


Bétera, Mayo 10 de 2013
Galopan los primeros signos de la aurora a lomos de las sombras que desaparecen mientras corren hacia poniente porque se anuncia un nuevo día precedido por una noche con la luna disminuyendo flotando en un cielo cuajado de estrellas que deja caer un manto frio sobre los que nos levantamos ahora.
Y es con este frío cuando más añoro tu presencia y el dulce calor de tu cuerpo, que aun no conozco porque el destino nos separa poniendo un océano entre nosotros.
Aun reina la oscuridad en donde estoy sentado mientras mis ojos se acostumbran a la tenue luz que por el tragaluz baja procedente de la bombilla de alguna casa donde un desconocido prepara el desayuno.
No logro impregnar mi cuerpo con el perfume del tuyo ni mis manos que te adoran acaricien tu piel de terciopelo para darte los buenos días y permitirme llenar mi cuerpo de la vida que te sobra y transmitir al tuyo todo el amor que te tengo.
Se mueve el gato en silencio mientras sus ojos brillan como dos esmeraldas  que se desliza por el pasillo  en silencio.
Respiro hondo y después huye de mi pecho un suspiro que no es otra cosa que un beso diluido en el viento con el ansia desmedida de que navegue raudo para alcanzar tu boca y dejar en ella la esencia de lo que te quiero, la pasión de mis deseos por tu cuerpo y el abrazo eterno que logre introducirte dentro de mi pecho para darte el calor y el ensueño para que los problemas que tienes allí tan lejos se suavicen, poco a poco, como lo hace la niebla ante el sol hasta desaparecer por completo.
Sale corriendo el aire de mi pecho y en mis labios se modula en un tierno “te quiero” que es mi regalo al estrenar un día nuevo.-


Bétera, Mayo 11 de 2013
Cuando faltaban pocos minutos para las once de la mañana en tu país, has comenzado a gritar en silencio mi nombre hasta el extremo de arrasar tu alma el ansia enloquecida de estar a mi lado.
Hoy por primera vez nos hemos visto, aunque la realidad es que tú me has visto sin haber tenido más suerte que la de contemplar el blanco de tus dientes cuando has reído y el brillo de la pantalla en los cristales de tus gafas.
Porque ha sido como una bomba para ti, el ver frente a tus ojos a alguien que imaginabas más viejo acostumbrada a contemplar a las personas de mi edad en tu país.
Has visto que la vitalidad me llena y te has sorprendido, porque esperabas de todo menos lo que has encontrado.
¡Ay rosa de tan lejano jardín, vaya sorpresa que te has llevado al verme más rato!
Y por eso, porque me quieres a tu lado, me estás llamando ahora con todas las fuerzas de tu pecho.-


Bétera, Mayo 15 de 2013
Velan y guardan como centinelas en la noche las palmeras y la araucaria, el jardín de la piscina cubierta, bajo el palio de un cielo cuajado de estrellas que miran arrobadas como trato de plasmar los sentimientos que por ti siento, rosa de aquel lejano jardín, que hacen manar de mis ojos las lágrimas porque siento tristeza y rabia contra el mundo que nos separa e impide que mis brazos ciñan tu cuerpo y mis labios te regalen los besos mientras en el mismo lecho yacemos.
Ya comienza la alta madrugada en esta España vieja en la que te aguarda un hombre que ve como se le escapa la vida a raudales mientras te espera.
Noche que preludia un día de exploraciones y sufrimientos físicos para saber si se ha reproducido lo que me extirparon hace dos años y medio.
Tal vez, porque eres joven y estás lejos, no logres comprender las prisas de un hombre viejo al que
la vida se le escapa mientras te aguarda.
Poco es lo que puedo decir en esta noche de silencio y primavera si no es repetir fuerte y también en silencio, que te quiero como ni imaginas y que me muero por tener tu compañía y tus besos.-


Bétera, Mayo, 17 de 2013
Me vence la droga que me tomo para hacer el dolor soportable, rosa lejana y hermosa, pero tengo dentro de mi mente la certeza de que estás oyendo mis palabras de amor qué, como plegarias, parten por la boca cerrada de un hombre que se siente azotado por el dolor y la desesperanza.
No sé si moriré a tu lado, no sé si podré compartir mis días contigo, lo que sí sé es que te amo como jamás he amado y que para seguir viviendo en este mundo de sufrimientos,  necesito de tu amor y de la esperanza de tener, algún día, tu compañía antes de que llegue el vencimiento que todos pagamos al morir por haber vivido.
Ya llegarás a la edad que tengo y entonces recordaras lo que ha significado en tu vida el estar enamorada como lo estoy ahora contigo, porque será el alimento para sostener tu alma mientras aguardas entre tus nietos, que el destino nos una es ese lugar del que procedemos todos para no separarnos jamás.
Oh rosa de tan lejano país, ¡no imaginas cuánto ni cómo te quiero!-


Bétera, Mayo 18 de 2013
Siempre te digo que los milagros ocurren y casi todos de forma insospechada y para comprobarlo solo tienes que echar la vista atrás de los ocurridos desde que nos conocemos.
Ha sido oír tu voz y tener la sensación de que un cascada de gotas de agua clara caía sobre el campo reseco por tu ausencia haciendo que de golpe brotara la vida en mi ánimo y de nuevo la esperanza.
Un río era cada palabra avanzando gozosa por mi pecho e inundando todo mi cuerpo a través de mis oídos para dejarlo lleno de ternura, de sueños por realizar y con el poso maravilloso de que, a medida que pasa el tiempo, más necesitamos del contacto e incluso del silencio.
Y es que ha habido instantes que estábamos en silencio y me parecía hermoso hasta el oír tu aliento que escapaba de tu boca tras decirme que me amabas y añorar el calor de tus brazos enlazados alrededor de mi cuello mientras cerrabas tus ojos al darme un apasionado beso.
Ocho minutos que me han parecido escasos en los que queríamos decir y saber tanto ambos, que no hemos sabido administrar como queríamos, pues estoy seguro que tras tanto tiempo sin oírnos, de haber estado uno frente al otro, solo nos habríamos abrazado para permanecer un pecho junto al otro oyendo como latían mas fuerte ambos corazones por la emoción de estar juntos y abrazados.
Muchas veces pienso que aun siendo hablador como soy y tú necesitar el arrullo de mi voz para no sentirte sola, estaremos más tiempo en silencio disfrutando de la magia del tacto que hablando.
Ocho minutos que me han parecido eternos pero al mismo tiempo un parpadeo en el inmenso mar de nuestro cariño y en el oleaje violento del querer estar juntos.
Tu voz ha permitido llenar mi pecho de esa energía misteriosa que cuando quieres hacérmela llegar, me embarga el cuerpo entero.
Cuánto tarda en pasar el tiempo para los que aguardamos que el espacio se doble para que nuestros cuerpos se fundan en un abrazo y nuestros besos sellen el silencio más sonoro y hermoso.-


Bétera, Mayo 19 de 2013
Ha vuelto a suceder un milagro y he podido oír de nuevo la voz que salía de tu boca como lo hace
en la montaña un arroyo claro que corre feliz desde el manantial  en busca de un remanso donde entregar la dulzura de su amor y aplacar la sed del enamorado que aguarda en un lejano país el milagro de tu llegada.
Y a medida que ocurra más veces, sentiremos menos la tensión de la primera vez y nos relajaremos
para gozar por entero de esos escasos minutos que tenemos para los dos, porque incluso en esos instantes la tentación que nos asalta es la de correr al encuentro de nuestro amor y abrazarnos en
silencio.
El tiempo huye cuando los que lo comparten están lejos porque su verdadera pasión es estar uno junto al otro empezando primero por bañarse en el lago de amor que son esos ojos de color de cuero viejo que, entre asombrados y amorosos, miran cada uno de los detalles que tiene mi rostro en busca de un signo de aprobación y ninguno de rechazo.
He dejado a mis anhelos volar lejos montados en un sueño para buscar contigo ese milagroso encanto que sentimos al ver que cada día crece el amor que nos tenemos.
Y aunque no te veo y solo puedo juzgar por lo que oigo tengo la impresión que se acrecienta en ti el afán de estar conmigo y que gracias a oír mi voz recuperas fuerzas para seguir luchando por conseguir tus sueños.
Te escribí hace tiempo que empezarías a ser víctima de la propia curiosidad que sentías por ver mi cara y hablar conmigo, porque tras la sorpresa sentirías cada día aumentar la necesidad de saberme cerca de ti y recibir esa fuerza que transmito.
Creo que eso es lo que te ha comenzado a suceder: que cada día me necesitas más y quieres que te llene el alma estando a tu lado.
Recuerda que te avisé que el tiempo se alarga, incluso parece que se detiene, para los que aguardan contra toda esperanza.-


Bétera, Mayo 22 de 2013
A medida que el sol se desliza por el tobogán del cielo hacia las lejanas tierras en las que vives, así va declinando mi ánimo porque a estas horas ya no creo que puedas hablarme.
Te comentaba ayer que me ibas a echar en falta y más ahora que ya me conoces, pero no fui capaz de imaginar hasta qué extremo me está sucediendo lo mismo, porque el día, hasta después de la comida, lo vivo con la ilusión y la esperanza de que en el momento más insospechado sonará el teléfono o aparecerá tu imagen, aunque sea difuminada y oscura, que cargue, como se hace con las baterías, mi alma.
Pero a medida que pasan las horas, a medida que la luz desaparece, el preludio del ocaso y las sombras de la noche se entremezclan en mi ánimo y pone en todo mi cuerpo una oscura capa que me conduce inexorable hasta introducirme en la noche y rogar al cielo que acabe la espera quedándome dormido.-


Bétera, Mayo 24 de 2013
Se bate la luz para abrirse camino entre las nubes oscuras que cubren el cielo en este amanecer posterior a una noche de lluvia en donde el viento no se mueve y solo son los coches los que rompen el silencio que reina este miércoles.
Sé que duermes aunque no puedo verte, rosa de tan lejano país, aunque si percibo entre los pliegues de tus pensamientos el movimiento de tus ideas pugnando por salir como guerrilleros en la noche para derrotar a tus miedos e infundir a tu espíritu el valor que necesita para huir del infierno en el que sobrevives, porque llamar vida a esa situación son ganas de llamar paraíso al infierno.
Preceden a la luz del alba los relámpagos de una tormenta lejana sobre las montañas que nos rodean y es la distancia la que amortigua el sonido de los truenos que llegan a mi ventana casi muertos.
Miro hacia levante y aunque no canto como hacia Orfeo para invitar a salir al sol cada mañana, si musito una oración de gratitud al Dios de esos espacios infinitos que nos rodean en el cielo por permitirme ver un día más la luz y soñar que es, también un día menos el que queda para que te abraces a mí y ambos soñemos y gocemos de nuestra compañía.
Suena el despertador para levantar a mi hijo que se hará el distraído para no hacer lo que debe en el momento preciso.
Mientras, trato de imaginar que tus cabellos se derraman hermosos y negros por la sábana que te cobija y tus ojos se mueven tras los párpados buscándome en el valle de tus sueños para encaminarnos juntos hacia los prados verdes de nuestros deseos.
Amanece por completo mientras los relámpagos se apagan y la luz ya desplaza las nubes negras en
el cielo.
Descansa mientras mis labios musitan en tu oído con suavidad un “te quiero”.-


Bétera, Mayo 25 de 2013
Como la luna sale por la noche desde lo más profundo de la oscuridad del cielo, así ha aparecido tu rostro saliendo de entre las tinieblas de un ordenador que funciona regular y en el que el sonido más que armonioso lo ha superado el ruido para transformarse en verdadero estropicio que ha impedido, en muchos momentos, que pudiéramos oírnos.
Pero si bien todos los inicios son siempre complicados y necesitan un tiempo para elegir el camino de la normalidad, más o menos prevista, así ha sucedido con el desánimo de mi corazón porque no te podía ver para pasar a dar saltos de alegría porque a pesar de las deficiencias, me he podido bañar en el mar de tus ojos de cuero viejo mientras la barca de nácar de tu boca brillaba con una sonrisa haciendo que de la oscuridad brotara un destello de luz que ha iluminado el final de mi día.
Y es que como te vaticiné, a partir de la primera vez, vas a ansiar cada día más el contemplar mi rostro y empaparte de esa seguridad que buscas con desespero porque, rosa de tan lejano país, se ha transformado tu vida desde que me conoces acercándose a un estado de irrealidad que con dificultad asimilas.
Ha sido el maná de cada día en el desierto de nuestra soledad por la distancia que nos separa y al que ambos nos abrazamos como lo hacen los colores con la luz para dar a los enamorados esa sensación de que el tiempo no existe y que el paraíso es algo más sencillo y tan cercano como es el estar unidos.
Sorpresas que da la vida que hace que una flor lozana y perfumada y un viejo viajero que la empezó a buscar antes, incluso, de que ella naciera, lleguen a verse antes de que el segundo deje de recorrer su largo camino.
Un misterio de un más allá que ha regresado al presente para que podamos terminar algo que desconocemos, que no imaginamos qué puede ser, o haber sido, pero que ambos sentimos en nuestro interior y estamos convencidos, que lo que ocurre es estos momentos es consecuencia, o culminación, de algo que sucedió en otra dimensión o en una vida anterior.
Hagamos pues lo que nuestros corazones anhelan y juntemos nuestras almas a la espera de ese encuentro físico que, aunque no lo parezca, cada día está un poco más cerca.-


Bétera, Mayo 27 de 2013
Como la voz se va desvaneciendo a medida que la distancia aumenta entre los que se hablan así han desparecido de la pantalla las letras con las que me preguntabas si te quería.
Y es ahora, que el silencio reina de nuevo en la soledad de mis días, cuando percibo la tenue compañía, como viento perfumado y cálido, de tu amor que desde tan lejos me abriga y hace brotar de mi pecho las respuestas que no te he podido dar mientras desaparecías.
Te quiero, rosa de tan lejano país, porque haces que el perfume que de ti brota sea el paño con que froto el oro del amor que te tengo y son tus delicados pétalos, esos que vuelan en el viento de los pensamientos, los que vienen hacia mí y traen inscritos por ambas caras de su aterciopelado tacto, la  esencia de tu amor, mientras a la boca de mis recuerdos viene el sabor a miel que te nace dentro y que entregas con la mágica ofrenda de tus besos.
Y como melodía de fondo acompañando a esos pétalos viene tu ternura para despejar el camino y que podamos caminar gozosos al encuentro del amor de nuestros sueños.
¡Ay rosa del cielo que naces en la tierra para llenar mis horas, derramar tu amor hasta que me
inspiro, que me das fuerza para que te escriba, que sacias mis ojos cuando te leo y eres el agua que mana del manantial de tu pecho con la que lavas los cansados pies de este nómada peregrino que
recorre su destino!
¿Y me preguntas si te quiero cuando eres la rosa, el perfume, el aroma y la espina que pincha los dedos de mi alma si trato de arrancarte de ese extraño jardín donde moras para lucirte en el ojal de mi vida?
Envuelto en tu perfume de rosa aspiro goloso el aire como si fuera tu aliento para impregnar mi pecho con el amor y pasión que destilas.
¡Ay rosa, rosa de tan lejano jardín!, ¿qué sabes tú lo que llenas y adornas, lo que tu ausencia enfría la sangre en mi cuerpo mientras se extingue la vela de la ilusión por verte cada día?-


Bétera, Mayo 28 de 2013
Se despereza el día entre las escasas nubes que por el cielo navegan tras haber descargado una ligera lluvia que hace brillar el asfalto de la carretera como si fuera carbón recién extraído.
Es la hora en la que te acuestas en el jardín donde vives y brilla la reina de la noche, diosa y señora que enseñorea el firmamento, a la que los antiguos griegos y romanos llamaron Selene, mientras comienza aquí a distinguirse el cielo, ya vacío de los luceros porque la luz gana terreno y pronto vencerá en su duelo cotidiano a las tinieblas para darnos el regalo de un sol esplendoroso naciendo por el Mediterráneo.
Me siento abrazado por el silencio que aún reina mientras las letras se van desgranando para decirte, en esta madrugada española, que estoy velando tu sueño aunque esté muy lejos, que con los ojos del alma te contemplo y acaricio tu cuerpo al tiempo que mis labios depositan en tu cara y en los tuyos suaves besos para que no te despiertes.
Aleteos siento en el estómago mientras te contemplo, relajada y durmiendo en el lecho por el que se extiende tu cabellera como lo hace una bandera al viento, dejando mis ojos extasiados mientras manan despacio, desde el fondo de mi pecho, los amorosos deseos de que tu sueño sea completo, que las imágenes que contemplen tus ojos cerrados te iluminen y se reflejen en el espejo de los sueños el desfile de tus deseos mientras se van realizando.
Hay veces que sueño despierto como en estos momentos en que con los ojos acaricio todo tu cuerpo, con mis manos aliso tu pelo y con el amor que siento cubro y beso tus pequeños senos que libres se mueven al ritmo de tus suspiros.
Ruje un coche veloz en su loca carrera y me alegro que sea a mí a quien molesta, porque de esta manera tu descansas relajada y serena.-


Bétera, Mayo 29 de 2013
Me siento como una gota de rocío depositada en una hoja a la que no ha mirado nadie, fijo en el espacio y el tiempo, consciente de que cuando el sol se alce por el horizonte desapareceré evaporado para perderme en el océano de la vida.
Pero aunque he desaparecido del sitio donde he nacido, no he muerto, simplemente he pasado a integrarme en la inmensidad de universo, en la esencia de lo divino,  porque de haberme resistido si habría muerto, mientras que rendirme a la esencia de la vida, como he hecho, es reintegrarme de nuevo a la eternidad de la que he venido.
Y cuando muere la tarde desparece con calma el sol sobre el horizonte donde se oculta hasta la mañana siguiente mientras mi alma navega por el mar de los cielos infinitos en tu busca para fundirme contigo tras el encuentro y formar una fuerza, una energía, un algo misterioso y gigante que me permita terminar mis días en la paz e inunde mi espíritu de la esencia de la vida que es, como la divinidad, eterna.
Musitan desde lejos tus labios qué hermoso es amarse y cuántos milagros hace y preguntas que si me siento romántico, cuando lo que estoy es enamorado consciente de tener los pies en el suelo mientras mi alma se eleva hacia los espacios infinitos, hacia la esencia de lo divino y para abrazarte y fundirme contigo.
Y en ese mismo instante dejamos este mundo de dolores y sufrimientos, de envidias y  rencores y nos integramos en el amor infinito que has sabido despertar en el pecho viejo de un hombre que desde niño ha intuido esto y que ha quemado su vida buscándolo para que, como un regalo del Dios eterno, me llegue en los momentos en que más lo necesito.
No sabes qué siento cuando me alejo del cuerpo que me aprisiona y subo a ese punto, a ese milagro, a ese lugar misterioso y desconocido en donde nos hemos encontrado mientas nuestros cuerpos
anhelan el contacto físico.
Extraña sensación y lugar de hermosura en el que la sensación de la vida terrestre desaparece, aunque seguimos vivos, y nuestras almas se juntan para formar parte de un todo presentido desde siempre, pero desconocido, y entonces descubrimos asombrados que amándonos como nos amamos, la divinidad y lo que sentimos, es lo mismo.
Que el cuerpo muere, pero nosotros no morimos; que desde donde estemos mientras tengamos cuerpo nos buscaremos; que hemos nacido el uno para el otro y que si logramos vivir juntos nos alejaremos de la realidad cotidiana, esa de los dolores y problemas, de los malos humores y los enfados nada más aparezcan en el horizontes de lo cotidiano las nubes que lo anuncian para refugiarnos en ese lugar extraordinario perdido entre los espacios infinitos para recibir el verdadero alimento que nuestras almas necesitan y luego, saciados, bajaremos a la realidad de nuestras vidas sabiendo que los problemas no son tales, que no merecen la pena los disgustos porque tendremos siempre una realidad misteriosa por encima de nosotros donde refugiarnos.-


Bétera, Mayo, 30 de 2013
Sé que la ausencia desmorona el ánimo con más fuerza que lo hacen las olas sobre la escollera, pero si bien agotan nuestras fuerzas, también crean de forma misteriosa una resistencia en el alma que solo es posible porque tenemos sentimientos y que estos siguen vivos.
Y mientras aguardo que aparezca en la magia del ordenador tu imagen, retratada con palabras escritas, empujo a mi mente para que vaya a donde moras y lleve a tus labios la sonrisa y a tu cuerpo el placer del sosiego y el descanso en tu hamaca o en tu cama.
Quiero que dejes tu mente libre para que sueñe, para que hagas, mirando hacia el horizonte que nos separa, un hermoso mar de la ausencia y un canto de ángeles para que llenen tu alma y hagan hermosos el tiempo que falta para nuestro encuentro.
Que sepas que has llenado la vida y has encendido un fuego en el corazón de un hombre que lo tenía apagado, que lo tenía muerto, que se ha levantado durante años aguardando cada día, como una liberación, como un descanso, la llegada del instante de dejar este mundo.
Que sé que no puedes comprender eso porque eres casi una niña a mi lado en vida transcurrida, pero que más adelante, cuando los años pasen, te mirarás por dentro y descubrirás en tu alma un lugar donde está grabado cuánto te quiso ese hombre. 
¡Ay si por lo menos pudiera verte a diario aunque fuera un poco!
Un sueño, un deseo, un delirio que no me es concedido por el destino.-


Bétera, Mayo 31 de 2013
Acaba el día entre suspiros del viento agitando las palmeras y la carrera entre las nubes en el cielo para ver quien llega primero al mar que reina por levante, mientras los ojos de mi alma exploran las sensaciones, los misterios y los hallazgos que desde que me enamoré de ti suceden dentro de mi pecho.
Porque me haces sentir cosas extrañas, sensaciones nuevas, placeres del espíritu que ni imaginaba, emociones íntimas y sobrecogedoras que despiertan en mi mente la necesidad de plasmarlas por si más adelante algún alma solitaria quieres consultarlas.
Por eso, porque no es posible tener el recogimiento que necesito, odio esta casa donde no se me
permite abrir la puerta a mi alma y que por ella salgan las emociones que despiertas, los silencios gozosos al recorrer los recovecos que tiene el sendero por el que discurre el amor entre dos seres
separados.
Haces, con la fuerza de tu alma, con el calor de tu mirada, que las palabras se formen en mi interior y salgan cargadas de amor con la energía suficiente para acortar la distancia que nos separa y entrar, como si fuera la pasión entre adolescentes, en tu corazón y dejarlo saciado de amor y de compañía.
Y no tiene tanta importancia que las palabras sean amargas o dulces, porque todo en la vida tiene su parte complementaria, así la muerte es el precio de una vida vivida y la amargura es la otra cara de la felicidad, pero con tu amor, con tu pasión contenida, con los ensueños de tu corazón, con tu fantasía me sumerges en un mundo desconocido nada fácil de plasmar incluso para un hombre como yo que describe fácil lo que siente y lo que imagina.
Y es que me sobrepasas, rosa de tan lejano jardín, hasta hacerme, más que hombre un gigante, casi como un dios griego que te susurra en el oído el amor que te tengo y agradece, a ti y al cielo, el que sea tu amor el que hace que me sienta vivo.-


Bétera, Junio 2 de 2013
Como el rayo rasga las nubes entre las que salta dejando en los ojos un fogonazo que sobrecoge al corazón, así ha restallado en el silencio de la madrugada tu voz al decirme desde tan lejano país“¡Querido mío!”.
Como el trueno sigue al relámpago, así ha venido la emoción, la sorpresa y el silencio al descubrir de repente que es tanto el hambre de tu amor, es tanta la necesidad de que acaricies mi corazón, que más que un cuerpo soy un conjunto de emociones y sentimientos, de suspiros de añoranza escapados de mi pecho al cielo  en busca de tu amor y tus besos.
Y en esos instantes en que salgo de mi corazón y navego por el mar del cielo mientras mi cuerpo permanece quieto en el asiento, manan de mi alma realidades en forma de sueños como cuando, sin que te des cuenta, te beso suavemente en los labios, en la cara, en los ojos, mientras sueño con morirme a tu lado, porque tu sola presencia me ayuda a vivir ahora y, ayudará luego, a pasar al otro lado.
Sé que vivo en un mundo que nadie conoce y que ante ti me muestro desconcertante y distinto al resto de los hombres, pero es el mismo de antes, que has resucitado después de estar tantos años muerto.
Es muy difícil acceder a mis sentimientos y hay quien piensa que carezco de ellos, pero cuando el amor me abraza hace que lo que escribo en esos momentos lo descifre, porque apenas lo veo, a través de las lágrimas que brotan de mis ojos que miran hacia el futuro para ver si por el horizonte ya se acerca tu figura y se produce el encuentro.-


Bétera, Junio 4 de 2013
Pronto será media noche y tu estarás descansando en tu hamaca mientras paladeo la charla que hemos tenido sobre mi vida pasada y los sucesos que en ella han acaecido y te aseguro que nunca pensé que tendría un hijo ni que viviría lo suficiente para que el amor de una mujer pudiera, con las piedras sueltas de una vida destrozada y el solo aliento de su amor, reconstruir un corazón roto para darle vida y esperanza.
Te puede causar sorpresa lo que he dicho, pero es que no has vivido aún lo suficiente, pero llegarás a comprender y  sentirlo cuando me haya ido al lugar de dónde venimos todos a esperar, que con el paso del tiempo, te reúnas conmigo.
Y cada día de tu vida mirarás a un lado y a otro buscando verme aparecer en cualquier momento, añorando mis canas cuando veas el pelo de cualquier anciano y girarás tu cara cuando desde detrás de ti venga una risa como la mía, porque te marcó tanto el tiempo que compartimos que en muchos
momentos pensarás que sin mi presencia estás vacía.
Y las palabras que usaba para hablarte cuando me sentaba contigo, resonarán en tu alma como
resuenan el canto del coro en el silencio de un convento.
Me habré ido, pero hasta nuestro reencuentro, seguiré a tu lado.
Esto es lo que ahora no comprendes, pero llegará el instante, cuando el azabache de tu pelo sea blanco, que seguirás emocionándote al evocar mi recuerdo.
Este es el hombre que has construido de nuevo con los escombros de su vida destrozada por los sufrimientos y desengaños, usando solo como pegamento tu amor sincero.-


Bétera, Junio 6 de 2013
“¡Abrázame, Raúl!” ha sido el grito lastimero que tu alma, solitaria y asustada, ha lanzado al viento con la esperanza de que te oyera y te serenara al hacerte saber, a través de mi mente, qué estoy aquí, qué te he oído, qué voy a concentrarme para hacerte sentir la certeza de que no estás sola y qué, aún a pesar de la distancia, voy a abrazarte.
Cierro mis ojos unos instantes, respiro profundamente tres veces  y empiezo a salir de mi cuerpo para acercarme al tuyo y con suavidad abrazarte.
Y al instante descubro sorprendido, al mirarte la cara, que “sientes” el calor de mi cuerpo, cómo mis brazos ciñen tus hombros, cómo me pego a tu cuerpo para que en todo momento te des cuenta que no estás sola y que estoy a tu lado.
Es escasa la de ropa que te cubre porque noto el ardor de tu cuerpo, ese dulce calor de la mujer amada que hace recordar los instantes en que estando en la trinchera aquel soldado me hablaba de la gran añoranza que sentía por el dulce calor de su mujer.
Y siento envidia de la añoranza del soldado recordando el cuerpo de su  amada porque solo tengo, hasta este momento, el deseo y la sensación de que te brazo con mi alma y mi pensamiento en la distancia.
Aprieto con fuerza mis ojos y te abrazo porque te quiero, porque en estos momentos solo tengo la añoranza de tu compañía, me rodea el perfume de tu amor y me refugio en nuestros sueños mientras empujo con toda mi voluntad para que no te abandonen tus sueños, para que sueñes conmigo despierta, para que tengas la certeza de que puedo hacerte una mujer que ha conocido otra forma de vida de la manera más insospechada.
Quiero hacerte inmortal y eterna a través de mis escritos para que puedas leerlos en todo momento y, en silencio y para tu adentro te digas: “¡cuánto me quería y cuán feliz lo hice llenando todos los agujeros que la vida le fue abriendo!”.
Y es que aún no lo comprendes, pero es tu amor el que me empuja hacia el futuro, el que me da fuerzas para continuar, el que ilumina mis noches y mis días, el que me mantiene con vida, pero ese instante te llegará cuando muera.-


Bétera, Junio 9 de 2013
Aguardo que aparezcas como el sol lo hace cada mañana aunque sea pasado el medio día porque mientras no te vea, o te lea, el cielo estará gris y mi ánimo con la misma sensación de vacío que tiene el hambriento mientras mira la inalcanzable comida.
Porque cuando apareces se produce un estallido de color y sonido como si la primavera se hubiera abierto de golpe inundando mi cuerpo de luz radiante, de energía que me eleva sobre el polvo del camino de lo cotidiano y llena mi alma de ilusiones y sueños, que son el alimento que me ayuda a soportar tu ausencia hasta que vuelvo a verte de nuevo.
Pasan lentos los momentos de la espera y demasiado rápidos los del goce de verte, de ahí que trate de no desperdiciar un solo instante de contemplarte y sentirme lleno de ti.
Es maravillosa la sensación que tenemos por amarnos, porque de una forma inexplicable tú has encontrado lo que buscabas en tus sueños y yo he encontrado en ti todo lo que a lo largo de mi vida
he ido buscando.-


Bétera, Junio 10 de 2013
Languidece la noche a medida que el día se anuncia por el horizonte en esta madrugada serena y cuajada de distantes soles que como ojos de la eternidad miran mi cuerpo sentado en este sillón mientras soporto el dolor de mis huesos y permito a mi mente salir corriendo hacia donde descansas para ver tu cuerpo bonito echado en el lecho mientras duermes.
La calma, la serenidad, el silencio más hermoso reinan en la casa donde dos roncan como asmáticos
motores remontando un cerro y por la parte de atrás se cuelan los sonidos de aves y roedores precursores del nuevo día.
Maravilla de las maravillas que seguro no durara mucho rato porque los más madrugadores huirán
temprano a los montes en busca de un poco de aire fresco que les haga olvidar que salen de sus casas transformadas en ardientes hornos.
Te sueño, te veo, rosa lejana y amada, mientras no te das cuenta que mis ojos acarician tu cara y mis labios, golosos y hambrientos, besan tu cuerpo.
Paro unos momentos y desciendo del reino misterioso de los sueños y los deseos para dejarme caer en el lago de la realidad al comprobar que lo que hace poco creía un sueño, se ha transformado en una realidad por el simple hecho de que te quiero y me devuelves, como lo hace el espejo, el amor que por ti siento, corregido y aumentado, criado en el interior de un cuerpo no muy alto y delgado pero que tiene un corazón inmenso.
Creí que estaba inmerso en la realidad, pero descubro contento que lo que estoy es en medio de una realidad que parece un sueño.-


Bétera, Junio 12 de 2013
Se extiende el silencio como lo hace el mar con la marea alta por la playa de la noche acercándose al límite de la casa del sueño que, como chalets en la playa, limita el alegre sonido de las olas rompiendo y el abrazo intenso con la arena cuando la empapa y muere besándola.
Y en el cielo cuajado de luceros flota la luna que crece como si fuera un globo blanco que nos mira impertérrita mientras los cuerpos se relajan y nuestros anhelos inician el camino que conduce al sueño.
Sé que mientras dejo vagar mis ojos por el inmenso mar de los sueños y anhelos no satisfechos, tu cuerpo se balancea cómodo sobre una hamaca que, por la fuerza de mis deseos, se transforma en mis brazos porque no encuentro otra forma de abrazarte que haciendo eso.
Tienes los ojos cerrados y las pestañas asemejan dos abanicos que, como si fueran los de un faraón egipcio, al moverse con suavidad y gracia, refrescan tu rosto en la tarde que es en donde estás en estos momentos.
Brotan tus muslos como dos columnas de caramelo de un pantalón corto que vela hacia arriba el atractivo más tentador  que como mujer tienes, dejando a la imaginación el elucubrar sobre tus encantos ocultos.
Estás relajada y la blusa que llevas, abierta un poco en el cuello, se mueve agitada por una suave brisa que me hace sentir celos porque ella puede besar tu piel y adorar desde cerca tus senos.
Tienes la virtud, rosa aislada en tan lejano país, de hacerme hombre completo de nuevo, que mi mente sueñe y que mi anhelo más grande sea estar a tu lado, juntas tu cara y la mía, mientras los ojos exploran y contemplan la inmensidad del cielo para aceptar que en un lugar, al que hemos llegado pero desconocemos, esta la morada donde viviremos juntos eternamente.
Sueño despierto y no sé ni dónde me encuentro ahora que el sonido del teléfono ha roto el hermoso ensueño.-


Bétera, Junio 14 de 2013
Cuando ya es medio día en esta España vieja y el sol cabalga en su carro de oro y fuego por el cielo azul turquesa intenso, se han vuelto a cerrar tus ojos tras haber escuchado el eco de mi voz que desde tan lejos ha musitado, con suavidad, en tu alma la melodía de amor y alegría por ser lo primero que escucha tu corazón y ven tus ojos.
Momentos no extensos que permiten a mi corazón gritar de viva voz cuánto te quiero, cuánto me llenas, cuánto iluminas mis ojos y cuánto, a medida que pasa el tiempo, rellenas la grieta que nos separa.
 Y como si de un telón se tratara en el teatro de tu vida, vuelve a vencerte el sueño mientras me pierdo entre los cacharros para hacer la comida.
Siempre presto atención cuando tengo que manejar cuchillos y trinchantes, pero aún así vences mí
precaución al hacerme levantar los pies del suelo de la realidad, aunque solo sea por unos instantes, para volar raudo hacia donde duermes y me hiero.
Creo ver en el lecho el cuerpo vestido de blanco del ser que amo, que recostada está su cabeza
sobre el lado derecho y que, por lo que parece una cortina no muy ajustada, comienza a entrar la luz que anuncia un nuevo día.
¡Qué bonita te muestras cuando duermes respirando suavemente mientras tus senos se mueven bajo ese camisón tan tenue!
Tal vez me ocurre como al preso cuando sueña con la libertad, que todo se reduce al ansia de salir a la calle, porque si cambio la calle por el estar a tu lado, el sentimiento es el mismo y comparable al que siente el hambriento caminante que llega a confundir las piedras del camino con hogazas de pan. Y me siento tranquilo mientras comienza uno de tantos “misterios” que vienen de ti, porque a mi nariz llega de nuevo el aroma propio de tu cuerpo que algún día comprobaré si es lo que ahora siento, pero que por el momentos nada físico tengo para asegurar que es así, al tiempo que en la palma de mi mano “siento” el calor que tus mejillas mientras, muy bajito para no despertarte, te digo cuánto te quiero.
                                                                                                                                                          Avanza el sol ya camino del ocaso y le encargo que lleve en su carro el amor que te tengo para que te lo entregue al tiempo que te de la luz para que alcances todos tus sueños y los te para ti tengo mientras regreso a la cocina de nuevo.-


Bétera, Junio 15 de 2013
Anoche hablamos un momento estando inmerso ya en los vapores del sueño mientras tú te rodeabas de los tuyos para iniciar juntos, eso tan hermoso como es la reunión de los integrantes de una tribu, palabra que uso para describir un grupo bien avenido y todos interesados en disfrutar de esos momento, y no en sentido peyorativo, compuesto por un sexteto de mujeres y dos hombres enjutos de carnes y aspecto de mal genio, además de una horda de nietos, para agasajar al padre que ponía cara de decir:” A mi sofocos pocos, carne a la brasa, huevos batidos y un buen trago de vino, porque lo que gustaría hacer luego en el lecho o no me dejan o ya no puedo, que prácticamente es lo mismo”
Y me avisaste que el tiempo de las lluvia diarias de tu voz, había finalizado por falta de dinero, que algo tan simple te impedía salir de ese mundo pequeño, pero inmenso, que son tu amor y tu cuerpo.
Trate de poner buena cara al mal momento para que no sintieras mi melancolía y con ello aumentara tu desesperanza al llegar la sequía de hablarnos y decirnos cuanto nos queremos y necesitamos el contacto diario.
Pero mi ánimo se cubrió con las nubes grises de tu ausencia y aunque el amanecer me ha regalado una mañana preciosa y fresca con un sol de primavera,  las nubes de la tristeza seguían en mi cielo haciéndose más oscuras a medida que me acerca la hora en que otros días comenzamos a hablarnos. 
Instantes mágicos esos en que te despiertas y miras en el lecho buscando mi cuerpo o extiendes el brazo convencida de que ya he llegado, pero solo encuentras el vacío, la tristeza y el desánimo.
Hoy acompaña a mi tristeza la sensación de vacío que me produce tu ausencia, porque tu presencia
se ha transformado en una droga que cada día necesito para sentirme completo, inspirado y vivo.
Se dice que uno no valora lo que tiene hasta que lo pierde y es cierto, pero no solo las cosas materiales sino también las que conciernen al espíritu, porque en esta mañana de lunes siento el vacío y me percato de lo que te amo y lo que me falta cuando no estás conmigo.
Navega el sol camino del ocaso y no porque esté cercano ese momento, sino porque al dejar de ver el sol de tu amor y tus “te quiero”, lo radiante se hace gris y la melancolía asalta mi ánimo, al que trato de fortalecer pensando que siempre existen los milagros y que en el día de hoy uno puede suceder trayéndome tu voz y llevándote mis abrazos y mis besos.
Es el espíritu quien hace simultáneo un día gris a uno radiante.
Y es que te amo, pero no te veo ni te tengo.-


Bétera, Junio 17 de 2013
El manto gris que cubre desde esta mañana mi ánimo se ha extendido esta tarde al cielo para hacerlo pasar del azul intenso a un gris de plomo viejo.
No son nubes que traigan agua que refresquen el sofocante ambiente que, con una humedad muy
alta y una brisa bastante fuerte, se extiende sobre la tierra hasta hacer sentir a los mortales que estamos en una sauna sueca mientras se empapa la poca ropa que llevamos puesta.
Escurre el sudor por la frente, por la cara e incluso por las pestañas que se ven orladas de perlas de agua salada que no son lágrimas, además de la espalda porque la ropa que llevo ya no absorbe más agua.
Puede ser el calor que siento lo que mantiene mi ánimo caído, pero también el saber que hoy esa lluvia serena y estimulante que desciende del cielo de las ilusiones como un milagro al oírte cada día  y que calma la sed de tenerte y me ayuda a soportar el tiempo que falta hasta que nuestros ojos se encadenen y nuestros labios se besen, no caerá sobre el árido desierto de la espera.
Las esmeraldas de esos plataneros que rodean tu casa perciben la tristeza de tu mirada cuando contemplas la hamaca, vacía y sola, porque sabe que cuando más tarde reciba tu cuerpo, no saldrán de tu pecho las olas de amor cotidianas para que, a través del teléfono, vengan a morir a la playa de mi cuerpo, que sin ella se siente vacío y seco.       
Eterna se te hace la mañana como lento es el paso del tiempo a lo largo de este día, gris y amargo, en que aguardo, aún contra toda esperanza, que ocurra un milagro y nos podamos decir “te quiero y porque te quiero, te necesito”.
Se eleva mi deseo de verte y oírte por encima de los razonamientos lógicos de mi mente, que me hablan de tu impotencia y me recuerdan el que no puedo ayudarte.
Quisiera que esta noche se acortara para que llegara mañana y tener otra oportunidad para poder escucharte, pero la mente me dice que los deseos van por una parte y la realidad por otra distinta, lo que me obliga a aceptar que se ha perdido un día y lo más prudente es acostarme y yacer entre sábanas de melancolía.-


Bétera, Junio 18 de 2013
Cuando abro los ojos en las tinieblas de la madrugada el primer pensamiento que me asalta es saber si en el día que continua tendré la suerte de poderte ver, o tendré que conformarme con las migajas de solo leerte.
Porque a partir de ese instante se inicia una espera que me recuerda lo que sentía mientras aguardaba el instante de mi libertad en la cárcel de Albacete.
Y como quedan aún unas horas para que el día reine con su luminosidad, entretengo mi mente repasando los sentimientos que percibo cuando te espero y los comparo con los que tenía entonces, destacando con claridad que ambos son casi iguales aunque no su final, porque entonces era la calle y ahora es poderte ver y hablar.
A veces juego con las palabras y con una sonrisa te cambiaría el nombre por el de “Libertad”,
porque me has arrancado del marasmo de la monotonía, de la desesperanza y me has entregado la libertad de soñar y paladear una nueva vida cuando ya camino hacia el final de la mía.
Jamás el hombre con más imaginación será capaz de entender lo que una madre siente al llevar a su hijo en su vientre como nadie que no haya perdido la libertad entenderá lo que siente el preso que mira cada amanecer como un día menos para su libertad.
Por eso se que tardarás años en comprender qué siento cuando te espero, cuando te llamo desde lo
más hondo de mi alma, cuando llenas mis pensamientos, cuando tu amor me hace feliz y cuando tu
amor me hace llorar.
La libertad soñada que siento por verte, por aguardar que algo tan difícil como lo nuestro se realice
y pueda compartir contigo un tiempo de mi vida que adornarás con un poco de felicidad.
A veces se rompe el muro que contiene mis emociones y estas inundan mi pecho y anegan mis ojos hasta hacer brotar de ellos las lágrimas que dejarían desconcertado a cualquiera que me conozca de antes y que sepa algo de mi pasado porque se perdería tratando de entender cómo es posible que un hombre que no siente piedad en ocasiones, ante una demostración de amor sincero llora como un niño que no puede contener sus sentimientos ante la mujer que lo quiere.
La verdad es que nadie que no haya vivido como he vivido puede entender que una mujer tan joven pueda ser capaz de empujar mi vida para hacerla llegar al final, de tener la energía que me hace respirar, los ojos que me permiten ver de otra manera el mundo, de darme la felicidad que no conocí, de tender la mano que sostiene mi andar, de ser la sonrisa que me hace reír y la fuerza que me hace desear sus besos y el dulce calor de su cuerpo.
Esto, como todo lo importante que forma la vida, solo se puede sentir mientras lo estás viviendo, porque comprender el por qué sucede eso, está fuera de mi comprensión.-


Bétera, Junio 20 de 2013
Han pasado unas horas desde que nos separamos anoche cuando cambio de fecha el día y aunque he dormido como una piedra, aún persiste en mi mente, grabada a fuego, la conversación mantenida, que si bien la habíamos desarrollado en otras ocasiones, anoche alcanzó tal profundidad, que llegue hasta el fondo de tus sentimientos y deseos.
No eres distinta a la que había visto esconderse tras aquellas gafas negras enormes en que te mostrabas por fotografía, porque tienes una cara tan expresiva que para cualquiera que sepa interpretar los rasgos pronto encuentra los fundamentos de tu personalidad y de tus ensueños.
Y eso fue lo que hicimos anoche: lanzarnos decididos a recorrer, cogidos de la mano de los sueños, las verdes praderas de nuestros deseos.
Lo nuestro fue un canto a la vida, a los deseos, un aleluya a nuestros hallazgos y un “gloria in excelsis Deo” al saber que nuestros cuerpos ansían lo mismo y entregan sus secretos para hacer que el placer del otro sea excelso.
Fue hermoso pero triste, porque solo “sentimos” lo que uno hacia al otro, porque estábamos muy lejos y es que para llegar a ese paraíso, se necesitan los dos cuerpos.
Hormigueo siento por todo el mío, síntoma inequívoco de estar convencido de que tu cuerpo existe y ”está” muy cerca ahora de mi, por lo que a partir de este momento buscaré y hallaré todo lo que necesito para ser para ti un hombre completo.-


Bétera, Junio 21 de 2013
Un mar azul intenso es el cielo que contemplo tras los cristales de la puerta mientras aguardo con calma que abras tus ojos y puedas hablar conmigo, primicia como desayuno en donde podremos besarnos en el viento para que los lleve a tu lado y extienda en mi mente los brazos para que te refugies en ellos unos instante con un abrazo divino entre los dos cuerpos, el tuyo joven y hermoso y el mío ya viejo, para darnos uno a otro todo lo que necesitamos.
Pasan los minutos lentos cómo pasa el tiempo para el que aguarda sin tener nunca la certeza de que va a ver al ser amado que espera.
Así sucede en este día conmigo, que sabiendo que tu teléfono tiene sus capacidades reducidas y extenuadas, no sé si hablaré contigo o, por lo menos, leer lo que me escribes, que cuando no hay el banquete de contemplarte se transforma en las migajas de leerte con las que me conformo, porque tengo donde elegir, entre eso o nada, y como dicen por mi pueblo, cuando no hay nada, un poco es mucho.
Hace largo rato que sobrepasamos el medio día y aquí sigo aguardando que suceda un regalo del
cielo con la paciencia de un santo y ya no se en que distraer mi mente para hacerlo más ameno, pero la verdad es que lo único que me emociona es verte, hablar contigo y oír de tus labios el rosario de “te quiero” que conforman la cadena con la que me ato para que no puedas perderme.
Pronto deberé huir hacia la cocina donde todos se disputan el honor de ayudarme: el uno dormido en su cama y el otro tendido en la otomana mientras echa humo de tabaco hasta hacer parecer la cocina una fábrica.
Porque si le preguntas, sin variar, te contesta que está cansado.
Creo que pertenezco al submundo de los imbéciles que hacen lo que deben sin que nadie les obligue por el simple convencimiento de que eso es lo que toca y no les ha tocado a ellos.
Me vendría bien un buen paseo por los plataneros que hay alrededor de dónde vives, rosa de tan lejano jardín, así podría verte al salir y me habría alejado de este tormento.
Abro los ojos a la realidad y me preparo para el esfuerzo de guisar, y hacerlo solo.-

Bétera, Junio 22 de 2013
La mente muchas veces hace ver cosas con una viveza y precisión que parecen veraces, llegando a convencerme de que estoy viendo lo que no existe.
También hay otros momentos en que, sin comprender con exactitud cómo ni por qué ocurre, “veo” cosas reales sucedidas a miles de kilómetros de donde me encuentro, que permanecen en mi
memoria grabadas de forma indeleble sin que tenga la posibilidad de comprobar lo que “veo”.
Y esta mañana, calurosa y despejada sin una sola nube, se ha formado en mi mente la imagen de varias personas jugando a las cartas.
Tal vez venga motivada por la charla que mantuvimos anoche antes de acostarme en que me comentaste que regresabas a la mesa donde te reclamaban para seguir jugando a los naipes.
Y esta mañana te he “visto” con el pelo recogido, con una blusa de colores y con dos botones, los más próximos al cuello, abierto.
Llevabas sandalias de dedo con adornos no muy claros y vestías el pantalón blanco corto con el que has alegrado mis ojos al permitir verte los muslos, barras de turrón de caramelo, mientras unías los pies que cruzabas y descruzabas relajados.
Tus manos, con esos dedos bonitos y largos como los deseos y suaves como un beso, manejaban las cartas que tenias en la mano mientras te reías acompañada de tus hermanas, una de las cuales me ha parecido Sara y otra que no conozco mientras  sentada aparte estaba tu madre hablando con otras mujeres al tiempo que miraba, de vez en cuando, a las que estabais jugando.
El sitio me pareció cerrado con una especie de cañizos más gruesos de los que conozco en España y a través de las separaciones entre las cañas corría una suave brisa que arrastraba los olores del campo, tan llenos de contrastes y de aromas.
Luego, como ocurre siempre en esta casa, me han llamado para hacer algo en la cocina y todo ha desaparecido y aunque he tratado de seguir “viendo” cuando he regresado, no lo he conseguido.
Vuelvo a mi realidad diaria de ruido de coches y motos, nubes de polvo entrando y comentarios desagradables por parte de la madre de mi hijo, mientras el resto de los componentes, el mío duerme y el otro está echado viendo la tele, aguardan a que todo se lo den hecho.
Sigo haciendo lo que me toca, pero las ganas ya murieron hace años.-


Bétera, Junio 25 de 2013
Amanece el día cabalgando sobre los ruidos de la carretera, en este martes después de San Juan, con el estrépito propio de los motores que aceleran porque llegan tarde a trabajar.
Noche en que el calor ha sido la compañera entre las sabanas alejando el sueño de mi lado, pero dejando la impronta de los sudores que el calor hace brotar de mi cuerpo.
El cuerpo, ese buen vocero de los abusos a los que se le sometemos, sean físicos o emocionales, a lo largo del día, de los meses y los años, para que igual que una letra girada por un banco, siempre tiene vencimiento y pagamos en su momento las consecuencias de las barbaridades, o falta de cuidados, que hicimos durante tanto tiempo.
Esa es la bandera de este día en que tengo que enfrentarme a las consecuencias de aquellos, próximas y lejanas, actos realizados con la inconsciencia y alegría que se tiene cuando eres joven y la mansedumbre con que aceptas que te acercas a las puertas de lo eterno.
He estado casi una hora contemplando tus fotos y en ellas están los surcos de tus sufrimientos, los espasmos de tu miedo, y agazapada en tus ojos la desesperanza, el desconsuelo y la soledad de tu alma.
Pero también en tu cara está presente el valor de buscar lo que te rehaga, la decisión de hacer frente a cuanto te oprima y las ansias de paladear unas cucharadas de paz y felicidad antes de que acabe tu vida.
No eres guapa, pero tienes una hermosura serena que te traspasa la piel de la cara y dice al que te contempla que allí, tras las ojeras del dolor y la desesperanza, está agazapada la vida y la fuerza vital de una mujer que solo se postula como tal y que sin embargo es una fiera, que herida su alma como está, luchará hasta la muerte por defender lo suyo y paladear, si ha de acabar, la miel de la felicidad.
Se va oscureciendo el día mientras aguardo con ansia ver aparecer tus palabras en el espejo de la mañana, ese donde cada vez que podemos se miran nuestras almas y en silencio y con letras en una pantalla nos decimos “te quiero” mientras aguardamos el momento de fundirnos en un abrazo eterno.-


Bétera, Junio 27 de 2013
Falta una hora escasa para que cambie el día y cuando ya no te esperaba has aparecido como aparece la luna sobre el agua en los días sin  nubes de plenilunio envuelta en la capa de terciopelo negro de la noche tachonada de estrellas para hacerme llegar el alimento de mi vida, el soporte de mis sueños y la luz que ilumina mis noches largas sin sueño.
Con los ojos de mi mente veo tu cuerpo delgado y hermoso que como tallo de la rosa que eres se enfrenta al viento mientras engalana los ojos de quien la mira y adorna su pecho al tiempo que su aroma se extiende sobre el silencio para perfumar la noche. 
Hermoso es el paisaje donde moran los sentimientos aunque sé que escondido en lo más hondo de tu pecho, cerrado con siete llaves, está el cofre donde yacen tus sueños más queridos, todos tus deseos insatisfechos, los anhelos más grandes y tus sentimientos más hermosos que se han ido refinando y puliendo al sufrir en silencio los desengaños y desprecios.
Sé que ese tesoro lo reservas para ponerlo en mis manos en el instante que nos encontremos y nuestros brazos se abran para recibir al otro dentro.   
Y como sé eso me digo a mi mismo que ahora es el tiempo de la espera, de la calma y el recogimiento porque por mucho madrugar en todo, jamás amanece más temprano.
Todo tiene su momento y lo mejor que puede hacer el jardinero de ese jardín lejano es hablarle muy quedo a la rosa en su soledad y decirle que las murallas que construyó para no ser aplastada, al cesar los ataques, si no se mira al futuro y no se sale de ese espacio, al poco tiempo se transforma en una cárcel.
Instantes de paciencia y oración para que la sabiduría superior que flota en el ambiente ilumine tu mente para salir con tanta fuerza como te brilla el corazón.-


Bétera, Junio 28 de 2013
Sobre el plácido campo de nuestra existencia diaria, entretenidos con las labores de la casa,  en ocasiones y cuando no esperamos otra cosa que la monotonía de las horas deslizándose hacia el ocaso descarga un aguacero de lluvia clara que empapa nuestra alma y la vivifica, consiguiendo que en pocos momentos florezca nuestra esperanza como sucede con una planta agónica en un desierto.
Y eso ha ocurrido en tu mañana, rosa de muchos anhelos, que sin imaginar siquiera ha caído del cielo sobre ti esa agua que refresca y estimula tus ansias de vivir.
Y en menos de lo que lo esperabas, se ha obrado el milagro de que podamos vernos para saciar la sed que nos atenazaba después del desierto de no contemplarnos y la visión de tu cara y tus ojos ha provocado el derrame de la sonrisa que manaba de nuestras bocas como lo hace el agua clara en el
manantial de montaña.
Y aunque no lo hemos oído, del fondo de nuestra alma ha huido el grito salvaje de alegría que siempre surge cuando dos se reencuentran después de un largo tiempo de no estar juntos.
Muchas veces te he advertido que existen los milagros, que lo impensado sucede, pero no como se reflejan en el cine o la televisión, sino esos otros que llegan y se realizan en silencio cuando ya no esperamos nada.
No tiene mayor importancia ni se debe valorar en más de lo que es, pero si lo miras desde lejos, pronto descubres que eso tan sin importancia para los demás, se ha desarrollado de forma sincronizada para que llegara en el instante preciso de su necesidad  lo tanto tiempo deseado.
Ya puedes alegrar tu cara, rosa de pétalos color canela, ya pueden derramar tus ojos lagrimas de felicidad porque desde aquí te auguro que tu tiempo se acelera y que por mecanismos y hechos tan extraños como los de ayer, te va a llegar cuanto necesitas para que se realicen todos tus sueños.-

Bétera, Junio 30 de 2013
Rosa con ojos de cuero viejo asentada en tierras lejanas que sueña con tener alas y volar en busca del sol que amanece con la certeza de que, al otro lado del mar, aguarda quien te enseña que es importante tener paciencia porque cabalgar sobre la ira solo conduce a cometer errores que pocas veces se subsanan y que pueden dejar, en el ser que amas, heridas tan profundas que no se curan en toda una vida.
Pero el perfume de tu alma empapa la mía y hace que me enamore con el simple hecho de mirarte en silencio mientras me entregas todo lo que sientes aún a pesar de que somos diferentes.
¿Cómo no voy a quererte con locura y rabia?
¿Cómo voy a querer perderte?
Toda mi vida he sido un insensato sin miedo y un loco que siempre ha sabido quién tiene y dónde está la esencia del alma humana y si, a las personas que miro, poseen o no, hermosos sentimientos.
 Sé que es difícil de comprender que un hombre de mi edad pueda sentir por una rosa de tan lejano jardín y tan joven, el amor que siento, que no me atrevo a calificar como un amor de locura o que te amo como un loco.
Un loco al que tu amor ha dado la vida y lo está volviendo cuerdo mientras cada día que pasa estás enloqueciendo para perderte en mi alma y en mi cuerpo.
Eso ocurre, rosa perfumada de pétalos de canela, sin que te des cuenta por completo que estás haciendo el milagro de transformar un cuerpo maltrecho y viejo en un alma joven que bebe de tu viento y pide al cielo que le dé un tiempo extra para saborear lo que es sentirse amado por mí mismo y hacerte conocer, al mismo tiempo, que eres el compendio del amor por el que he recorrido como un nómada, siempre solo, mi destino buscando el amor de una mujer a la que entregar, con mi último aliento, lo atesorado y aprendido.
Me llenas como no imaginas, pero no solo soy espíritu, también soy cuerpo y necesito el calor del tuyo, de la dulzura de tus besos y la presión de tus brazos, que como cadenas me atan a ese hermoso cuerpo que contiene los tesoros más hermosos que he podido soñar en mis años desesperados y locos.
He enloquecido haciéndome, al mismo tiempo, cuerdo y por eso me siento en los escalones de la vida mientras te espero.-


Bétera, Julio 2 de 2013
Consigue la técnica que la distancia se acorte hasta hacerme pensar que, si extiendo mi brazo, puedo acariciar y recorrer tu cara mientras mis ojos besan tus labios que separas para dar salida a una sonrisa que es una cascada de alegría que se desliza hacia mi desde el fondo de tu alma.
Puedo ver tus ojos de cuero viejo moviéndose alegres tras el abanico de tus pestañas que me miran asombrados al comprobar que ha acabado la agonía que nos embarga al no poder vernos  como
deseábamos.
Pensaba desde hace tiempo que cuando esto sucediera  sería para ambos una droga que crea adicción en el corazón y solo tendríamos pensamientos para llegar al instante de vernos de nuevo.
Potente droga es que no sólo relaja tu rostro cuando contemplas mi cara, sino que el cambio va también por dentro y se están produciendo en tu pecho unas sensaciones tan grandes y seguidas que me miras de distinto modo a como lo hacías antes y esos momentos cada vez te parecen pocos para empaparte de todos mis sentimientos, de mis gestos, de las maneras de moverme e incluso de rascarme.
Es como si quisieras recuperar en poco tiempo todo lo que hemos perdido por no poder vernos durante tantos meses desde que nos conocemos.
Son cosas que no pensaste en momento alguno, rosa de tan extraño jardín por el que buscan los pollos los insectos que pueblan el suelo, mientras balanceas tu cuerpo sentada sobre la hamaca igual que lo haría un marinero en medio de la mar agitada.
Filtran los rayos del sol entre las maderas haciendo un juego de luces y sombras que dibujan sobre tu rosto las banderas de tus sueños que se deslizan sobre el viento en busca de mi rostro que desde tan  lejos te contempla.
Y así he llegado al sábado sin darme cuenta porque, si antes se me iba el santo al cielo mientras te hablaba, ahora vuela como un pensamiento y me parece poco todo el que tenemos y he de refrenar mis ansias de quererlo completo porque la realidad me dice que cada uno de nosotros tienes sus
obligaciones y que continuamos sin estar juntos.
La técnica ha hecho que todo lo que nos rodea, incluido el invisible viento que la brisa arrastra, se impregne de vida y magia hasta plasmar un paisaje que ahora vemos y durante muchos meses solo imaginamos.
Y es que el destino en muchas ocasiones nos recuerda que no nos conviene lo que queremos, sino lo que está escrito para cuando llegue su momento y por eso nos advierte que forzar el tiempo es similar a escupir contra el viento porque te lo devuelve sobre la cara.
La realidad a veces se parece a los sueños, pero lo que es cierto es que siempre llega lo que mucho se desea, pero a su tiempo.-


Bétera, Julio 3 de 2013
Escasas han sido las horas de descanso en esta noche pasada en que, a un calor sofocante que impedía conciliar el sueño, se he añadido la observación a distancia de las sorpresas que están sucediendo que, si bien pequeñas en estos momentos, son preludio de sucesos de mayor transcendencia que, aunque no se ven en el cielo, se van acercando.
Lo intenté, pero no logré conciliar el sueño, así que para refrescarme y dar una “ayuda al cuerpo”, me di una ligera ducha y fui a la cocina donde tenía gaseosa y vino fresco.
Y como ocurre cuando necesito re ordenar mi mente, me puse a pasear a lo largo del pasillo y cada dos, o tres, paseos, cada vez que llegaba a la cocina, me servía medio vaso de vino tinto y lo completaba con gaseosa, ambas bebidas bien frescas.
Solo la bebida caliente enfría al poco la piel, pero la fría en el estómago te baja la temperatura de
golpe, así que, entre vaso y vaso, comencé a hablar bajo para oírme y al andar, acelerar el ritmo de mis meninges para analizar y encontrar soluciones.
¡Y es que los géminis somos viento, movimiento y muy raros!
Oyó mi hijo la salmodia que recitaba de las cosas sucedidas desde el 24 del pasado del mes pasado y vino a mi lado para llevarme de nuevo a la cocina y, sentados los dos, mientras acariciaba el culo al vaso, le explicara por qué estaba tan raro y hablando solo.
Pero el vino iba haciendo su efecto sobre el estómago vacío y empecé a notar que estaba accediendo a un estado de consciencia modificado ya muy conocido que hace desfilar por mi mente ideas, intuiciones, conocimientos sobre cosas que desconozco y tuve la certeza plena de que se te ha acelerado el tiempo, rosa extraña y lejana, y que, o te pones al frente de ese movimiento o terminarás siendo arrollada.
Y como mi hijo dijo que hablaba español pero que lo que decía le sonaba a tártaro, hube de ponerle en antecedentes desde el principio de lo que pasaba, de lo que ahora había sucedido y que mi intuición me decía que se había abierto el camino para que avanzaras rápido hacia tu nuevo destino.
Hube de hacer puntualizaciones y retrocesos, pero al final entendió la idea que le transmitía.
Y como no es tonto, me miró fijamente y suave preguntó: “¿Eres “el santo más milagroso” que ha conseguido que le arreglen el ordenador y podáis veros?”
Ni miento bien ni quiero, así que moví mi cabeza en señal de asentimiento y guardamos silencio unos momentos en los que seguí pensado mientras apuraba el vaso.
El viento del destino ha empezado a soplar y comienza a arrastrar, hacia el cubo del olvido, las hojas y ramas muertas del árbol de tu vida.-


Bétera, Julio 4 de 2013
Después de hablar contigo y decir las cosas que te digo, me quedo sorprendido porque no tengo elementos de juicio, ni medios, para saber que eres así como te describo, porque por no haber no hay el hecho de conocernos físicamente y, sin embargo, estoy por completo seguro de que todo lo que digo es cierto, extremo que me confirmas, y te asombra que alguien, que no te ha visto, te
conozca tanto  como si conviviera contigo desde hace años.
Y después de analizar esto tan extraño que me ocurre con respecto a tu persona como es el describir tus sentimientos, tus sueños, tus reacciones, tu genio y ansiedades, tengo que aceptar, aunque me parezca imposible, que al igual que surgen en mi mente imágenes de tu persona, de cómo es el sitio donde te encuentras en esos momentos y cómo son los alrededores de dónde vives, también capto tus pensamientos, el cómo te ves a ti misma, las emociones más intimas y hasta los sobresaltos que sientes cuando te describo cosas que crees imposible que nadie sepa.        
Pero es tan sorprendente y desconcertante lo que capto que en más de una ocasión he pensado que no puede ser cierto y que tu respuesta afirmativa a lo que cuento es para no desanimarme y que siga navegando por ese misterioso mundo de la mente.
Pero no duran mucho mis dudas, vacilaciones e inseguridades porque al seguir hablando te comportas como “capto”, actúas de manera exacta a lo que “digo” y que, tras compararlo con tus otros actos, me convenzo de que “capto” bien lo que, después, transcribo.
Y aún a pesar del tiempo que viene sucediendo esto, sigo sin tener una idea exacta del por qué ocurre y ni cómo soy capaz de “saber” lo que  digo y escribo.
Son muchas las horas que he dedicado, y dedico, tratando de comprender cómo, por las razones que sean o por los mecanismos más desconocidos, llego a acceder a tu espíritu, cuna de tus pensamientos y sentimientos más íntimos.
Porque decir que te “leo” el pensamiento es elegante y sonoro, pero no explica el fenómeno ni aclara el procedimiento.
Sobre todo porque “describo” sensaciones del alma que solo reconoces cuando las describo sin haber subido aún al cerebro.
De ahí que cada día que pasa me convenza más y más de que toda esa información está “fuera” rodeándonos y que, en un momento determinado, podemos captarla y verla.
Misterios del universo que a medida que me acerco más a abandonarlo despiertan en mi mente inquietudes y certezas que nunca hubiera imaginado y deben ser ciertas.
Y es eso que nos rodea lo que explica por completo que, sin conocernos, exista esa “conexión” misteriosa que hace que, cuando tú me “llamas” con fuerza, te “oiga” y perciba, como si las oyera, físicamente, las palabras que empleas en esos momentos.
De la nada, nada surge, ni tampoco es la casualidad la que crea o mueve los acontecimientos, porque cada vez está para mi más claro, que todo está programado desde donde sea y que, cuando ocurre, sorprende a los que no piensan, o son unos incautos, que exclaman con los ojos dilatados: “¡Mira qué es casualidad lo que ha ocurrido!”.
Y de casualidad, nada: todo está previsto hasta el más mínimo detalle y solo cuando de verdad lo
necesitamos y estamos preparados, lo recibimos.-


Bétera, Julio 6 de 2013
Amanece con suavidad y calma el día tras una  noche de calor sofocante en el que la tenue brisa del mar que llega no ha logrado secar mi frente que, como un manantial, dejaba caer el sudor por mi cara hasta perderse en el pecho y ser embebido por la almohada y las sábanas.
Horas largas que se desgranaban al ritmo de los latidos de mi pecho, mientras con los ojos cerrados rememoraba tu cuerpo apareciendo completo en la pantalla cubierto de un suave azul el torso como nacido de tus hombros y unos pequeño pantalón azul oscuro o negro y que al ponerte de perfil me has confirmado que tienes un bonito cuerpo sostenido por dos columnas moldeadas por el mejor artesano, que confieren al conjunto un atractivo y un encanto capaz de dejar satisfecho al más exigente de los hombres.
Porque para el gusto, los colores, pero siempre se ha demostrado que la esencia de las rosas y los mejores perfumes solo se encuentran en envases pequeños, esos que se crean en exclusiva para contenerlos.
Ha sido una sorpresa, un regalo del cielo descendido de improviso para alegrar mis ojos y hacer que bendiga a quien te hizo porque en tan pocos meses creó el ser que de mí se ha enamorado y quiere compartir su tiempo y su vida caminando a mi lado.
Recibirlo estimula el ánimo, alegra el cuerpo y rememorarlo ayuda a mitigar la monotonía de los días en que sabes cómo empiezan y no sabes cómo vas a terminarlo.  
Verdad es que desde que nos vemos, ha nacido una sensación desconocida que produce en mi interior la que en otros momentos de mi vida he tenido al tener una conversación y estar seguro de que esas palabras que dices, o que escuchas, ya las has dicho u oído o al llegar a un lugar por vez primera y tener la certeza más completa de que aquello ya lo has visto.        
Alegra el alma contemplar lo que amas y comprobar que se ajusta, como la piel a tu cuerpo, con el
sueño que siempre he tenido.-


Bétera, Julio 8 de 2013
Breve es el tiempo en que podemos vernos y compartir lo que pensamos porque la distancia es mucha y la diferencia horaria, siete horas nos separan, hace el que cuando tu vas a desayunar yo esté comiendo y cuando vayas a comer, esté a punto de acostarme, quedando un intervalo en el medio que es cuando la cría llega del colegio y tienes que atender porque requiere tu presencia además de ser necesario.   
Por eso, por lo breve que me parece el tiempo cuando estoy contigo aunque sea largo, extraigo toda la esencia que puedo de esos momentos en que estamos en silencio, diciéndonos con los ojos y el pensamiento lo que con las palabras no podemos por ser demasiado largo hablar lo y necesitamos todo el tiempo de que disponemos para vernos y saciarnos.
Seguro estoy que cuando estemos juntos habrá más silencios que ahora, pero entonces funcionará a pleno rendimiento ese sortilegio inexplicable que tenemos de saber con certeza de que quien amamos está cerca, que capta nuestra llamada silenciosa, que podemos levantarnos y, tras escasos pasos, podemos besar sus manos, o sus labios o dejarnos inundar por las aguas relajantes de la magia del  tacto mientras recorremos su cuerpo con las manos.   
No sé si es el amor en la forma que lo sentimos o es que hemos alcanzado un punto de unión en aquel espacio misterioso e infinito que descubrimos ambos, sin movernos de nuestro sitio y estando separados nuestros cuerpos.
Muchas veces creo que lo que pienso no es de estar cuerdo, pero me guío por lo que siento y dentro de mí estoy seguro que esta “locura” no es un sueño, que solo se explica ti tengo en cuenta que ambos accedemos a algo que los demás ni sueñan pero existe para nosotros.
Sé que nuestro amor sobrepasará la longitud de una vida humana y continuará por los siglos de los siglos, como sé que procede de un tiempo que ocupa el mismo espacio.
Sé que no sé cómo explicarlo y por eso solo me limito a sentirlo y en cada instante a gozarlo.-


Bétera, Julio 9 de 2013
Ha tenido que llegar el momento en que no puedas comunicarte conmigo para que descubras lo importante que es para tus días el que nos contemplemos los ratos que podamos.
Y es que como te he dicho en otras ocasiones, uno se acostumbra pronto a lo bueno y cuando no lo tiene, se siente enfadado, deprimido cuando no desanimado.
Y eso es lo que te sucede con un solo día que estamos así y aunque tienes la ventaja para distraerte durante muchas horas el realizar ese cursillo de costura al que acudes los viernes, porque de no tener ese tiempo para despejar la mente y pensar en otra cosa, estarías todo el día nerviosa y dando vuelta como un león enjaulado,  porque no puedes comunicarte conmigo.
No hay duda alguna que cuando se está lejos y se rompe el hilo que nos une, saltan los nervios y vuelve el desespero aunque sepamos que no tenemos los medios para poner remedio a este sufrimiento.
Hoy, un día radiante y hermoso en que sopla una brisa fresca desde la playa, con un cielo azul tan intenso que rivaliza con el color del mar, me parece gris porque no podemos vernos y que al fin y a la postre, los ratos que tenemos para nosotros, son migajas para alimentar a nuestros corazones ansiosos por estar juntos.
Pasan las horas demasiado lentas mientras aguardo que ocurra el milagro de poder verte, o por lo
menos leerte, y de esta forma saber que estás bien y que me quieres.
Brilla mi cuerpo mientras el sudor escurre por él y se pierde en gotas por la silla y el suelo, al tiempo que mi corazón esta frío y triste porque no te veo.-


Bétera, Julio 10 de 2013
Cuando ya la aceptación de no verte casi llega a inundarlo todo, apareces como un rayo surcando el
cielo para iluminar y alegrar mi noche, que discurría por la senda del desánimo camino del nuevo día mientras se consumen los últimos minutos antes del cambio de fecha.
Y es que el día se hace eterno y raro si no te veo, o por lo menos te leo, y hace que esta necesidad de verte se haya transformado en el alimento necesario para ser yo mismo y sentirme entero.
Porque cuando no te veo, o te leo, todo se hace más opaco y hasta el tiempo se alarga dando la sensación de que va más despacio, que incluso se para, produciendo un desánimo que afecta el cerebro que es incapaz, en esos momentos, de crear nada que sea hermoso.
Pero ha ocurrido el milagro y hemos hablado unos momentos que, desde que te conozco, por muy largos siempre me parecen cortos y pocos, dejando sobre mi espíritu el bálsamo que de tu mano brota para ungir mi alma y ayudar a serenar mi ánimo para que el descanso venga y abrace mi cuerpo en el lecho.
Y el alma, cuando sabe que el que hablemos o nos veamos es un milagro, paladea estos instantes que, oh paradoja maravillosa, siendo pocos, son mucho.
De esta forma tan sencilla y hermosa apuntalo mi vida mientras a través del espacio, rosa lejana y hermosa, te hago llegar todo el amor que por ti siento.-


Bétera, Julio 11 de 2013
Dicen los viejos de los pueblos que “siempre hay un roto para un descosido”, frase corta que resume la esencia de la sabiduría de los mayores para hacer comprender que el organismo tiene mecanismos desconocidos para hacerte perder el conocimiento cuando el dolor es muy intenso y que el sueño entrega tu cuerpo al descanso cuando tienes el espíritu afligido o las preocupaciones son muy grandes.
Sufres y gimes, pero en un momento preciso, abandonas lo que te oprime y pasas a un estado distinto que permite al cuerpo seguir viviendo al darle descanso.
Eso me está pasando contigo, rosa extraña y conocida al mismo tiempo, que cuando ya no puedo
seguir luchando por conseguir lo que quiero contra un destino adverso, cae sobre mí el sueño y me sumerjo en el dulce mar del descanso.
Hablamos sobre lo que soñamos, sobre lo que nos amamos pero al cabo me doy cuenta que, diciendo tú lo mismo, no puedes contemplar la vida como la veo porque estás en la cima de tus mejores años y en la mitad del camino de tu destino.
Que deseamos lo mismo, no lo he dudado un momento, pero al igual que no puedo captar todos los detalles de tu vida en aquel sitio porque no los veo, tampoco tú comprendes, por desconocidas, las circunstancias en las que vivo y te resulta de todo punto imposible entender que, aun a pesar del poco tiempo que nos hablamos y que físicamente no nos conocemos, te has transformado en el alimento, la fuerza y la ilusión que me hace seguir viviendo tras resucitar, gracias a tu amor y tu entrega, después de haber estado años vegetando como lo hace una piedra arrojada en la orilla de un camino.
Son esas diferencias, ese desconocimiento el que nos lleva a desencuentros, porque te hablo sobre lo que veo contemplado por los ojos de un hombre que recorre el último tramo de su destino y tu eres una persona que no ve el mismo paisaje, pero que te agarra a mi mano con desespero como si en vez de la mano de un hombre muy vivido, te cogieras a la de un gigante eterno.
Esa es la realidad a la que nos enfrentamos con la diferencia de que yo acepto lo que tengo y tu no aceptas que mi camino, por muy largo que sea, ya es corto.
Que nos queremos con pasión y desespero es cierto, que eres la antorcha que ilumina mi camino, exacto, que tengo miedo a no llegar a conocerte, mi tormento y por eso, en ocasiones, mi ánimo se viene abajo porque eres lo único hermoso, noble y sincero que ha llegado a mi vida en todo su recorrido, aunque cuando ya casi está acabado.
La realidad y la distancia me aplastan mientras contemplo desde lejos cómo te consumes luchando con denuedo y desespero contra un destino que te parece adverso.
Es mejor que vuelva a acostarme de nuevo tras este desahogo de mi alma en esta noche negra de calor y añoranza de tu amor y de tu cuerpo.-


Bétera, Julio 12 de 2013
Empapa con lentitud el sudor la camisa que llevo mientras los coches pasan raudos por la carretera atronando el silencio que dura escasos segundos entre uno que corre y otro...
Se hace el día eterno mientras te espero siempre confiando en que suceda un milagro y podamos charlar un rato para regar la planta de nuestro cariño que se mustia un poco si estamos muchas horas sin oírnos y vernos.
Y toda paciencia tiene su premio porque cuando menos lo esperaba has aparecido en la pantalla para darme la alegría que me faltaba en este día de calor intenso en el que la noche ha sido un tormento dando vueltas en busca de una posición en la que el dolor fuera menos.
Hemos estado poco rato, pero han sido suficientes esos minutos para empapar mi ánimo con el agua
fresca que rezuma de tu amor y perfumarme con el aroma que desprendes como rosa que eres.
Aroma de esperanza en un cielo de desánimo consecuencia de los retrasos que surgen para que estemos juntos, compases acogedores de música que se forman cuando tus pétalos se dejan abrazar por el viento que desde tan lejos trae hasta mi el goce de tus besos, la armonía, la luz y el misterio de tu mirada y me hace sentir placer cuando me acarician tus manos, magia de diez dedos largos que como juncos se pliegan al viento de la distancia mientras acarician los recuerdo de quien te ama, pero está muy lejos.
Y así se va despidiendo el sol mientras camina sigiloso por encima de los tejados al tiempo que ilumina  las laderas de la otra vertiente de los cerros en su recorrido hacia el ocaso para llegar a tu lado y seguir alumbrando tus pensamientos y tu hermoso cuerpo.
Se acerca despacio la noche que engalanará con miríadas de estrellas su manto negro, destacando entre ellas el reflejo del sol menguando en tus ojos.
Dejo vagar mi mente unos instantes y comienzo  soñar con los ojos abiertos mientras miro alrededor buscando el ánfora griega que es tu juvenil cuerpo aun sabiendo que es imposible que lo vea porque estás muy lejos.
Pero sueño con verlo…-


Bétera, Julio 13 de 2013
No siempre la noche es la madre amorosa que nos mece en los brazos del sueño para que nuestro cuerpo descanse y llegue a la mañana siguiente con fuerzas suficientes para enfrentarse a los interrogantes del día nuevo que, como una página en blanco del libro de nuestra vida, se presenta ante nosotros para que escribamos lo que suceda en ese tiempo sin tener un guión previo.
Inmerso en una humedad tan grande que más que sudor deslizándose por el cuerpo parece que esté bajo una lluvia suave, donde realizar el más mínimo movimiento supone un esfuerzo que extenúa si no has conseguido conciliar el sueño, o descansar un tiempo, en la pasada noche.
Y aún cuando el dolor lacera mi cuerpo, la mente logra romper esa cadena que la ata al cuerpo y se evade en busca de lo que me ilusiona, de lo que sueño y amo, iniciando el trayecto hacia poniente en tu busca sin aguardar al sol en su recorrido para que ilumine el trayecto.
Y allí, en medio de aquellos árboles de hojas tan grandes y verdes, te meces en la hamaca guardando que el milagro suceda y podamos vernos aunque solo sean unos instantes.
Cabalgan mis deseos de tenerte por la pradera de los sueños tratando de acortar el tiempo y modificar las circunstancias para que podamos unirnos en un abrazo muy estrecho.
Un pinchazo doloroso que hace escapar un suspiro de mi pecho me vuelve a la realidad para verme sentado frente al ordenador mientras te escribo habiendo borrado de mi mente las imágenes que de
aquel lugar antes he tenido.
Sábado de calor intenso y de dudas de si podremos vernos…-


Bétera, Julio 14 de 2013
Unas nubes grises se abrazan a las cumbres de las montañas como lo hace un borracho a una farola ante la inseguridad de su caminar, las dudas sobre dónde va y el temor a caerse.
Son hijas de la evaporación tan intensa propiciada por el calor sofocante que durante unos días nos abrasa y aplasta, haciendo que las horas de la noche sean una riada de sudor recorriendo la frente y la cama mientras el ventilador trata de empujar hacia mi cara un aire caliente y cargado de humedad sin que atraviese la casa una simple corriente de aire que lo renueve, porque estancado está entre las cuatro paredes al no existir en la parte de delante, ventilación directa.
Ya son dos días completos, rosa perfumada de tan lejanas tierras, los que llevo sin recibir en mi boca la miel de tus besos, ni sentir el terciopelo de tus manos recorriendo mi cuerpo que languidece y se derrite en este domingo en donde a la sombra de los árboles están los gorriones con los picos abierto aspirando el aire que les abrasa por dentro.
Marcaba el termómetro esta tarde donde estoy sentado los 36 y en la calle, donde el paso de los coches arrastra un poco de aire, los 34 grados mientras el olor del asfalto derretido lo llena todo, al tiempo que se adhiere a las ruedas de los coches que pasan haciendo ese ruido característico del asfaltado nuevo en la carretera.
Y así se va consumiendo mi día mientras tu cuerpo de sirena se refresca y baña  en la lejana playa aprovechando tu día de descanso.
Ya está llegando la noche persiguiendo a las últimas luces del día que huyen enloquecidas por el poniente y a las que he rogado te entreguen mi melancolía por no tenerte y mis ansias por verte, porque si bien acepto que debes de solazarte y divertirte, no logro consolar mi alma que se refugia en mi pecho para llamarte muy suave y poder decirte unas veces que eres el cielo de mi vida y otras que mi fuerza viene cuando te digo “te quiero” varias veces.
Y otro día más que sigo sin verte.-


Bétera, Julio 16 de 2013
Parpadean tristes por tu ausencia las estrellas en esta madrugada calurosa mientras mi mente corre hacia dónde estás con la esperanza de verte y saciar mi alma con el amor que me tienes y entregarte como presente, igual que hace un joven en su primera cita, la esencia del amor que en mi corazón despiertas.
Pero por las razones que sean no puedo verte, no capta mi mente el aroma de tu cuerpo ni siento en mi piel el suave terciopelo de la tuya mientras ansío hasta la locura que tu cuerpo se apriete al mío hasta atravesar mi piel y quedarte por siempre dentro.
No siempre “veo” qué haces ni capto lo que sientes, aunque hay momentos en que percibo las ráfagas de tu desaliento y la oscuridad de tu miedo que deja sobre la retina de mis sentimientos una imagen de desconsuelo por no saber qué hacer, consciente de que no quieres seguir en la misma situación que te oprime pero no encuentras la forma de escapar y huir hacia la luz que te aguarda al otro lado del mundo.
No puede mi mano hacer el milagro que necesitas y es tu propia inseguridad la que ata tus pies por el miedo a lo desconocido, la que ofusca tu mente sin que puedas discernir qué todo no lo puedes tener al mismo tiempo, ahora ni nunca.
Te consume el miedo, la agonía, la desesperanza y el ansia, rosa de tan lejano y hermoso jardín, porque te niegas a aceptar que para coger otra cosa distinta a lo que tienes, has de abrir la mano y tirar lo que en ella hay, porque dos cosas antagónica no es posible tener y conservar al mismo tiempo.
Dilema angustioso y paralizante en el que no te puede ayudar nadie aunque quiera y sola vas a tener que decidir por cuál de las dos bifurcaciones que ahora presenta el camino de tu destino, vas a continuar.
La vida enseña que no hay mayor sufrimiento que tener en la mente una duda, porque si no eliges, el miedo paralizará tu destino al no decidir, y aunque ahora te resistes con desesperación, no te quedará más remedio que tomar una decisión y dar ese salto en el vacío, que ahora te dirán, y te parecerá, una locura, porque si nada de eso haces, te saldrán raíces que te atarán más al camino de tu vida, dónde ahora estás detenida preguntándote qué vas a hacer y por dónde vas a tirar.-


Bétera, Julio 18 de 2013
Vivir es atesorar hermosos recuerdos y tratar de enterrar los dolorosos en lo más hondo del baúl del pensamiento para que, aplastados por los buenos, no puedan salir solos y amargarnos de nuevo.
Y si bien es cierto que no abundan loa buenos momentos también lo es que, cuando menos esperas o no esperas nada, surge el milagro y como llovido del cielo caen en tus brazos unas horas maravillosas acompañado de quien hace posible ese disfrute inesperado.
Por eso aprovecho cada instante que tengo para comunicarnos y entregarte por este medio la
intensidad de lo que siento y hacerte saber cuán lleno me siento al recibir de tus labios las palabras
dulces que me transmiten el amor que te inspiro.
Me haces olvidar los dolores que tengo, iluminas mi camino y alimentas mi espíritu para que prosiga en solitario la travesía del desierto que supone no verte, aunque sea por este medio y unos momentos.
A veces hago un alto en el camino y me cubro con los hermosos momentos que hemos compartido y las conversaciones mantenidas y es que pasa veloz el tiempo mientras hablamos y se hace eterno cuando nos separamos sin que encuentre nada que mitigue mi añoranza y el deseo de tus abrazos y besos.
Se hace medio día con calma y muy larga la mañana desde que esta madrugada me he despertado dolorido.
Ya comienza a hacer efecto la doble dosis de la medicación que desde hoy ingiero en la búsqueda desesperada de sufrir menos.
Apoyo mi espalda en el respaldo y he cerrado los ojos unos momentos mientras aguardo que despiertes para que hablemos e insufles en mi día la luz que necesito y el alimento para mi alma, que languidece mientras pasan los días y los meses en que deseo tu compañía y nada sucede.
Va lento el tiempo para todos aquellos que aguardan…-


Bétera, Julio 20 de 2013
Abrasa el viento que desde poniente viene tras haber recorrido la meseta castellana y dejarnos sobre la piel la misma sensación que se tiene cuando, dentro de la panadería, nos acercamos a la boca del horno.
Trae esta sensación a mi mente el recuerdo de cuando estuve vagando por los aledaños del desierto viendo como el harmattán arrastraba la arena de las dunas para que fueran a morir plácidamente sobre las playas muy lejanas en el Atlántico.
No se suda con ese viento tan seco, pero tienes los pulmones ardiendo y la boca seca por completo, y fueron los tuareg quienes me enseñaron un pequeño método para tener siempre la boca húmeda, que consiste en introducir una pequeña piedra junto a la lengua para que de forma automática crea que es comida y empiece a producir saliva hasta conseguir que tengas la boca por completo mojada, y solo debes tener la precaución de cambiar la piedrecilla, cuando se calienta, por otra que esté más fría, y de esta manera puedes soportar el estar en aquel ambiente tan seco y caluroso.     
Truco que aún conservo desde entonces pero sustituyendo la piedra por un hueso de aceituna.
Miraba por la ventana, mientras se asaba la carne en la plancha, y saciaba mis ojos con el azul intenso del cielo que hacia resaltar aún más el verde esmeralda de los naranjos y los limoneros que, como soldados en formación a pie derecho, forman en los campos resecos cual cuentas de un collar asentado en el cuello de una mujer de color canela. 
Y sin esforzar mi mente ha venido la imagen de tu cara sonriente que miraba, entre sorprendida y anhelante, mis ojos tratando de averiguar lo hondo de mis sentimientos y si es tanta la influencia
que sobre mi vida tienes como para jurarte que sin tu amor no merece la pena vivírla.
Y aún siendo imposible por la distancia que pueda oír tu voz o tu risa, han resonado en mis oídos tus palabras con esa entonación tan tuya aderezada por tu risa cantarina que brota de tu boca mientras miras mis ojos con fijeza y repites todas y cada una de las palabras que te he dicho al tiempo que los destellos de tus ojos eran clavos que fijaban en el muro del cumplimiento todas las promesas que te he hecho, así como el deseo que tenemos de compartir un tramo de mi camino gozando alegres de todo lo que nos amamos, sentimos y deseamos.
Y ha sido como si en el horno de esta casa comenzara a caer una lluvia fina que ha refrescado mi alma transmitiendo al cuerpo, mientras lo empapa, la relajación que necesita y la serenidad para que deje caer al suelo del olvido el miedo que he sentido al pensar que podría resucitar un tu vida, amor del pasado.
Suceden desde que te conozco una cadena de hechos y sensaciones que han ido transformando las
dudas propias de la distancia y la edad en certezas que han afianzado mi seguridad y mis ansias de
compartir mi vida a tu lado.
Momentos hay que siento miedo, sobre todo cuando desde lejos llegan comentarios que me desconciertan un poco, pero tras serenarme y dejar emerger mis intimas sensaciones, aderezadas con la esencia de mi intuición, pronto regresa la certeza y la seguridad de que nuestro destino no nos va a separar y vamos a seguir caminando con paso firme hasta alcanzar nuestro sueño, aunque dudemos en ocasiones de que este sea el camino correcto.
Hubiera dado años de mi vida por haber podido estar a tu lado este mediodía hispano para darte un abrazo, decirte muy quedo, que te quiero, que te amo, que te necesito y que te seguiré esperando.
Porque si cierto es que te necesito y amo, también lo es que tu fortaleza solo se mantiene a mi lado.
Responsabilidad tremenda que adquiero la de formar a una mujer de excepcional valía que aun no sabe qué hacer para alcanzar lo que sueña y desea.
Sigue el aire ardiendo y mi corazón llamándote en la distancia mientras empujo con mi pensamiento para que captes el amor que te tengo y todo lo que te necesito.-


Bétera, Julio 21 de 2013
Recortadas en el azul del cielo las palmeras y la araucaria, se mecen con calma acariciadas por la brisa de la mañana donde mi alma te llama y mis ojos añoran tu presencia para encauzar las horas que restan para acabar el día, que se hace eterno si entre nosotros no surge el arco iris que nos comunica.
Pasan los minutos que se acumulan haciéndose horas y que, como barrera invisible, se interpone entre el tiempo que ya te aguardo y el lecho donde descansas envuelta en la nube blanca de una mosquitera.
Y no hay nada que me distraiga, o disminuya, el ansia que tengo de estar a tu lado para consumir mis últimos años respirando el perfume de tu aliento y recibiendo la miel de tus labios a través de tus besos.
Ensueños que dominan los ratos en que no estoy pensando y permito a mis deseos de estar a tu lado que se adueñen del tiempo y del espacio para que me transporten a ese mundo misterioso e ignorado donde estaremos juntos y ya nada ni nadie podrá separarnos.
Suaves se mueven las ramas de la palmera que asemejan tus pestañas cuando acarician tu mirada y la diriges hacia donde me encuentro con el ansia desmedida de que se hagan realidad tus sueños y termines estrechada entre mis brazos.
A veces, como anoche, “huelo” lo que cocinas y en otras, mucho más agradables, el perfume de tu cuerpo me inunda haciéndome sentir que mis pies se separan del suelo en tu busca y recorro la distancia que nos separa en un parpadeo que termina cuando veo tu cuerpo durmiendo sobre la cama y es ante lo que contemplo cuando comienza el tormento para sujetar mis manos que quieren desnudarte al tiempo que con mis ojos trato de acariciarte con la delicadeza, la ternura, el recato y la misma sensibilidad con que se admira una obra de arte.
Me obligo a descender de mis sueños porque la flor de tu cuerpo me extasía y mis ansias de meterme dentro alteran la paz que debo tener para mantenerme sereno mientras estés tan lejos.
Ya aguardo con impaciencia que abras tus ojos y mediante el teléfono, como cada mañana, te pongas en contacto conmigo.-


Bétera, Julio 22 de 2013
Navega el sol desde que nace sobre el mar esmeralda de los árboles que rodean donde duermes, mientras se cuela a través de las rendijas de las paredes para comportarse como un joven enamorado que trata de robar de tus labios el dulce sabor de tus besos.  
Cierro mis ojos y me imagino que al mismo tiempo que esos primeros rayos buscan el lecho donde duermes, son los míos los que tratan de saciarse al contemplar tu cuerpo y admirados quedan mientras besan esas delicadas líneas que forman tus labios mientras duermes.
Son breves los instantes que tengo para “verte” antes de que abras esos lagos de color cuero viejo
que tienes en la cara con forma de ojos, para mirar al rededor buscando por qué es tan fuerte la
sensación que tienes de que estoy cerca y segura estás de mi presencia.
Desilusionada te mueves en la cama al no ver cerca mi cara ni notar en tu cuerpo la dulce caricia de mis manos y ni la ternura de mis besos.
Se rompe el ensueño cuando te incorporas en la cama y te levantas dejando al descubierto tu cuerpo apenas velado, que suelta al potro desbocado de mi imaginación para que galope brioso y decidido por toda la superficie de tu cuerpo, que como escultura de marfil viejo, se esconde bajo ese breve camisón con el que has dormido.
Regreso a la realidad y compruebo que sigo en el mismo sitio, aunque el aroma de tu cuerpo me ha perfumado y la hermosura de tus curvas, casi enloquecido.
Me alejo en busca de la ayuda del agua de la ducha para poder controlar mis ansias porque me sentiré mal, si no las enfrío, el resto del día que, si ya de por si se hace largo, en estas circunstancias se me hará eterno.
Nada como una ducha de agua fría a estas horas de la mañana para controlar mi cuerpo.-


Bétera, Julio 25 de 2013
Juguetea un rayo de sol perdido entre los huecos de las nubes con las hojas de las acacias que han
vuelto a brotar tras el talado de año pasado y presta su desvaído color a las ramas muertas de la palmera que este año no han podado y cuelgan lacias a la espera de un vendaval que las arranque ante la desidia de los cuidadores humanos.
Día monótono en el que los minutos se arrastran por la pista de las horas alargando la mañana mientras mi espíritu permanece opacado por tu lejanía y silencio que, como losas de hormigón armado, pesan sobre mi ánimo que mira al cielo nublado mendigando un poco de inspiración o, por lo menos, de sosiego que suavice el tormento de ver que lo que deseamos ambos se aleja hacia el oscuro horizonte a medida que lo iluminamos cada día que tenemos.
Se acerca tu cumpleaños paso a paso e imagino que rondaran a tu alrededor tus hermanas como bandada de palomas que se reúnen huyendo cada una del palomar en el que viven atormentadas.
Motivo de alegría pero también de ausencia porque deberás atenderles a ellas y a los demás y no podré tener el placer y la dulzura de felicitarte mirándote la cara.
Preparo mi alma para ese momento, dichoso para ti y para mi amargo, porque la realidad es la que impone cómo se ha de vivir en cada momento y este será así como lo describo.
Ha desaparecido el único rayo de sol que esta mañana ha bajado del cielo y besado las plantas prestándoles un poco de su color, quedando ante mis ojos solo un mar de nubes grises.-


Bétera, Julio 29 de 2013
Con la misma calma y tenacidad con que la gota perfora una piedra y llena un lago vacío, así ha ido destilando mi alma la gota de amor que ha permitido que hayan llegado al centenar los efluvios de mi alma que comenzaron a surgir a partir del instante en que tu amor sopló sobre las tenues y escasas brasas de mi corazón que, además, estaban cubiertas por la ceniza de la desilusión y la
desesperanza.  
No pensé que ese aliento tuyo, paciente, constante y perfumado como un viento del paraíso, pudiera hacer resurgir las llamas, como tampoco creí que sería capaz de sentir de nuevo el amor que siento ni de escribir las “cartas” que ahora llenan el cesto de mi enamoramiento.
Diré a fuer de ser sincero que cada vez que te escribo me sorprendo por lo que digo, por lo que siento y por lo que escribo, pues seguro estoy que nadie que supiera lo que siento, podría creer que un corazón viejo y casi muerto podía volver a latir con la fiereza que tú haces latir al mío.
Ni tampoco entender como un mundo tan desconocido como ha sido el tuyo durante décadas, era capar de contener un tesoro tan hermoso como sencillo.
Pero lo que son las cosas, gracias al Dios de los espacios infinitos, me encuentro inmerso en un mar de amor, de sueños, de ilusiones meditadas que han sido capaces de crear estos pequeños ramos de poesía y amor adornados de realidad hasta completar un ciento.
Solo por eso merece la pena haber vivido y que como siempre digo desde hace tantos años, este regalo es solo mío y ya nada ni nadie puede quitármelo.
Pero los días seguirán uno tras otros y mientras siga ardiendo en mi pecho el amor que te tengo, trataré de plasmarlo para que, algún día, al leerme de nuevo cuando ya no esté, recuerdes lo que fuiste capaz de crear en mí aún a pesar de que te habían convencido que no servías para nada.
Feliz centuria, rosa de tan lejano país y tan desconocida.-


Bétera, Agosto 2 de 2013
Cuando tu sueño es inquieto o por la mente te ronda una preocupación intensa, capta mi cuerpo lo que incluso dormida me envías, siendo consciente que en donde descansas son las cuatro menos cuarto de la madrugada.
Tal vez te hayas despertado y pensado en mi con fuerza unos instantes antes de dormirte de nuevo, pero de lo que no tengo duda es que mi cuerpo, mi mente y mi espíritu, captan todo aquello que deseas, te preocupa o altera.
Ya es mucho el tiempo que nos conocemos, rosa lejana y hermosa,  y sucede con frecuencia que “capto”, intuyo, adivino o como lo quieras llamar todo lo que tu mente emite cuál emisora de radio, como para que no pueda distinguir entre una llamada de amor, o de miedo, y un grito de tu cuerpo joven rogando que la almohada se transforme en el hombre que deseas y amas.
Es tan clara y fuerte la diferencia que la duda no se asienta un solo instante en mi mente y solo trato de saber qué es lo que te hace pensar en mí con la intensidad que lo haces o cuál es el motivo que inquieta tu alma para que así me llames.
Pasan los minutos y al igual que las olas sobre la playa van y vienen, así le ocurre a mi alma que ansia saber qué te pasa y trata de hacer llegar a lo más hondo de la tuya, que es el amor que te tengo el que me hace sentir inquieto por algo que te atenaza, que te oprime, que te asusta, pero que desconozco por completo.
Siguen las nubes, más negras que ayer, cubriendo el cielo con el viento ausente mientras aguardo que dentro de un tiempo, que no es mucho pero que me parece eterno, te despiertes y trates de ponerte en contacto conmigo para que, como la lluvia empapa un campo reseco, tus palabras apaguen este inquieto fuego que me quema por dentro.
Maravilloso es amar y saberse amado, maravilloso es también tener una ilusión que me mueve por el camino de la vida que me queda, pero hay muchos momentos, demasiados según el egoísmo humano, en que el no saber el motivo de tu inquietud, de tu miedo, de tu desasosiego misterioso, ensombrece mí ánimo y atormenta mi mente quitando de mis labios la sonrisa que me engrandece por amarte y saber que, en igual medida, soy amado.
Lento pasa el tiempo, rosa perfumada que duermes en un lecho lejano, mientras te aguardo.-


Bétera, Agosto 7 de 2013
Preocupado y serio por la angustia y la sensibilidad a flor de piel que tenias ayer noche, apagué el
ordenador y me senté en la cocina a solas para comer algo mientras me preguntaba qué podía
alterar tu espíritu hasta el extremo de hacerte llorar y no poder contener las lágrimas.
Acabé pronto y fui a ducharme otra vez para arrastrar de mi piel las sales que el sudor había dejado como cenefas blancas sobre el azul de la camiseta.
Pero no había forma de dormir aún a pesar de que mis bostezos indicaban que me caía de sueño y me había acostado con el único afán de relajar mi cuerpo tras hallar una postura cómoda en la que el dolor cesara un poco.
Se persiguen los minutos hasta formar los cuartos y con ellos se hace una cadera de tiempo que
llamamos hora que, junto a otras, llenan la noche mientras pido al que ha creado todo lo que existe que, desde lo más alto del cielo, descienda sobre mí un poco de calma y algo de sueño con el fin de impedir que sea la noche un suplicio en el que no consigo ni un rato de descanso.   
Llevaba menos de una hora entretenido navegando con mi mente por ese mar oscuro y  estrellado que es el cielo a esas horas, cuando de repente llegó hasta mi alma un aldabonazo, un disparo, como si fuera un alarido goteando soledad, desesperanza y angustia que me abrió por completo los ojos mientras me preguntaba qué te ocurría, aún sabiendo que esa pregunta no tendría respuesta, así que, con toda la fuerza de mi mente y mi corazón, te envié mis deseos de que recobraras la calma, la seguridad y la certeza de que eres amada, aún a pesar de la distancia, con sensatez, con locura, con pasión y calma por quien escucha tus lamentos, siente tu miedo y se empapa de tu desconsuelo al sentirte sola y abandonada por aquellos que deberían darte el soplo inicial para que tus alas te remontaran al cielo y desaparecieras de aquel infierno.  
Intento en esos momentos relajar al máximo mi cuerpo y mi espíritu para que, con toda la fuerza de voluntad que poseo, mi mente te haga llegar lo que por ti siento, lo que sueño compartir contigo y de esta forma sepas que en ningún momento estás sola aunque al extender tu mano no encuentres mi cuerpo a tu lado en el lecho.
Y lo conseguí hasta tener la extraña sensación flotar y, desde el techo de la habitación, ver mi cuerpo tendido en la litera con los ojos cerrados y con las manos juntas sobre el pecho.
Trato de controlar la sensación de miedo y desconcierto porque esto no me había sucedido antes y lo consigo, y al seguir “flotando”,  nada más pienso contigo “veo” donde vives, cómo es aquello y, aunque no te encuentro, si hallo donde duermes porque en otras ocasiones te he “visto” durmiendo y sobre ese lecho dejo como nubes de amor con mis deseos para que la serenidad te abrace al acostarte,  para que tengas la certeza de que tras este calvario de no vernos, con dificultad añadida de hasta no poder  hablarnos, el hombre que te ama, que te sueña, y ahora “flota” donde descansas, te está aguardando.
Y sin saber cómo ni por qué, abro los ojos y estoy echado en la litera con la cara mirando al techo y las manos juntas sobre el pecho y aún me quedo más desconcertado porque no entiendo qué ha sucedido, cómo ha empezado, por qué se ha detenido ni qué es lo que me ha pasado.
Pero como siempre que me “llamas” jamás sé qué motiva tu llamada, aunque si reconozco las alteraciones físicas que tu “llamada” provoca en mi cuerpo, reacciones que me confirman que tu espíritu estás muy alterado y que, nada más consigo tranquilizarte algo, esa variaciones físicas en mi cuerpo, desaparecen.
Estuve unos momentos, no sé cuantos, hablándote con mi mente muy quedo en los oídos de tu alma al tiempo que con mis manos acariciaba las tuyas y, de cuando en cuando, besaba tu cara para secar tus lágrimas al tiempo que la acariciaba.
Y mientras todo eso hacía, te hablaba bajito entregándote mi amor para que tengas la certeza de que, aún en la distancia, no estás sola porque siempre, aunque no me veas, estoy a tu lado, que te escucho cuando me “hablas” y respondo a tu “llamada” como si estuviera cerca, que trato de consolarte y que aguardo un milagro, con la misma fe que lo espera un desahuciado, que haga que estés a mi lado ya para siempre. 
Hablábamos esta misma tarde de los extraños sucesos que nos ocurren, del milagro que supone estar comunicados en todo momento sin medios técnicos por el medio, aunque no sepamos por qué ni cómo se producen los hechos, pero si sabemos que, cuando lo deseamos, fluye entre nosotros una energía misteriosa que transmite la fuerza que en ese momento necesitamos, o la paciencia, o el amor, o la alegría o, como en mi caso, ese río de vida necesaria para mi existencia.  
Eso ha ocurrido esta noche como respuesta a tu grito doloroso por la soledad o por el miedo, por la  
congoja o por el éxtasis, porque de otra manera no se definirlo al desconocer qué motiva esa angustia  que te hacer llamarme de esa manera y a la que solo puedo responder con el envío del amor que en mi has creado para que consuele tu alma y de a tu cuerpo el calor del mío. 
Ya se ve a través de la ventana que el día empieza y pronto algún ave madrugadora cantará para decir a los que escuchamos en silencio que un nuevo milagro por seguir viviendo, se nos entrega  quedando en nuestros dedos lo que pintemos o dibujemos en esa página en blanco que dura hasta que llega la noche.
Descansa si puedes, rosa de un jardín extraño, que mientras tanto y desde hace muchas horas despierto, velo tu cama y tu sueño.-


Bétera, Agosto 10 de 2013
Amanece el día con calma mientras, con la  espalda pegada al lecho, abro los ojos en tu busca aún sabiendo que estás muy lejos y no podré encontrarte a mí lado.
Estoy un buen rato pensando contigo y soñando despierto con haber sido yo quien, besando suave tus labios, te dijera: “abre los ojos mi niña que hoy es tu cumpleaños y tal vez el Dios del cielo quiera regalarte, además del amor que te tengo, el comienzo del camino que te lleva a la consecución de todos tus sueños”.
Pero dejando dentro de mi pecho mis deseos, me levanto y, tras desnudar mi cuerpo, lo remojo tratando de alejar las últimas telarañas de los sueños y obtener la relajación de un buen aseo.
Me siento en la mesa y antes de seguir leyendo, te escribo unos momentos tan solo para luego pasar a limpio todo lo que he pensado, he sentido y siento porque eso es el único regalo que puedo darte en este día de tu aniversario.
El cielo muestra su mejor capa de azul intenso y un suave viento desciende desde lo alto haciendo
danzar las palmeras que se adornan con el sol que de oro pinta el verde esmeralda de las hojas y hace
que las de las acacias vibren como gotas de agua de color amarillo sobre sus delgadas ramas.
Grabo todo en mi cerebro para poder dártelo aunque estés durmiendo, mientras trato de ver tu cuerpo a través de la niebla que la medicación crea en mi cerebro y ante mi impotencia musito muy quedo: “¡Rosy, Rosy, cuanto te quiero y feliz cumpleaños!”
Me voy hundiendo en esa niebla  mientras dejo de escribir esto y la melancolía abraza todo mi cuerpo.
¡Cuando no hubiera dado yo por darte un abrazo y un solo beso el día de tu cumpleaños!-


Bétera, Agosto 11 de 2013
Ver como las letras de tu “adiós” se difuminaban en la pantalla fue empezar a ser consciente de que empezaba para mí el camino de tu ausencia mientras entre los tuyos te perdías con una alegría incompleta porque, dentro del campo verde de las risas y alegrías, existía un vacío oscuro y profundo que es la añoranza de mi voz, de mis risas y de mis besos que logran en todo momento, unas veces en más tiempo y en otras en menos, recoger en mis brazos tu animo caído y elevarlo al cielo de tu alegría y tu calma.
Estaba fresco y limpio tras la ducha pero sin sueño, así que me eche con dos almohadas en el lecho y, tras encender la lámpara, me dispuse a leer hasta que el ahora huido sueño regresara.
No consigue la medicación tan alta que ahora me dan, otra cosa que tenerme durante todo el día con la sensación de ser un sonámbulo que se mueve, que hace las comidas y logra mitigar un poco el dolor del hombro que, de vez en cuando, descerraja sobre mi brazo un dolor tan lacerante que me hace aspirar aire con violencia y sudar profusamente, únicos signos de sufrimiento que emito aunque el dolor sea casi insoportable.
Y proseguí leyendo “El Clan del Oso Cavernario” con la ilusión errónea, como comprobé más tarde, de distraerme y alejar de mi mente la añoranza de tu cuerpo, de tu voz, de tus besos y de tus suspiros.
Y es ahora, cuando ya el sol ilumina los ladrillos rojos de las otras fincas, que descubro que puedo
leer de nuevo lo que leí anoche porque casi no lo recuerdo.
No se debe obligar a los ojos a recorrer renglones que la mente deja en el limbo porque toda tu atención está lejos buscándote entre los arboles verdes y la gente que se divierten celebrando tu cumpleaños.
Anoche sentía nostalgia, pero no por el jolgorio, si es que lo había, sino por tu ausencia porque, a
medida que pasa el tiempo desde que nos conocemos, siento más necesidad de estar a tu lado
aunque sea en  silencio.
Pero el sueño se olvidó que lo aguardaba y hasta las tres de la madrugada no he logrado quedarme dormido y así iniciar un recorrido en los brazos de Morfeo lleno de sobresaltos y ruidos.
Cada día me gustan menos las fiestas, aunque sean de cumpleaños.
Tal vez ocurra que son tantos los años que estoy solo que, lo normal en otras personas más alegres y divertidas, me hace sentir extraño y compruebo que no me integro con ellos ni con lo que hacen para divertirse.
Ahora a esperar que puedas comunicarte conmigo, aunque por ser domingo, puede que muchos de los asistentes de ayer, prorroguen la estancia allí y me impidan hablar contigo.-


Bétera, Agosto 12 de 2013
A medida que nos despedíamos esta tarde me percataba cómo se iba apagando el sol de tu alegría y cómo tu cielo se teñía de melancolía por mi ausencia dejando en tus labios una sonrisa triste para que los demás no captaran tu desánimo.
Siento como te arrasa la desesperanza al verte por completo impotente para variar la situación en la que te encuentras y contra la que luchas con todas tus fuerzas sin ver avanzar tus pies hacia la meta que sueñas.
Y eso deja mi alma apagada y como muerta luchando desesperada contra la realidad para ver si encuentro una brecha por la que entrar en el castillo inaccesible del destino y hallar la forma de
derrotar lo que ahora se muestra como un ejército avasallador y triunfante.
He pasado la tarde aguardando contra toda esperanza para ver si ocurría el milagro de ver tu cara o, por lo menos, leer lo que me escribías, pero abrió la noche su capa y si bien en ella brillaban las estrellas, en mi ánimo solo eran lágrimas derramadas por mi desespero e impotencia.
No me ha sabido buena la cena y no porque no lo estuviera, sino porque la pena anestesió mi boca y la propia lengua no sentía ganas de ensalivar y tragar nada, hasta el extremo de haber tenido que decir que no tenía ganas y que la medicación hacia el resto.
Me he sentado a oscuras frente al ordenador y no sé el rato que he estado, y ha sido mi hijo el que me ha sacado del pozo de los ensueños al preguntar si me pasaba algo.
He sacado de su reposo la pantalla que ha iluminado el teclado en el que he intentado en vano plasmar toda la melancolía que me atenaza y el desánimo que me empapa antes de desconectarlo hasta mañana e irme a la cama.
No sabes, rosa de un jardín tan lejano, cómo llenas y lo que haces, tanto con tu alegría como con tu tristeza, en el alma de este nómada que recorre el último trecho de su destino.-   


Bétera, Agosto 13 de 2013
Acariciado por las últimas ráfagas de una brisa marina que ha refrescado durante toda la tarde la casa, aguardo que puedas conectarte porque siento dentro de mi pecho lo alterada que te encuentras y cómo me llamas con desespero y miedo.
No sientas miedo, rosa amada, porque por mal que estés ahora, pasados unos días sentirás que la presión del desespero que ahora te atenaza se irá desvaneciendo al mismo tiempo que se inicia en tu vida un amanecer distinto, en el que seguirán los apuros económicas, pero se habrá levantado un viento suave de esperanza que alejará en poco tiempo el sufrimiento, el miedo y el desánimo que durante tantos años te ha tenido como una esclava.
Inmerso me hallo, por milagro, en un lago de silencio pocos minutos después de empezar la última hora de este día, donde “siento” la sensación física de tus brazos alrededor de mi cuello, el terciopelo de tus labios midiendo  mí rostro a besos y de tu boca brotando los entrecortados suspiros que me hablan del miedo ante el paso que has dado.
Sé que es en estos momentos cuando más me necesitas, cuando más añoras el contacto de mí
cuerpo, la fortaleza de mis silencios y la serenidad que sientes sabiendo que te quiero y te espero,
pero estoy lejos y tampoco tengo medio alguno para hacerte llegar, a través de mi voz, lo que necesitas y que con tanta intensidad siento.
Fuerzo mi voluntad en esta noche silenciosa para que huya hacia poniente y de alcance al sol que hace horas desapareció del cielo, ahora estrellado y negro, y te de todo el oro de sus rayos para que ilumine tu alma y caliente tu cuerpo hasta hacerle sentir que no estás sola, que te quiero por ti misma, que te adoro y que te espero.
Pasa un coche enloquecido y rompe el velo del silencio con el que he intentado trasladarme a tu lado para darte serenidad, seguridad y consuelo porque sé que tienes miedo y estás haciendo un acto de valor tan grande como para que el cielo te premie por ese derroche de valentía y sufrimiento que has pasado y ponga al alcance de tu mano la felicidad que llevas años anhelando.
Decirte que te amo no es entregarte todo lo que siento, pero es la palabra más corta que encuentro y que dice tanto en tan poco espacio.- 


Bétera, Agosto 14 de 2013
Estoy seguro que te has llevado una sorpresa cuando al repasar lo escrito por ti hace tiempo, descubres que lo que en aquel momento solo eran palabras de respuesta a mis escritos, ahora tienen un sentido no visto ni intuido por ti en aquel entonces que lo escribiste.
Eres una mujer de grandes sentimientos en silencio, la que si le llora el alma cuando sufre o ríe cuando goza, no dice nada, además de que no entendías lo nuevo que había empezado a brotar dentro de ti hacia mí, ni estabas segura que la sensibilidad, la nobleza y veracidad de lo que escribías fuera comprendido por el hombre que habías empezado a conocer y que no era más que las ruinas dejadas por quienes solo lo miraron como un negocio a explotar sin inversión alguna o como una excelente máquina de producir dinero, sin darse cuenta que tras él se iba formando un reguero de lágrimas de sangre que de su alma caían.   
Te ha sorprendido encontrar a una mujer que casi no conocías, pero que ha existido desde el principio y, también, a un hombre que, curtido por la vida y los desengaños, fuera pregonando al mundo su soledad, su hambre de ternura y cariño sin que nadie lo hubiera oído o, al menos, intuido qué latía debajo de aquellas ruinas.
Y has seguido repasando desde aquel lejano principio hasta este día en que te escribo para ir de sorpresa en sorpresa, del sueño a realidad, del deseo a los frutos, de la incredulidad a la certeza, del desespero a un poco de felicidad, de la inseguridad al valor, del amor a la pasión y de la ternura a la delicadeza.
Date cuenta, rosa de tan lejano país, que lo que no creías existiera ha amanecido por el horizonte de tu vida, que lo inimaginable ha sucedido y que frente a ti tienes al hombre que, al mismo tiempo que resurgía la vida en ti, has realizado el milagro de hacerle concebir sueños e ilusiones, ansias de vivir y gozar junto a ti los años que le quedan, mientras recorre el último trecho de su destino.
Recuerda que desde que te conozco te hablé de que los milagros existen y aunque no me creíste, siempre supe que lo mismo que a mi vida había llegado uno, también a la tuya llegarían.
Ahora que miras hacia atrás con calma, comprueba y paladea el que en tu vida a sucedido.
Y es que la vida solo se puede contemplar de delante hacia atrás para que todo lo que sucede en ella tenga sentido.-


Bétera, Agosto 15 de 2013
Noche de tracas, petardos y cohetes que solo hacen ruido y que desde las dos de la madrugada hasta que ha amanecido, no han parado de tirar los más majaderos que salen cada año en esta noche para epatar a los demás y quedar por encima de su vecino en el idiota concurso de ver quién tira más cohetes  y dinero y hace más ruido, llegando algunos a solicitar crédito a los bancos para ser únicos
por el número de los  lanzados en la calle y que dejan las fachadas para pintarlas de nuevo.
Y si bien de un perro solo debes aguardar ladridos y de un burro rebuznos, no pretendas encontrar entre los vecinos engreídos y ruidosos a uno solo que sea capaz de explicar con sensatez el por qué lo hacen, sin olvidar a los que berrean como energúmenos que si pierden la vertical se les derrama por la oreja de ese lado el exceso de bebida que lleva acumulado, situación que conduce a muchos al ambulatorio del pueblo, o al hospital más cercano, con quemaduras, cortes o rotura de huesos por haber caído al suelo como árbol abatido por un rayo. 
Y a eso lo llaman divertirse mucho. 
Triste gloria que persiguen algunos solo para ser llevados de boca en boca durante un tiempo por haber sido los que más dinero han invertido haciendo ruido.       
No he tenido más remedio que, acompañado de un rosario de ruidos, meterme en mi mismo tratando de transmitirte lo que siento en estos momentos y sentí ayer tarde al leer cómo describías lo que has sentido tras mirar tu vida hacia detrás y encontrar en el camino recorrido desde el desconcierto y la rabia hasta llegar a este instante en que el amor que en mi has despertado llena todos los poros de tu cuerpo y te sientes abrazada constantemente aunque me encuentre lejos.
Estoy seguro que para ti ha sido un descubrimiento el verte cual eres y el hallarte donde te encuentras en un camino nuevo que has elegido para tu vida, que no es el previsto ni tampoco aquello que deseabas.
Y es que la vida, el destino o el Dios de los espacios infinitos, nos marca un camino del que no podemos huir ni aun haciendo nuestros más grandes esfuerzos.
Debíamos llegar a este punto de encuentro para hacer algo en el que los dos somos necesarios y que ni imagino, pero es lo único razonable que puede explicar lo sucedido en nuestras vidas que por métodos y caminos desconocidos nos han traído al momento que vivimos.
Te hablo tratando de hacerte llegar mis pensamientos, mis emociones, mis sentimientos y, también, mis interrogantes, porque por mucho que razono y analizo tengo que reconocer que nada de lo que nos ha sucedido, sucede y sucederá, tiene sentido si no acepto que desde el principio del tiempo, mucho antes de que naciéramos, “Alguien” tomó la decisión de nuestro encuentro porque ambos somos piezas esenciales “para algo” que no sabemos y que no podrá realizarse si no nos unimos.  
Rosa de un jardín exótico y lejano, cuánto me has dado y das, cuán grande me has hecho, qué vida me has hecho conocer y cuán hermoso es el amor que hacia ti has despertado.
Entre recuerdos, entre deseos de hablarte y entre ruidos, ha ido pasando la noche en que por agotamiento he logrado dormir un rato, hasta que el más imbécil de este pueblo la tirado junto a mi puerta el último petardo mientras se iba apoyando en las paredes para llegar a la puerta de su patio.
Buenos días te deseo en este viernes de calor intenso.-


Bétera, Agosto 16 de 2013
Echado de costado en la litera miro el juego de reflejos y sombras que el paso de los coches crean en el techo de donde duermo para distraerme mientras estoy despierto y navego por el negro mar de la noche que, con el tiempo que así estoy, debe faltar poco para que las 24 horas pasen a 00, inicio silencioso de un día nuevo. 
He pasado toda la tarde a solas conmigo mismo mientras mi mente evocaba tu figura moviéndote por entre la luz y las sombras que crean los gigantescos árboles y plataneros que rodean donde vives, mientras “siento” que tu mente vaga sin rumbo fijo por entre las impresiones tan fuertes que has sentido al  regresar a tu pasado de forma tan imprevista como sorprendente y encontrar en tu mente una forma distinta de ver la vida y las cosas, que ha conmocionado tus sentimientos al mismo tiempo que los ha hecho más fuertes.
Estoy seguro, rosa de roja sangre y aroma de diosa, que te hallas sumergida en una burbuja extraña y desconocida que te ha hecho alcanzar un estado emocional distinto al cotidiano y llenado tu espíritu de unas sensaciones tan fuertes que te sientes como si en vez de caminar por el suelo lo hicieras por el aire.
Todo eso es lo que “capta” mi alma y mi cuerpo con el que trato, teniendo cerrada mi boca e inmerso en un mejor de los silencios, hacerte compañía y, cogiendo tu mano, darte la seguridad y confianza que necesitas para seguir recorriendo el camino que has iniciado hace algún tiempo y que ahora te ha conducido a un mundo que no conocías ni creíste poder alcanzar algún día.
Sé que no estás quieta, que estás en continuo movimiento, pero también “capto” que más que caminar, flotas, que no pisas la realidad del suelo y que te hallas llena de una extraña felicidad, en este peculiar estado emocional que has alcanzado, que tampoco conocías.
Una ráfaga de aire corre el pasillo y agita las camisas colgadas para secar y lo hacen igual que se mueven las banderas, los gallardetes y los estandartes subidos en los mástiles presidiendo las procesiones y demás acontecimientos importantes.
El aire es caliente y seco, heraldo del viento de poniente que recorre toda la meseta y llega hasta el Mediterráneo, donde, tras apagar su sed y enfriar su aliento, desaparece empujando la arena al agua al tiempo que forma pequeñas olas que se pierden hacia el horizonte.
No sé qué hora es, pero sí sé que “sientes” mi presencia, por lo que puesto boca arriba, con los ojos abiertos y los brazos extendidos, te envío mi amor, mis abrazos, mis caricias y mis besos.
Vuelvo a ponerme de costado y cierro mis ojos porque de esta forma mi mente te seguirá viendo y así iniciaré el sendero que me conducirán al sueño, para que más tarde, cuando los ruidos de la carretera aumenten, despertarme de nuevo.-


Bétera, Agosto 17 de 2013
Caminan las horas hacia el ocaso mientras con paciencia aguardo que se produzca el milagro de que pueda verte, pero soy consciente de que lo que deseo puede no llegar a realizarse, de ahí que, como dicen por mi pueblo, para no sufrir demasiado, a las ilusiones debe ir uno previamente desilusionado. 
Pero si bien noto el peso del desánimo, no pesa tanto como si fuera la manta negra de la desesperanza, de ahí que mire como caminan las saetas del reloj y las sombras del sol giran a medida que se acerca el medio día mientras te aguardo.
Sé que estás despierta, que te mueves inquieta mientras el abanico de tus pestañas refresca esos ojos de color caramelo que miran al día que empieza y a continuación se cierran dejando que tu alma se llene de magia y huya del lecho  donde yaces y, flotando sobre el cielo, aparezcas sobre donde duermo y abriendo los brazos ciñas mi cuerpo.      
Es tal el ansia de que sea cierto, que extiendes tu brazo en mi busca y alargas tu pierna para recorrer el hueco que queda en tu cama y que deseas llene con mi cuerpo.
 Te estoy escribiendo, pero abro las puertas de mis sentidos en busca de las sensaciones que en otros momentos me has dado cuando de forma imprevista he notado tu cuerpo yaciendo junto al mío. 
Pero no siento nada y por eso voy a concentrar toda la fuerza de mi mente para transmitirte  mis sentimientos, las ansias que tengo de sentir el calor de tu cuerpo, la dulzura de tus manos y la miel de tus besos para que sepas qué siento, cuánto me llenas y cuánta es la vida que me transmites por el mero hecho de ser objeto de tu amor y tus desvelos.
Y es que a medida que más nos vemos aumenta el ansia de estar juntos y cuando no podemos hacerlo, las palabras que nos escribimos nos parecen insuficientes y son como briznas de paja que se las lleva el viento del destino que nos tiene separados.
Me sumerjo unos momentos en el charco de silencio que es ahora la carretera y dejo de escribirte al mismo tiempo que cierro mis ojos para enviar hacia donde te encuentras el placer que siento cuando con mis manos cojo tu cara y te digo, muy quedo, que te quiero y te lo confirmo dándote un dulce beso.-


Bétera, Agosto 18 de 2013
Cuando sueñas descorres la cortina que te conduce a un mundo desconocido donde las imágenes que ves son más reales que las que contemplas cuando tienes los ojos de la cara abiertos.
Y en ese mundo extraño ha aparecido tu figura esbelta y atractiva, desnuda de medio cuerpo para
arriba, luciendo la anatomía que de ánfora griega tienes, y que, al llamarte suavemente, has girado
tu cuerpo  y se han recortado en la canela de tu piel dos senos hermosos terminados en dos pezones que, como remates de caramelo, coronaban esos pechos.
Te he mirado con gozo, como paladea un enamorado de lo hermoso el mirar una obra de arte y, al
tiempo que con una sonrisa te llamaba, te has ido girando hasta poner al  alcance de mis brazos tu cuerpo, al tiempo que mis ojos se bañaban en los tuyos y mi mente “oía”  tu deseo de un abrazo.
Y mis manos, con la misma delicadeza que cogerían a un recién nacido, han ceñido tu cintura para acompañar tu giro y pegar tu cuerpo semi desnudo, precioso y atractivo, contra el mío, mientras
colgabas tus brazos de mi cuello y tus labios iniciaban un rosario de besos, mientras los míos descendían hasta descansar en tu cadera y queriendo meterte dentro,  te comencé a apretar con suavidad contra mi cuerpo.
Han cesado un instante tus besos y echando hacia atrás tu cuerpo han apuntando mi pecho los pezones de tus senos, gotas de caramelo, que, duros como diamantes, casi taladran mi piel en busca de mis pulmones.
Te he vuelto a acercar unos instantes pero con calma he vuelto a separarte y tras besar tus labios, he inclinado mi cuerpo de forma que en el pozo de mi boca ha ido a caer uno de tus botones mágicos, donde lo he succionado y lamido hasta sentir tus gemidos y para que no quedara la caricia a medias, he puesto en mi boca el otro para dedicarle más tiempo y de nuevo he oído los suaves jadeos que de su boca salían por las caricias, calladas y húmedas, que mi lengua y mis labios te ofrecían.
Han debido durar poco, rosa codiciada y hermosa, los momentos de éxtasis que ambos hemos sentido, porque un fuerte ruido me ha despertado y de mi realidad soñada has desaparecido.
Después he estado unos momentos pensando que si bien es cierto que todo el camino no hemos
recorrido, si ha merecido la pena el haber soñado y disfrutado de los dos frutos que coronan tus
bonitos senos.-


Bétera, Agosto 19 de 2013
Una suave brisa mece las ramas de las palmeras y traviesa la casa trayendo desde los campos yermos de detrás el olor característico de la tierra seca que aguarda con paciencia un poco de agua del cielo para hacer renacer la hierba.
Pero es brisa que no seca porque del mar viene cargada de la humedad de las olas que impide que el sudor se evapore y que cae por la frente hacia la cara para dejar en los labios el salado sabor del mar lejano.     
Acompañado por el ruido de los coches que pasan raudos regresando de los días de descanso, aguardo con paciencia de santo, o de prisionero, que las horas pasen trayendo el milagro de verte en la pantalla, aunque sea distorsionada,  y sentir sobre mi cara la caricia de tus ojos que me besan cuando me miran.
Dejo caminar mis ensueños en tu busca por ese mar azul del cielo caminando por delante de la diferencia horaria con el afán sincero de verte y de que notes mi presencia cuando te miro desde la distancia y te reflejas en mis ojos.
No sabes cómo te añoro, rosa perfumada y lejana, cada hora de las que tiene el día, porque si estoy despierto te llamo y mi amor te envío y cuando duermo, te sueño, dejándome al despertar el desconsuelo por haber perdido la dulzura de tu cuerpo y las caricias de tus besos.
Me recojo en mí mismo y pienso con fuerza en el amor que me envías, en la vida que me inoculas, en las ilusiones que creas y en los placeres silenciosos de tu cuerpo que aguardan que estemos juntos.
Cesa la brisa y el calor hace que donde estoy parezca el infierno más que un horno que es lo que ocurre cuando hay que tener todo cerrado para no enloquecer por el ruido de los coches y autobuses que regresan.-


Bétera, Agosto 20 de 2013
Triste y mohíno paso el tiempo recorriendo el sendero del día camino de la noche mientras sentado veo pasar los coches y derrocho paciencia esperando que el milagro suceda y pueda verte aunque
solo sea un poco.
Hasta mi hijo nota, sentado al otro lado de la mesa, que no tengo el mismo ánimo de los días anteriores y, ante suceso tan notorio, no tarda en preguntarme qué es lo que mi paz altera y frunce mi ceño y le respondo que, por causas que desconozco, contigo no hablo.
Así que, si no me distraigo leyendo o “contando” los coches que pasan ruidosos como reguero de hormigas, no tengo más remedio que ocupar mi mente, para intentar estar más tranquilo, soñando que algún día poder bañar mis ojos en el lago misterioso de los tuyos o perderse mis manos en tu pelo mientras lo alboroto, o imaginar tus labios cubriendo de besos todo mi cuerpo y ya puestos, y cercano al erotismo que despierta tu cuerpo, dar rienda suelta a mi imaginación para que rebusque y halle todos los recovecos maravillosos que tu cuerpo tiene, preludio de lo que será la realidad cuando nos encontremos.
Imágenes que como en un cinematógrafo dan alas a mi ánimo y arrastran lejos las nubes que cubren mi cielo en el que dos simples días que estoy sin leerte, me parecen un año.
Una brisa cargada de humedad y sabor a sal viene desde la playa y mece las cortinas que me separan de la calle, lo que me permite ver cómo las palmeras danzan su baile sensual y excitante, dejando que las acacias, con miles de gotas de esmeraldas amarillentas colgando de sus ramas, abanican el pequeño jardín que a sus pies existe, donde unas matas de albahaca, cuando sopla el viento del sur, inundan el aire de ese olor inigualable y mi nariz  aspira llenando mis pulmones como lo hace el naufrago con el aire tras sacar la cabeza del agua.
Se desborda mi mente en tu busca pero no logro verte, aunque si soy consciente de que en todo momento sabes que te hablo, que te llamo, que te quiero y que te necesito.
No queda ya mucho para morir el día y la luz y empezar a reinar la noche, pero sigo aguardando que el milagro suceda y pueda hablarte aunque solo sean unos instantes.-


Bétera, Agosto 21 de 2013
Ya es de noche cerrada y en el cielo rielan las estrellas que se miran coquetas en los charcos que quedan detrás en el campo de limoneros ya muertos por la desidia del dueño y que contemplo desde mi ventana trasera.
Pero aún no es fresco el aire de la noche lo que hace que ésta sea un desasosiego completo sintiendo como a través de la frente las gotas de sudor se deslizan camino del cuello y, tras rodearlo, mueren sobre la almohada
Pero sin darnos cuenta ya se acerca el fin del verano porque dentro de dos días estaremos a 30 de acabarlo para iniciar la etapa de las tormentas que asolan los arrozales y si no se enfría pronto el mar, tendremos en octubre una gota fría devastadora.
Contemplo el paso de los días con monótona parsimonia sabedor de que no puedes hablar conmigo y que hacerlo desde mi teléfono en estos momentos supone un desembolso que no me puedo permitir por muchas ganas que tengas de escucharte. 
Alejo de mi mente, casi empujándola de forma violenta, las cosas que me asaltan ante el comportamiento de los que me rodean, porque nada saco salvo alterarme y que mi organismo me cobre más adelante con más problemas las acciones de estos momentos.
Y tú, consuelo de mis días, energía que me sostiene, la sonrisa que me hace falta y el perfume que engalana mis sentimientos, no puedes comunicarte conmigo de otra forma que utilizando esa misteriosa e increíble energía que comunica nuestras almas y nos permite, en cada instante, captar qué está sintiendo el otro en el momento que lo captamos.
Tal vez aún no ha llegado el momento de que todos nuestros deseos se cumplan y el ansia de estar juntos nos venza, haciéndonos olvidar que ya está escrito en el libro sagrado del Eclesiastés, que cada día tiene su afán y que hay un afán para cada día, y debe ser cierto, pero no me resulta soportable, no ya con facilidad, sino a base de fuerza de voluntad, el no poder comunicarme como hasta ahora lo hemos estado haciendo.
De todo lo que me rodea, apenas necesito nada, pero el no tenerte, aunque sea un rato y a distancia, me derrota al mismo tiempo que cae la noche y salen las estrellas.
Vendrá día que todo esto sea un recuerdo, rosa lejana y desanimada, pero de momento es un
tormento para alma que, ni las gotas de agua de tus palabras, tienen fuerza para apagar la sed que el amor que sentimos nos provoca.-


Bétera, Agosto 23 de 2013
Llora la noche suavemente en estos momentos de la madrugada dejando caer las lagrimas sobre la carretera donde, aplastadas por los coches que pasan, dejan en el silencio una sonoridad extraña que me confirma sin necesidad de mirarlo que está lloviendo, aunque sé que estas gotas no lograrán calmar el sofocante calor que ha traído el viento del desierto y que nos acompañará casi una semana.
Doy vueltas en la cama deseando encontrar un poco de aire menos caliente  que con paciencia y monotonía el ventilador me lanza mientras el sudor se desliza por mi cuerpo hasta empapar las sabanas.
Y es solo al final de la madrugada, cuando está naciendo el día, cuando logro quedarme dormido durante menos de tres horas y al intentar levantarme ya noto que estoy sudando.
La ducha es una bocanada de vida, unos instantes de placer mínimo que cuando me pongo la camiseta ya han finalizado y necesito la ayuda de mi hijo para que me despegue de la espalda sudorosa la ropa y la baje hasta la cintura.
Y así empieza mi día a la espera de que el milagro de tu cara surja y me sacie con tu sonrisa
o, por lo menos, que esas letras que recorren la pantalla como hormigas hasta formar palabras, que me dicen mucho más de lo que describen, me permitan soportar el paso de las horas hasta que la noche me venza y de nuevo regrese a la cama con la desazón y melancolía de tu ausencia.
Estás triste aunque más relajada y eso me ayuda a pensar y hacerte llegar cuánto es lo que te quiero y necesito, y al mismo tiempo lo acompaño con mis deseos de que dentro de la soledad en la que te encuentras, recibas mis pensamientos y anhelos de que estés sosegada y con el ánimo en calma.
Decir “te quiero” es la única palabra que conozco que con menos letras, puede decir tanto.-


Bétera, Agosto 24 de 2013
Ya se nota en el cielo negro de tu ausencia destellos de luz que preludian que, en no mucho tiempo, volverá a verse todo el cielo despejado y el sol de tu sonrisa navegar por el mar de las ilusiones llevando mis sueños encima hacia las playas donde las promesas se cumplen.
Han sido destellos, pero como todo fogonazo, han iluminado por unos instantes esa realidad latente, aunque oculta por las sombras de tu ausencia, que confirma que me amas y que empujarás con todas tus fuerzas para que nuestras vidas sigan juntas y nuestros cuerpos unidos por el matrimonio.
Como si el cielo del día captara nuestra melancolía por no vernos y hablarnos, está cubierto con un manto de nubes grises que impiden al sol iluminar los campos y a los ojos contemplar con placer los más hermosos detalles que cada instante de la jornada contiene.
Sigue el calor tan sofocante que hace las noches eternas y los días una cascada de sudor deslizándose por la frente hasta empapar la camiseta que, por estar la humedad ambiente tan alta, no se seca y escurre. 
Ya quedan menos días para que el ciclo vital de la tierra cambie de sentido y aunque por el día el calor sea sofocante, al caer la tarde comienza a disminuir haciendo las noches más frescas para que descansen nuestros cuerpos, que casi nunca están contentos con el tiempo y se lamentan en verano por el calor y en el invierno por el frio que hace.
He tenido que acostarme para estabilizar mi cuerpo con la paz y la calma que de la cama mana y
que ha permitido sumergirme en mis pensamientos para correr en tu busca aunque no tenga la
certeza de encontrarte.
¡Ay rosa de tan hermoso semblante y fino talle, no puedes imaginar la falta que me haces y lo que reconforta mi alma el oírte, porque tus palabras riegan el corazón de un hombre al que solo le queda la ilusión de tenerte y compartir el amor que por ti siente durante un tiempo que deseo largo, aunque sé que por mucho, siempre será para mi poco y corto!-

Bétera, Agosto 26 de 2013
Aumenta mi añoranza de ti a medida que la luz se pierde por poniente siguiendo al sol que se acerca a donde tú estás, con la desesperación de no poder acompañarlo y comunicarme conmigo.
Y es que aunque no busque tu presencia en mi mente, siempre viene y me empapa hasta el extremo de que cuando no te “siento”,  tengo la sensación de que el agua que riega mi vida no llega y ésta, por el calor de tu ausencia, se marchita y resquebraja.
Pasan las horas del día como pasan las hormigas por un camino cualquiera dirigiéndose hacia la noche sin saber hacer otra cosa que caminar una tras otra movidas por un destino inexorable.
Así transcurren mis días cuando el hilo de tus palabras se pierde en la distancia y en los espacios siderales como si buscaran en sus misterios insondables, encontrar la forma de tomar con tu mano mi alma y fundirse en un abrazo para reanudar nuestra marcha hacia esa eternidad que nos aguarda.
No tengo otro remedio que aceptar tu silencio sabedor qué lo motiva y la imposibilidad absoluta que tienes de modificar esa circunstancia.
Y cuando mi ansia de ti se agudiza, busco en el lecho el consuelo del sueño que me aísla de este tormento y acorta el tiempo que falta para que podamos comunicarnos de nuevo.
¡Pero qué largo es el recorrido por ese camino tan árido y cuajado de contratiempos en donde los pies se mueven por la fuerza que da la certeza de que, a lo largo de nuestra vida, nos encontraremos!-


Bétera, Agosto 27 de 2013
Cuando empieza a agonizar el día miro el ocaso y veo los últimos rayos del sol que besan la cumbre
de las montañas que por poniente cierran el horizonte mientras navegan por el mar del cielo hacia dónde vives y reinas, rodeada del oro de las bananas maduras y el verde esmeralda de las ramas de los plataneros.
Entonces siento una extraña melancolía que, como a un niño, me hace soñar que inicio un viaje hacia donde está el objeto de mi amor montado en un corcel de luz y agarrado a las crines de oro del sol que ondean en el cielo a impulsos del viento, mientras recorro el mar y los países que nos separan y me acerco con calma hacia el lugar donde aguardas el instante en que el destino nos funda en un solo cuerpo envuelto con la piel del amor que nos tenemos, hasta el extremo de no saber donde empiezo y acabas tu o donde empiezas tu y termino yo.  
Sueños impropios de un hombre de mi edad que con sus ojos ha mirado el mundo y sus locuras y ha podido comprobar que la mayoría de los hombres solo son animales productores de basuras pero que, cómo los oasis en el desierto, entre tanta arena muerta y volátil, existen verdaderas almas capaces de producir obras de arte e iluminar las mentes ofuscadas que solo persiguen el oropel de la riqueza fácil y hacerles comprender que solo se llevarán de esta vida el amor que hayan recibido y el que han sido capaces de dar con sinceridad y nobleza.
Raro y extraño, milagroso diría yo, es encontrar un alma como la tuya que, no habiendo conocido otra cosa que el desprecio y el dolor, guarda en su corazón los tesoros que siempre tuvo y nadie vio, pero que son joyas capaces de fundir, con el fuego de su amor, la más dura piedra que encontró en su camino.
De ahí que esté seguro de que si pudiera volar hallaría sin dificultad donde te encuentras pues desde lejos seria guiado por el destello de las joyas de tu alma, además del humo que sale de tu corazón
que se consume de amor por no tenerme cerca. 
Soñar lo que imagino en estos momentos es cosa de niños y jóvenes más que de un hombre que se acercan al final de su camino, pero no quiero dejar pasar la oportunidad de decirte cuánto te quiero y que es ese amor que me entregas el que me hace soñar como si lo fuera y mirar hacia delante como si mi vida fuera eterna para poder disfrutar de tus caricias, de tus besos y de todo tu amor.
Misterios llenos de interrogantes que tiene la vida y que han llegado a la mía cuando ya no tenía la esperanza de alcanzar el sueño por el cual me he mantenido soltero mientras buscaba en los jardines que a mi paso encontré, una rosa que tuviera el color y el aroma que tienes, porque desde muy niño supe qué era lo que quería y hasta que te conocí siempre busqué ese ideal infantil que tú has transformado en una realidad.      
Milagros, más que misterios, son los que han ocurrido a lo largo de mi vida, siendo el más hermoso el haberte conocido porque puedo mirar mi camino hacia atrás y decir con total seguridad, que como tú, no ha habido rosa en los jardines que he recorrido y que sentir lo siento por ti, jamás había sentido.-


Bétera, Agosto 29 de 2013
Pasan con lentitud las cuentas del rosario de las horas que forman el día completo desde que ayer
hablé contigo por última vez y a medida que se deslizan sobre el bálsamo de la serena paciencia,
descubro un cierto síndrome de abstinencia de nuestras charlas, porque la comunicación entre nosotros se ha transformado en una necesidad tan importante como es el aire que necesitamos para seguir con vida.
Entretengo tu ausencia leyendo, pero me doy cuenta que muchas veces no me entero lo que leo  y aunque mis ojos siguen mirando las líneas, no captan lo que está escrito porque mi mente se ha elevando al universo de los sueños y ha partido veloz para hallarte y quedarse un rato a tu lado mientras regresa a mi cuerpo la concentración y el sabor de tus palabras que tanto necesito.
Caen las gotas de la lluvia con desgana y melancolía en esta tarde nublada en que te llamo con insistencia y pongo toda mi energía en marcha para hacerte comprender que aunque no me oigas, te estoy enviando todo mi amor y la fuerza de mi vida tratando de sostener tu melancolía y soledad mientras hallamos la forma de poder oírnos o, por lo menos, leer lo que escribimos.
Sé que captas la llamada que ha empujado el viento de mis anhelos, sé que sabes que estoy pensando en ti, como también sé que me amas y necesitas para que ese camino de horas que tiene tu día vaya pasando con calma en busca del horizonte tras el que están nuestros sueños y el afán de encontrarnos.
Supe anoche tu presencia cuando, ya echado en la litera, comencé a sentir el tacto de tus manos que recorrían mi pierna hasta que, como si me oyeras, desde lo más profundo de mi alma, te digo que sé que estas aquí, que siento tu presencia y que gozo con tus caricias.
Y como has llegado, en silencio y con delicadeza, la sensación de que tus manos me acarician, desaparece y la noche vuelve a ser negra y el vacío de tu presencia aleja más el sueño que tanto necesito.
Pasan los segundos haciéndose minutos y estos horas mientras te aguardo, rosa misteriosa y perfumada, con la seguridad de que un día no lejano pueda tenerte entre mis brazos y aspirar directamente el perfume de tu cuerpo y saciar, dándote besos, la sed que de tu amor tengo.-


Bétera, Agosto 30 de 2013
Un viento seco de poniente está empujando las nubes oscuras hacia el mar dejando en el cielo jirones de un intenso color rosa que como estandartes flamean anunciando la noche en un cielo azul intenso que contempla la tierra mientras el sol se oculta por el horizonte de donde el aire viene.
Ya se nota que el día acorta haciendo que por levante empiece a envolverse el horizonte con un velo más oscuro que se irá haciendo más profundo a medida que avance la noche mientras por donde sopla el viento el cielo se cubre de un  dorado tenue que hace resaltar el perfil de las montañas que lo cierran.
No tardará en engalanarse la noche con su manto de terciopelo cuajado de estrellas que como almas en pena nos mirarán desde lo alto tratando de insuflar en quienes las contemplan un poco de misterio y la curiosidad satisfecha de que el universo es una serie de maravillas que se conocen a medida que vamos penetrando en sus lejanos misterios.
Mientras muere el día y nace la noche, mis ojos recorren el camino que hay entre el teclado y el dibujo que me indica que estas ausente, que estás realizando ese aprendizaje de costurera al tiempo que tu mente se concentra para no pincharte los dedos y en hacer llegar a la mía que aguarde por si al llegar a tu casa hay suerte y podemos comunicarnos.
Es nuestra ansiedad la que nos mantiene inquietos, la que hace que miremos el reloj y deseemos que corra más deprisa para llegar a tiempo de decirle al otro que es el objeto de nuestro amor y la
fuerza que sostienen nuestra ilusión de ganar la batalla para que estemos juntos.
¡Ay rosa de aquel jardín abandonado que has conseguido derretir la piedra a la que habían quedado reducidos mis sueños, mis ilusiones y mi esperanza, no imaginas cuánto te amo y cuanto te echo de menos!
Ya es noche cerrada y dentro de no mucho rato, deberé partir a la cocina para hacer cena, momento de aceptación y renuncia a mirar el ordenador por si tu llegas.-


Bétera, Agosto 31 de 2013
Viene el viento de allende los mares pero no trae el aroma de tu cuerpo ni el perfume de tus besos que quedan en el jardín donde moras mientras deseo que me rodeen y abracen y me diga tu boca muy quedo cuánto me añoras y amas.
Empujan a las hojas de las palmeras para que inicien sus danzas mágicas y seductoras acompañadas por las más pequeñas de las acacias que bajo ella se agitan como esmeraldas con forma de lágrima y dan al gris de la pared la forma de un decorado y hacen del conjunto una hermosa visión en movimiento.
Me enamoran y fascinan los bailes de la naturaleza que se inician sin pautas previas y que contienen todo los ingredientes para adornar a los que las contemplan sin prejuicios sobre lo que debe ser la danza.
Y siempre que lo miro no puedo evitar que mi mente se deslice, luchando contra el viento que todo
lo mueve, en tu busca ansioso de estar a tu lado y paladear ese amanecer que ahora se acerca y envidiar a esos primeros rayos de luz que, filtrándose por las ventanas, se acercan a tu cara y te besan.
No puedo menos que dejar de escribir mientras me envuelvo en mis sueños y con los ojos cerrados te veo tendida en el lecho presa aún entre los brazos de Morfeo mientras descansas confiada a la espera de que el día te despierte y el destino te regale mis abrazos y mis besos.
Ansia que siento en aumento a medida que pasa el tiempo y la suerte me regala que pueda mirar tu cara, bañarme en tus ojos y despedirme de ti con la fuerza y ternura de un abrazo.
Y es que siempre son más gratos los momentos inesperados protagonizados por la persona que nos ama y amamos.-


Bétera, Septiembre 1 de 2013
Como veleros surcando el intenso azul del cielo unas nubes desperdigadas caminan muy altas hacia el norte en busca de las montañas que cierran el horizonte en forma de arco y rematan el golfo en el que el sol se mira cuando nace.
Sentado en la silla trato de “verte” en la distancia pero no consigo otra cosa que contemplar un vacío sin imágenes y un desánimo creciente porque tal vez hoy no pueda verte y es que tu imagen y tus palabras se han transformado en el salvavidas de mis días y el oxigeno de mis pulmones cuando
el anhelo por verte me ahoga por no tenerte.
Y para mantenerme a flote recurro a los recuerdos como el de ayer tarde, donde de la forma más insospechada fui sabiendo cosas que ni imaginaba y que lograron que mi vanidad aumentara.
No es normal oír lo que escuche de los labios de Cárlos, tampoco encontrarme frente a un hombre metido en el cuerpo de un joven pero que usa su mente de forma tan eficiente que no confunde lo que sueña con lo que quiere y no trata de conseguir que la realidad se acomode a lo que le hubiera gustado que sucediera.
También verte luchadora y sonriente, decidida, valiente y con una fuerza tan grande que eclipsas a quienes te rodean, cosa que les desconcierta porque llevan demasiados años contemplando a una mujer amargada y casi destruida que se ha transformado en otra que mira a la cara y se siente poderosa aunque no tenga nada, porque toda tu riqueza esta dentro de tu alma y en esa cabeza adornada con una fuerza desconocida que hace que el tronco de las opiniones de los demás, se doble ante tu empuje y no resista.
Siempre te he dicho que se estaba realizando en ti una metamorfosis tan extraña y maravillosa como la que le ocurre al gusano de seda que se mete en su capullo y al cabo de un tiempo sale una hermosa mariposa que desconcierta.
Eso te ha sucedido, hermosa rosa de tan lejano jardín, que antes te arrastrabas y ahora vuelas.-


Bétera, Septiembre 2 de 2013
Cuando tus palabras desaparecieron del ordenador comencé a sentir una lasitud que se acentuó durante la ducha pero que no aquietó la agitación de mi espíritu tras una tarde de agonía recordando los últimas horas de mi madre y la sensación, sorpresa incluida, de que en los 41 años transcurridos desde entonces hoy ha sido el único en el que me he sentido acompañado constantemente.
Y has sido tú, rosa discreta y perfumada, la que has conseguido que, aun a pesar de no estar a mi lado físicamente, haya sentido en todo momento tu presencia para ayudarme a soportar lo amargo de éste día.
Verdad es que acceder a mis sentimientos es difícil, pero tú has manipulado con suavidad y paciencia mi alma hasta abrir sus puertas y permitir que el amor y la ternura la iluminen por dentro.
Y esto es algo que no conocía, bien por mi carácter o bien porque siempre he estado solo, porque si en alguna ocasión he estado acompañado, quién lo hacía, no ha perdido un instante en averiguar, o preguntar tan solo, qué me pasaba o por qué en ciertos momentos me encerraba en mi mismo
atenazado por lo que sufrí entonces y por los muchos disgustos que causé a mi madre.
Pero tú has hecho que hable de aquel día, dos de septiembre de 1972, en que tras más de media hora de intentar reanimarla, nos dejó.
Tuve que ser padre para comprender todo lo que les debía a los míos y me juré que educaría al mío  de forma tal que a mi muerte no tuviera que arrepentirse y venir frente a la lápida de mi tumba a pedir perdón como hice cuando fui consciente de todo lo que de mal les había hecho.
Creí que cuando lograste que me serenara ya habían acabado las emociones y que los sentimientos volvían a mi alma, pero fue acostarme y comenzar a sentir “tú presencia” alterada, llamando tan fuerte, que fue imposible dormir como quería aún a pesar de opiáceo que cada noche me han prescrito.
“Sabía” que me llamabas casi a gritos, que querías estar a mi lado, que te abrazabas a mi cuerpo y acariciabas mi alma para que tuviera paz y descansara.
Y eso duro mucho rato, como nunca había sucedido, pero fui incapaz de hacerte llegar todo mi amor, toda la ternura de mi alma y mi gratitud por estar a mi lado en todo instante mientras estuve inmerso en el recuerdo de aquellos instantes tan amargos.
Deseé que tu espíritu, tan grande y fuerte, fuera capaz de hallar en el reino de la otra vida a mi madre y le dijeras cuánto me arrepiento del mal que hice y cuánto  la quiero.
Las lágrimas volvieron y tras lavarme los ojos, trajeron el sueño hasta las cinco en que vino mi hijo a preguntarme por qué lloraba y la verdad es que se me ha borrado ese pasaje de la mente y ya no he dormido.
Te amo como no imaginas y te amo por lo que eres por dentro pero si no estuviera lleno de tu amor, te aseguro que lo que demostraste ayer era más que suficiente para que cayera rendido ante tus pies.
Creí que te conocía por completo, pero ayer descubrí que no, y aunque ha tardado en llegar esa aparición de tu alma, es la más grande demostración que un hombre, o una mujer, puede hacer en honor de él y de la madre que lo trajo al mundo.
Decirte gracias por todo lo que me diste ayer en tomar una gota de agua y compararla con el mar.
Eso eres tú, rosa de tan maravilloso jardín, un mar de sentimientos.-


Bétera, Septiembre 12 de 2013
Cuando cubierto solo por la oscuridad y el silencio de la noche, trato de hallar una posición cómoda en la que el dolor disminuya lo suficiente para conciliar el sueño, surge, como si fuera un trueno o un cañonazo, la fuerte sensación que mi nombre está en tus labios, que me llamas con todas tus fuerzas hasta el extremo de “notar” tu presencia con la misma intensidad que tus abrazos, esos que aun no conozco.
Y en esa duermevela que provocan los opiáceos, me sumerjo en ese mare mágnum que es mi mente tratando de hacerte saber que te “oigo”, que me muero por estar a tu lado con el único afán, en estos instantes, de sentirme acompañado en estas largas noches donde el dolor lo anega todo.
E inmerso en los misteriosos de la mente, he notado la mano de mi hijo al tocar mi cara mientras me preguntaba si me pasaba algo, porque había repetidos dos veces en voz alta tu nombre.
Juraría que no dormía, pero tampoco estoy seguro que no lo hiciera, pero la verdad es que “oía” que me llamabas y “sentía” tus ansias de estar a mi lado.
Me he incorporado y le he dicho que pensaba en ti, pero que no era consciente de haberte llamado.
Y no tengo duda alguna que me ocurre como a los niños que están solos, que llaman a su madre para oír su voz sin otro motivo, pero ya tengo 71 años y te llamo para abrazarme a tu cuello y estar un rato en silencio hasta que el ansiedad, el miedo, o lo que sea, desaparece con tu sola presencia y el calor de tu mano en mi rostro.
 He tenido noches peores que esta, aunque comparada con aquellas, tampoco tiene desperdicio y no es solo por mis años, sino por las consecuencias de una operación no ejecutada a su debido tiempo y un tratamiento inadecuado.
Te escribo enamorado, con ilusiones y sueños para compartir y realizar a tu lado.
Te escribo porque quiero dejar que mi alma hable con dulzura y te haga entender que aún a pesar
de lo raro y seco que soy, te amo, te idolatro y llenas por completo mi vida además de darle un color y un aroma tan hermoso que ha resucitado al hombre cuyo espíritu e ilusiones llevaban muchos años muertos.
Y cierro mis ojos tratando de verte a distancia y lo único que noto es que todo me da vueltas como si estuviera borracho sin estarlo.
Dejo de escribir por el momento y regreso al lecho a ver si consigo que vuelva un hálito de ánimo y energía que me permitas estar todo el día despierto aguardando que aparezcas.
Ya no es amor lo que siento, rosa lejana y hermosa, es algo distinto y grande, tan inmenso y maravilloso, como es el universo.-


Bétera. Septiembre 18 de 2013
Inmóviles como monolitos de cuerpo marrón y cabeza verde, me reciben en este amanecer las palmeras que hay al otro lado de la vía aturdidas por el ruido de los camiones y de las motos que pasan, como flechas lanzadas, en busca de su destino.
Ha hecho algo más de fresco esta madrugada, preludio de la bajada de temperaturas que nos anuncian a partir de mañana, que harán las noches más soportables y un descanso más completo.
Pero para mí no ha sido diferente a la de ayer si exceptúo que, a las tres de la mañana, tu mano recorría mi cuerpo, echado en la cama, hasta posarse sobre mi pierna izquierda.  
Poco dura el goce en la casa de pobre, decimos en España, pero menos ha durado la dicha de sentir tu caricia porque, a la misma velocidad que has llegado, has desaparecido dejando en mi ánimo un inmenso vacío.
Tenía los ojos abiertos cuando ha sucedido eso y era casi nula la iluminación dentro de la casa, pero si se distinguir, incluso en la oscuridad más absoluta, cómo es la mano que me acaricia y como son sus dedos, la textura de la piel y percibo que por sus puntas se desliza la energía que el amor transmite cuando los que se aman se tocan.
¿Cómo es posible notar la caricia si estás a nueve mil kilómetros?
¿Cómo se puede materializar un deseo como el tuyo para que tu mano, que no conozco y solo he visto en fotografía, pueda tocar mi cuerpo y descansar sobre mi pierna?
Sé que no he soñado, que era real lo que he sentido y que no es la primera vez que sé que te concentras para “venir”, es un decir, a mi lado y sé que lo consigues porque más de una vez te he explicado cosas que he sentido y que me has confirmado como ciertas al describirlas.
Y despierto he seguido hasta cerca de las cinco, momento en el que mi hijo se ha acostado en silencio y sin hacer ruido para que madre no le oyera y comenzara a gritar como tiene por costumbre cuando levantado está a esas horas, pero después  de ver los problemas que surgen cuando los mal nacidos de este pueblo siguen repitiendo en son de burla y ofensa lo que jamás ha sucedido y que en otros momentos ha conducido a peleas y agresiones, lo dejo trasnochar porque de esta manera se dónde está hasta medio día sin que corra riegos ni tenga problemas.      
Y aunque la oía murmurar en la cocina, nada he dicho mientras proseguía mirando al techo donde dormimos tratando de “salir de mi cuerpo” para ir al lugar donde descansas en este momento, pero no lo he conseguido aunque si he “sentido” que aguardarás a que la luz entre por tu ventana para decirme algo, y al no conseguirlo, me he levantado para escribirte y tratar de decirte, para que tengas una idea sobre qué es lo que siento, el por qué lo siento y cuán necesario es para ambos el intercambio de mensajes temprano a fin de mantener sereno el corazón del otro, aunque para comunicarnos, cuando no es posible con los medios electrónicos que disponemos, lo hagamos de esa forma tan extraña e inexplicable que hace que nuestros cerebros sepan con certeza qué es lo que el otro nos está diciendo, con lo que sabemos en todo momento cómo está el otro aunque este lejos.       
Va ganando la luz la guerra a las sombras de la madrugada y queda menos para que llegue el grito de libertad y amor plasmado con tus palabras, rosa delgada y preciosa que descansas en una cama que deseo compartir contigo, como deseo compartir mis sueños, mis alegrías y, también mis tristezas, ya que solo el amor es el que hace hermosa la soledad que se comparte.-


Bétera, Septiembre 22 de 2013
A medida que el organismo se empapa de los opiáceos que me suministran, la mente vuelve a amanecer por el horizonte de mis días permitiéndome abandonar esa masa difusa y humeante en que durante casi un mes se había enseñoreado de mi mente para entrar en una claridad no empañada por los dolores.
Y ahora, cuando empiezo a mirarme dentro de mi alma, destaca con nitidez tu imagen con tus pómulos salientes y la canela de tu piel engalanándose como a una reina que sonríe contenta al ver regresar de la bruma pasada a la persona que ama.
Días duros, días de amarguras y disgustos que, como las nubes en día de tormenta, han ido descargando sobre mi espíritu lluvia de desencantos sin tiempo para secar mi cuerpo entre uno y otro.
Y ahora, mirando hacia el horizonte donde duermes, aguardo el paso de las horas para oír tu voz en el silencio de tu cuarto y ver tus ojos y tus labios sonreír por nuestro encuentro.
Y a la espera del alimento de tu amor quedo en este silencio solo roto por el ruido de los coches en que, en este domingo primero del otoño, las nubes de blanco algodón cubren el cielo.-


Bétera, Septiembre 23 de 2013
Las olas de ruido de la carretera inundan el silencio de la casa y aplastan la paz de mi alma que tras una noche variada de sueños y pesadillas, con sus buenos ratos de vigilia, ha terminado cuando aún eran las cinco de la madrugada y las luces de la cocina se han encendido.
Dentro de la melancolía que siento por no poder estar a tu lado en estos momentos complicados en que la convivencia es un muro de incomprensión acumulado durante años y que unido a los problemas económicos que te asaltan hacen que tu desánimo sea profundo, tu soledad muy grande y tus piernas se doblen ante tanta adversidad como tienes delante.
Pero si analizo fríamente todo cuanto ocurre, descubro que ha dejado de ser importante la velocidad de la marcha y si destaca nítido el hecho de que todo se mueve en la dirección adecuada aunque nos parezca que está quieto.
Muchas veces olvido ese viejo refrán español que dice “vísteme despacio que tengo prisa” en mi afán de estar a tu lado porque para mí los años pasan a velocidad de cometa recorriendo el cielo de mi vida y en mi ansia de tener unos años de felicidad a tu lado, temo se acabe “mi cielo” y no podamos estar juntos un tiempo.
Hace aún calor en esta segunda mañana de otoño y el cielo esta azul intenso, pero ya los amaneceres sobre las montañas anuncian un próximo cambio de tiempo además del dolor en los huesos de los que tenemos muchos años.
Y la sensación que tengo es esa: miedo de no llegar a tiempo.
Reinan unos minutos de silencio que ha roto un carpintero que golpea, con profesionalidad y esmero, el trabajo que está realizando en la casa de algún vecino del primero.
¡Ay rosa de tan hermosos sentimientos qué poco imaginas cómo y cuánto te amo mientras aguardo, con la impaciencia del paciente obligado, a que pase el tiempo y pueda tenerte entre mis brazos haciendo realidad un sueño que has despertado en quien ya no esperaba nada!-


Bétera, Septiembre 24 de 2013
Cuando la capa de la tristeza cubre de negro mi ánimo igual que la noche hace con la tierra, sucede lo imprevisto y descubro, casi al alborear el día, que los luceros de tus sentimientos se derraman sobre mí y llenan todos los recovecos de mi alma, consiguiendo desde la lejanía empaparme de la dulce miel de tus palabras, de la caricia de un suave viento que viene precedido por tu sonrisa y coronado por tus besos.
Merece la pena agradecer al cielo que los párpados se abrieran y mis ojos medio dormidos se agrandaran al contemplar, unos minutos tan solo, la hermosura de tus ojos, la tersura de tus mejillas que han hecho que mi mente se desbocara deseando pasar mis dedos sobre ese terciopelo de canela que acompaña a tus ojos y forma dos montículos de caramelo que invitan, como lo hace un campo reseco con las primeras lluvias del otoño, a que las gotas del amor que por ti siento caigan sobre ellos empujadas por la fuerza de mis besos.
Y como todo lo bueno, esos minutos que hemos tenido, más de los que pensaba pero siempre para nosotros pocos, se han ido diluyendo en la distancia dejando en el fondo de mi alma el poso de tu amor y la caricia de tus ojos que hacen que los míos queden presos contemplando tu rostro que se distorsiona a lo lejos por unas conexiones que dan pena y misericordia.
Y he comenzado a dar vueltas en la cama, a rememorar el suave terciopelo de tu piel que nunca he
acariciado, la mirada amorosa de esos ojos de cuero viejo que, situados tras el burladero de tus gafas, me envían el fuego de tus sentimientos y entre ensueños, ansias, vientos de amores y deseos de mi cuerpo por el tuyo, han pasado el rosario de los minutos que precedían a las primeras luces que el nuevo día ha traído.
Poco ha sido lo dormido, pero sin duda también hermoso, porque he soñado que eran tus brazos los que ceñían mi cuerpo mientras mi cara se perdía en tu cuello aspirando el perfume del tuyo.
Energía necesaria para seguir esperando y dar tiempo a que tus alas sequen sus plumas y puedas iniciar el vuelo para venir a mi lado.-


Bétera, Septiembre 26 de 2013
Envuelto amanece el día en las gasas bastante sucias de las nubes que nos dicen que estamos en el inicio del otoño, que las temperaturas están bajando, que caminamos hacia el invierno mientras las hojas de las acacias, esmeraldas lanceoladas ya casi sin brillo, van cambiando su color hacia el marrón de muertas para caer al suelo alfombrando el balasto de las vías del metro.
La añoranza de tu presencia hace más triste el día a medida que camina hacia el ocaso y solo me consuela la imagen de tu cara, de color canela o caramelo, plasmada sobre un lienzo donde muestras  tu belleza, la armonía, la serenidad y la hermosura de la cima de tu cuerpo. 
No me canso de mirarte, sea de frente, de perfil, según cambias de posición, pero llena y se graba en mi retina la intensa hermosura de tu rostro flotando en el mar de negro azabache que es tu pelo, que al igual que un velo, recoge tu cara hasta inmortalizarla en forma de cuadro sobre la pared de mi vida.
Nací sin estar dotado para el dibujo, pero ayer, a mis setenta y un años, lamenté no tener ese talento en mis manos porque deseé inmortalizarte plasmada en un lienzo, en un papel en blanco, incluso en la sencilla tela de una sábana, destacando sobre todo el relajo de tu cara y los destellos de tus ojos que, como relámpagos, refulgían en ella.
Escasos fueron los momentos que tuve para llenar mis ojos con tu imagen, pero fue tan profunda la impresión que has quedado grabada con líneas imperecederas en mi mente, en mis ojos y en mis recuerdos.
No eres capaz de imaginar la hermosura que atesoras cuando alcanzas la serenidad que necesitas estando donde resides.
No existen palabras hermosas para describirte y por eso doy gracias al cielo porque me ha hecho ver en ti y en tu cara, la sencillez más hermosa que existe.-


Bétera, Septiembre 27 de 2013
Contra un cielo azul intenso se recorta la araucaria, las palmeras y las acacias de hojas de color esmeralda ayer, que hoy, agitadas por el viento, de las ramas caen marrones y muertas  sobre los raíles del metro que, como hilos de acero, cosen la distancia entre dos pueblos.
Ha amanecido el sábado con el sol como único barco surcando ese mar inmenso en una travesía majestuosa sabiendo que mañana continuará el buen tiempo con ausencia por completo de nubes competidoras, y será bendito para mí al poder estar a tu lado más veces que cuando trabajas.
Sueño con los ojos abiertos que la distancia que nos separa se acorta a medida que pasa el tiempo,
que la sensación de soledad por tu ausencia disminuye y que de esta forma el futuro tan deseado llegue más pronto y podamos abrazarnos al iniciar el camino de nuestra unión para no separarnos hasta que venza la fecha de nuestras vidas.
Te añoro como no imaginas, fuerzo mi mente para acariciar tu cuerpo con mi mirada y deposito sobre tus labios mis besos que salen de mi alma cuajados de amor y ternura como brotan las palabras cuando te escribo.
Y aunque comprendo perfectamente que tus obligaciones en la casa son grandes y necesarias, el
ansia de tenerte me hace odiarlas porque me roban el tiempo, retrasan que el amor que me envías cuando hablas llegue acompañado de las caricias que tu mirada me manda. 
Van pasando las horas y empiezan a reunirse las golondrinas para preparar su viaje a África, donde anidarán en invierno, siendo el día doce del próximo mes de Octubre cuando ya han desaparecido de nuestro cielo, viajando hacia su nuevo destino para retornar en primavera a los mismos nidos donde nacieron.     
Eso quisiera hacer, iniciar el vuelo para invernar a tu lado y regresar juntos en primavera para construirnos un nido donde esperar que pase el tiempo y la dicha de estar juntos se desborde mientras el amor que nos tenemos es el fuego que nos calentará en invierno.
Cae la tarde y sigo aguardando tu llegada como espera el que no duerme que finalice la madrugada al salir el sol cada mañana.
Una bocanada de aire fresco anuncia que las noches empiezan a ser frías, más largas y que
caminamos hacia el invierno.-


Bétera, Octubre 7 de 2013
Se reúnen las golondrinas sobre los alambres del teléfono para darse ánimos entre ellas ante la gran
aventura que se inicia en tres días de abandonar España y regresar a África a pasar el invierno.
Inquietas y piándose unas a otras, asemejan las notas de música impresas en el pentagrama de la vida recortado en un cielo azul intenso de un día soleado y hermoso en que ya a estas horas llega la brisa desde la playa con un ligero sabor a sal e impregnada del perfumen de los campos de naranjos que se abrazan al terreno para dar dentro de poco su regalo dorado en forma de mandarinas para deleite de españoles y extranjeros.
Y sentado junto a la puerta de la calle, ensordecido por el ruido desaforado de los coches y camiones que por la carretera pasan, aguardo que puedas conectarte conmigo para estimular mis ojos, alimentar mi alma y hacer que el amor que por ti siento  crezca milímetro a milímetro cada día hasta alcanzar la inmensidad del firmamento y tenerlo como alimento para cuando me haya ido.
Lento pasa el tiempo mientras te espero…-


Bétera, Octubre 11 de 2013
Envuelto en niebla no muy espesa amanece el día a la espera de que levante el sol y desnude a la
tierra de los tules que el frío de la noche dejó sobre ella con apariencia de novia a la espera de la boda o también de mortaja en un duelo árabe.
Se nota que avanza el otoño, porque apenas quedan ya hojas en los árboles y solo los naranjos y limoneros mantienes sus hojas esmeraldas asidas a las ramas, entre las que empiezan a tomar color las naranjas que, como lagrimas de color, cuelgan aguardando la mano que las deje caer en el canasto para llevarlas al almacén.
Noche transcurrida entre ensoñaciones y deseos de salir de este antro en que me encuentro y, dejándome llevar por el viento, llegar a tu lado para velar tu descanso y el movimiento de tus ojos recorriendo los campos de los sueños, esos a los que te agarras con desespero de niño para darle un poco de color y vida a ese discurrir del tiempo que se te hace eterno a la espera de que el milagro suceda y podamos fundírnos en un abrazo apasionado, tierno, enloquecido y sereno, todo al mismo tiempo.
Y aunque no logro verte en mi desespero, me sumerjo en la ensoñación de estar a tu lado extasiado al ver tu cuerpo cubierto tendido en el lecho con la hermosa serenidad con que la ola abraza la arena cuando se entrega completa en la orilla.
No puedo tener otra cosa, pero gracias a mis ensueños y a la hermosura de tus sentimientos mi boca se endulza añorando tus besos, la caricia de tus dedos pasando por mi cara para acabar apoyados en mi pecho mientras mis brazos descienden hasta tu cintura de ánfora griega y te ciño.
Cierro los ojos como si lo que deseo, este sueño que tengo, fuera realidad en este momento.
¿Qué extrañas cosas hace la mente cuando uno está lleno de sentimientos hacia la rosa lejana de un
jardín casi abandonado y no puedo acortar la distancia para decirte mientras te acaricio y huelo “¡cuánto te quiero!”?-


Bétera, Octubre 12 de 2013
Suspira el día mientras nace lanzando su aliento sobre las palmeras que se recortan contra un cielo gris plomizo preludio de un sábado anodino y soso en que al estar nublado los que salen al campo han optado por hacerlo más tarde o esperar a que el sol brille y disminuya el friío de la noche, que menos que ayer, pero aun es fuerte.
Y después de ver anoche que la serenidad regresaba a tu cara, me acosté y he dormido plácidamente
hasta esta mañana sin pesadillas ni nada.
Me costó un poco dormirme y es que, como te he comentado tantas veces, entre nuestras mentes existe un puente invisible y desconocido que, también incluye a nuestros corazones, hace que los sentimientos e inquietudes que uno siente sean transmitidos al instante al otro.
Vasos comunicantes se llama en el mundo físico a ese fenómeno pero ignoro cómo funciona en el plano de los afectos y la única explicación que hallo es que es “algo” que, simultáneamente, es el todo, que impregna el universo entero y que los seres vivos, más los que comparten los mismos sentimientos, se comunican sus sensaciones, miedos, alegrías y sufrimientos de una manera casi instantánea haciendo que si uno siente miedo el otro esté inquieto y si se siente relajado, el otro disfrute de la misma calma, y en mi caso, duermo como hace mucho tiempo no lo hacía.
Verdad es que lo que nos pasa, rosa lejana y solitaria, atada a la tierra de un jardín de indiferencia cuando no pisoteada sin misericordia, es un misterio que no terminamos de comprender pero que reconforta nuestra alma e ilumina nuestra vida diaria mientras soportamos a duras penas la separación que nos desgarra.
Una ráfaga de suave viento se desliza a través de la puerta entreabierta y trae el olor de una tierra a la que hace poco han echado estiércol.
¡Qué pena, oh rosa lejana, que no sean mis manos las que lo echaran para alimentar tu hermosura y saciar mis ojos mientras contemplo tu cara, compendio de misterio y fascinación por la seguridad que tengo de que contienes en tu alma la esencia de otras vidas y el amor que ellas nos tuvimos! 
Descansa mientras te espero.-



Bétera, Octubre 13 de 2013 
Muchas veces los días aparecen con el cielo cubierto de nubes, más o menos espesas, o celajes que como tules de novia engalanan la mañana o la tarde, haciendo que se tema siempre la caída de alguna llovizna no deseada que apague el placer de una conversación mantenida entre dos que se aman y se necesitan.             Pero también sucede que gracias al sol del amor que se tienen, nubes o celajes, se deshacen con calma a medida que las palabras que del corazón brotan llegan a donde cada uno espera y provoca con ese suave calor que desaparezcan.
Y lo que en principio era una tarde tensa y de apariencia complicada, termina siendo una lluvia de primavera que riega nuestras almas que no tienen otra enfermedad que el ansia por estar juntas y a las que cualquier retraso, o contrariedad, las desespera.
Por eso siempre te pido que no pierdas la calma, que aún entristecida no te dejes vencer por el desanimo que es un cuervo negro que se asienta en un recodo de tu encanto haciendo que parezcas lo que no eres ni sientes.
Se cuán complicado es mantenerse a flote en aguas tan procelosas y navegar por la vida con el viento en contra, con escollos imprevistos y desacuerdos personales entre los distintos miembros que componen cualquier familia, pero ten presente que solo los que se dejan vencer por el miedo y la ira acaban ahogándose en el mar de la vida.
Verte desde lejos sin poder hacer nada es más desesperante de lo que imaginas, pero mientras que nada físico puedo hacer por ayudarte, mi mente no cesa de enviarte ánimo, fuerza y aguante envuelto todo ello en el amor que has creado y que no pensé jamás tener y paladear como ahora lo hago, mientras relaja mi cuerpo y deja que esas olas de amor que me envías vayan modificando las circunstancias para hacerme más fuerte y que, en todo tu desespero y momentos bajos, pueda sostenerte.
El tiempo todo lo cura, pero también es el camino por el que todo llega, aunque he comprobado que no es cuando lo pedimos, sino cuando verdaderamente lo necesitamos.
Luce el sol con fuerza en este domingo sereno y hermoso mientras aguardo que despiertes y la primera sonrisa de tus labios me llegue con la misma magia que tiene ver nacer de un capullo una hermosa rosa.-


Bétera, Octubre 14 de 2013
No hace nada de viento en esta mañana soleada donde el marrón de las palmas muertas pone una nota oscura en el verde esmeralda de las palmera, erguidas y abandonadas hasta que la mano amorosa del jardinero corte esas ramas para devolverles su lozanía y elegancia.
Pero las acacias, diminutas comparadas con ellas, han terminado su ciclo cayendo sus hojas muertas sobre la acera y el balasto de la vía, mientras los pasajeros del metro miran el suelo y no imaginan lo hermosas que estaban a mediados de la primavera.
Y contemplando este cuadro aguardo que las horas pasen y tu “Hola, buenos días” surque el espacio y aparezca, como un beso en la distancia, en mi pantalla lo que comunicará a mi alma que la vida sigue, que llega mi sostén de los días y que, lo más importante, aún me amas.
Demasiadas cosas obstruyen mi mente como para que pueda descargarlas todas y vaciada me dedique a viajar por ese mundo misteriosos montado en el amor que por ti siento y que hace que, en algunos momentos, pueda contemplar tu imagen reflejada en el espejo de mi frente por la parte de dentro.
Son demasiados los problemas, son excesivas las dificultades para despegar mis pies del suelo de la realidad y volar lejos en busca de los dedos de tu mano para agarrarme a ellos y no soltarlos en lo que me queda de camino.
Éste solo pensamiento ilumina mis horas y alimenta la ilusión que siento por estar a tu lado.
Reina un silencio mágico en estos instantes en que el tráfago del tránsito ha desaparecido y tengo la dulce sensación de que me has abrazado y poniendo uno de tus dedos sobre mis labios detienes el flujo de mis besos que raudos salían en busca de los tuyos.
Duerme si puedes, pero recuerda que como cada instante del día, te estoy aguardando.-


Bétera, Octubre 15 de 2013
Viendo bailar las ramas de las palmeras y varear a las de las acacias el viento, aguardo que pase el tiempo para poder verte y saber si ya ha comenzado el milagro de recortar el tiempo para que estemos juntos.
La mañana ha sido larga mientras los coches pasan raudos por la carretera como si corrieran para salvar su vida cuando lo único que hacen es correr para acortar el tiempo que han desperdiciado por levantarse más tarde.
Y desde lejos oigo el alarido lastimero de una ambulancia que avisa de la premura que lleva para entregar en algún centro hospitalario a un gimiente enfermo.
Pasa como un lamento y se aleja hacia Valencia volviendo un poco del silencio que tanto añoro y que cuando me despierto por la madrugada me hace rememorar aquel rumoroso del desierto mientras dormía bajo la jaima y eran los granos de arena sueltos los que golpeaban la tienda de piel de cabra creando una melodía desconocida y nueva cada noche que serenaba el alma y adormecía los sentidos mientras la escuchabas.
Cuánto añoro aquel silencio, casi tanto como añoro oír tu voz o ver tu cuerpo que al andar se contonea como una bandera izada al viento que aguarda excitada que del mástil la bajen para acabar entre los brazos de un soldado.
Espero, aguardo, pero no te has despertado, rosa de aquel jardín lejano, mientras mis ansias aumentan a medida que pasa el tiempo y se acerca el medio día.
Me concentro unos momentos para hacerte llegar cuánto te quiero y cuán grande es mi necesidad de tu presencia para completar mi día y recorrer el trayecto final de los que me quedan.
Decirte “te quiero” no es expresar la grandeza de lo que siento, como las primeras luces del alba no hacen imaginar la hermosura del día.
Te espero y llamo, rosa lejana, porque otra cosa no puedo hacer al estar de ti tan lejos.-


Bétera, Octubre 16 de 2013
Vacío está el cielo desde hace tres días de golondrinas y vencejos que han huido ante los primeros fríos camino del África caliente dejando en silencio nuestros pueblos y ciudades en el que solo quedan gorriones y jilgueros que permanecen asentados en nuestras tierras bien pertrechados para el invierno.
Reina el silencio en los campos solo roto, de cuando en cuando, por el ladrido lejano de algún perro que vaga por el camino en busca de alimento o regresa hacia la casa tras haber perdido su tiempo intentando cazar algún conejo de los miles que inundan los campos y que, en su desvergüenza, se acercan hasta las paredes de las casa para comerse los desperdicios que los poco cuidadosos y sucios vecinos tiran desde sus ventanas.
Y así contemplo desde la cocina el cielo vacío recortado en el horizonte por las montañas que a estas horas de la mañana aparecen azules mientras los campos de naranjos van adquiriendo ese color verde esmeralda que han hermosos los hace.
Siento añoranza y melancolía de tu presencia y de tus palabras que, según los días, los hace soportables y otros me pesan como losas de piedra sobre mi espalda viendo como el tiempo pasa y tu permaneces atada a una realidad que me desespera.
Camino por el pasillo donde brillan las losas del pavimento como espejos cubiertos de polvo reflejando mis pies y dando forma a la sombra a medida que me acerco a la puerta acristalada.
Miro con desespero el reloj y aún falta mucho tiempo para que aparezcas en la pantalla para alimentar mi alma, alegrar mis ojos y hacer el día más corto porque si no te veo, o leo, se me hace eterno.
Dejo de mirar a la calle y de contemplar las palmeras que permanecen quietas como mástiles a la espera de que la brisa sople y empiecen su sensual baile.
Me revuelvo inquiero en el sillón mientras aguardo, rosa amada y lejana, que aparezcan tus palabras de salutación y el primer beso con forma de un “te quiero” apasionado y sereno.
Pasan los coches más despacio, pero mucho más pasa el tiempo mientras te aguardo.-


Bétera, Octubre 17 de 2013
Como en una inundación los rayos del sol se extienden sobre la tierra iluminando de oro los lugares que antes estaban negros en la noche, que se aleja hacia poniente en busca de tus ojos cerrados que aguardan mis palabras, que no te puedo decir en el oído porque no comparto tu cama.                          
Ya se hace más intenso el azul del cielo a medida que el oro se derrama sobre la tierra anunciando un día cuajado de acontecimientos, promesas y sorpresas que con el paso de las horas se irán haciendo realidad, sean en un sentido o en otro.
Pasa el tiempo mientras aguardo que me hables y aprovecho mi mente para “verte” tendida en el lecho con tu melena desplegada que, como una marea negra, llena el sitio donde reposa tu cabeza.
Y tus pestañas, tapando esos ojos de cuero viejo, se mueven al ritmo de lo que sueñas y que debe ser hermoso porque, aun escondidos, no paran de moverse siguiendo la trayectoria de las imágenes de tu mente que cabalga sobre el potro desbocado de un cambio en tu vida que se aproxima como lo hacen las nubes cuando son empujadas por el viento.
“Siento” el suave calor de tu cuerpo a través de la distancia e incluso “huelo” el aroma que de tu piel emana y llena mi olfato con el más placentero de los aromas para ayudar a mi ánimo a soportar la distancia que nos separa.
Pero como siempre te he dicho desde que te conozco, no pierdas la esperanza porque lo que el destino dispuso que fuera tuyo no te lo arrebatará nadie, porque nadie tendrá fuerza suficiente para impedir que, lo que aguardas, te llegue.
Nunca pensaste que eras digna de recibir milagros, pero desde que nos conocemos ya te han sucedido varios y, por lo que me cuentas, se acerca el más importante.
Y ten presente que los milagros llegan cuando no lo imaginas ni esperas y de forma fulminante e irreversible.
Tiene el destino tal fuerza que todo aquel que se opone cae aplastado por la realidad que avanza y no sirve de nada el decir que no nos gusta o que no queremos lo que llega.
Sabes que siempre hablo de lo que conozco por haberlo vivido, y muchas veces sufrido, por eso te
digo que tu destino empieza a cumplirse aunque tenga momentos de dolor y desánimo como sucede
en la vida con todo nacimiento.
Porque, rosa amada y lejana, lo que está ocurriendo en estos instantes es el parto de tu nueva vida.
Hermosa escena aunque para nacer se tenga, en ocasiones, que llorar amargamente.-


Bétera, Octubre 18 de 2013
Contemplaba anoche el firmamento mientras la hora cambiaba de fecha el calendario para hacerlo viernes y me solacé con el rielar de las estrellas insertadas en el manto de terciopelo negro del cielo en el que la luna, camino ya del plenilunio, navegaba hermosa y serena por el espacio.
Y esta mañana, tras levantarme y por la ventana de la cocina, miraba al cielo sabiendo que ya no era el mismo porque las estrellas han girado  y por el horizonte aparece la constelación de Libra diciendo a los hombres que el equilibrio es el rey indiscutible del alma porque le permite abrigarse con la serenidad que tanta falta le hace al mundo.
Y pensaba que a estas horas de la madrugada tus parpados velan tus ojos, tu cuerpo se mueve poco en la cama y tal vez tus sueños sean los únicos que están en movimiento deslizándose por el tobogán de los deseos para llegar al sitio donde esperas realizarlos.
Aunque también es posible que, cuando me levanto, tú no te hayas acostado, porque siete horas de diferencia son tantas como los miles de kilómetros que separan nuestros cuerpos.
Tengo de fondo cuando te escribo alguna foto tuya a la que acaricio con mis ojos y trato de sumergirme en ella con la misma emoción que lo hacen dos enamorados al darse su primer beso.
Y sueño, como si adolescente fuera y no casi un viejo, con consumir a tu lado el tiempo que me queda para llenarte de sentimientos y hacerte entender que aunque sea poco el tiempo que el destino
nos ha reservado de felicidad y compañía, es inmenso y eterno.
Ya sé, rosa amada desde lejos, que no es fácil de comprender, cuando se tienen tus años, lo que representa la vida cuando ya está casi consumida, pero si sé que tu alma está hambrienta de ternura y de sentimientos, no los de fuego que da la juventud haciendo arder los cuerpos, sino de lo que queda en el alma cuando lo que puede arder casi está consumido.
No existen las llamas, sino los diamantes escondidos entre las cenizas acumuladas por el paso del tiempo en forma de brasas.
Y ahora, cuando aún faltan casi tres horas para que el día nazca, tengo entre mis brazos tu recuerdo como si fuera un recién nacido y lo envuelvo y mezo con los sentimientos que has creado para que duermas en paz y despiertes segura de que ha llegado tu tiempo y que merece la pena compartir un poco con aquel al que resucitaste y al que diste de nuevo vida, esperanza y sueños.
Duerme y descansa que te espero cada madrugada desde las primeras luces del nuevo día sabiendo que es uno menos que queda para que nos abracemos y se selle nuestro amor con un beso.-


Bétera, Octubre 20 de 2013
Las nubes, como burbujas de algodón, dejan ver entre ellas el intenso azul del cielo mientras se desplazan a impulsos de un suave viento que no mueve las hierbas resecas que, muertas sobre la tierra, aguardan el milagro de la primavera para renacer de nuevo.
Esta es la imagen que contemplan mis ojos desde la ventana de la cocina mientras friego los cacharros de ayer acumulados sobre el fregadero y que como cadáveres aguardan la tediosa caricia de mis manos para terminar limpios y ordenados.
No es desánimo lo que siento, pero algo parecido porque tu ausencia se hace peso muerto sobre mis días en los que aguardo que un milagro suceda y me digas “todo está arreglado, vamos a empezar juntos una nueva vida”.
Hay silencio en este domingo gris y anodino en que los coches han dejado de hacer ruido y los vecinos están callados, consiguiendo por un milagro que oiga los latidos de mi corazón con la
arritmia como formato, al tiempo que sale el aire por la nariz después de haber llenado mi pecho.
Quisiera que al expeler el aire saliera el desánimo y como regalo máximo, las preocupaciones que como buitres están posados en las cimas del futuro, ese que es negro desde hace tres años, aguardando para hacerme pedazos.
Oigo un “buenos días” a mis espaldas y me vuelvo para ver a Chimo que se acerca a la mesa con cara de no haber dormido mucho, no tener ganas de hacerse el desayuno y con el fuerte impulso de echarse sobre la otomana para continuar no haciendo nada.
Se acaba mi peregrinar por el espacio en tu busca y comienza la monotonía y la incertidumbre de saber si tendré suerte y podré comunicarme contigo.
Seco mis manos y marcho para tratar de plasmar un retazo de mis pensamientos y hacerte conocer qué siento y cómo te aguardo.-


Bétera, Octubre 22 de 2013
Cuando la monotonía del día se une a la abulia mientras los efectos del opiáceo matutino inundan mí mente a la misma velocidad que lo hace la euforia de un vaso de vino tinto de 14º, recurro a mirar tus fotos en las que resalta la fascinación y profundidad de tu mirada, encanto similar  al de la luna llena en una fría y negra noche de invierno, porque contemplar el resto no requiere ningún esfuerzo el imaginar cómo es de hermoso el cuerpo que tus ropas cubren sin necesidad de desnudarle.  
Y las miro una vez, y otra y otra y en todas me quedo prendado de ese misterio que guardas en tu interior y que, a través de esos ojos de cuero viejo, invitan a entrar por ellos y asombrarse ante los hallazgos de tu alma hermosa, y misteriosa al mismo tiempo, que hace que parezcas la estatua del misterio pero de carne y hueso.
Y no logro intuir nada, menos aún saberlo, solo me quedo quieto igual que se queda un niño mirando la pasada de manos de un mago que trata de hipnotizarlo, hasta conseguir que no sepa si estoy sentado mirando tus fotos o vagando por entre los valles placenteros de tus misterios más guardados.
Veces hay que creo estar mirando a la mujer que adoro, pero también me ocurre que estoy seguro que contemplo algo venido del pasado, no de este tiempo presente, sino de siglos o milenios, que debió fascinarme en aquel tiempo y que continua en el presente además de enamorarme.
En otras ocasiones me quedo mirándote extasiado y creo ver que tu piel vibra, respira y tiene vida mientras tus ojos me miran e invitan a dejar la realidad del momento y escuchar, como Ulises cuando volvía a Ítaca, la misteriosa e irresistible voz de una sirena cantando la dicha que me aguarda si voy a tu lado.
¿Qué misterio tienes, qué magia te domina, qué eres ahora y qué fuiste en otras vidas?
No tengo otra cosa que darte como presente que el amor que por ti siento y regar y abonar cada día ese amor para que termine siendo un árbol frondoso mientras aumenta en mi el embrujo y la fascinación por tu misterio.
Y cuando cierro el álbum donde te atesoro, escapa de mi pecho un suspiro de tristeza y melancolía porque me he de conformar con mirarte de esta forma al estar tan lejos.
Y así pasan los días hasta hacer una semana y éstas, cogidas de la mano, los quince meses que hace que nos conocemos sin que haya disminuido, en ese tiempo, el amor que por ti siento, ni el encanto ni el misterio que despiertas en mi cada vez que te veo.  
Esas imágenes son los salvavidas que me pongo cuando mi ánimo está bajo y el tedio amenaza ahogar la esperanza mientras te aguardo.-


Bétera, Octubre 24 de 2013
Siento frío en la cara y en los brazos que llevo descubiertos por el aire que de poniente viene tras haber recorrido España en la que las temperaturas han bajado hasta los 10º en las noches largas y
estrelladas de cielo raso y sereno.
Termina el frío de matar las pocas hierbas verdes que quedan y arranca del polvoriento camino pequeñas nubes de polvo que ensucian las hojas verdes de los limoneros que, con sus pequeños soles colgando de las ramas, danzan al impulso del viento.
Ya ha acabado el desfile de las hormigas  que de un hormiguero a otro recorrían el camino como si fueran las cuentas de un rosario en movimiento mientras el sol acariciaba la tierra y había comida en los campos.
Y paso a paso, como pasan los días uno tras otro, así se va acercando el invierno con sus paisajes desangelados y con los arboles de los riachuelos desnudos de hojas por completo que han sido arrastradas por el viento hacia tierras que no conozco.
Y así fluye la vida a mi alrededor mientras aguardo que suceda un milagro que ilumine mis días y me dé un poco del calor que tiene el cuerpo de la mujer que amo y que está tan lejos.
Eterna se me ha hecho la noche e interminable la mañana mientras espero que se produzca un destello que ilumine el oscuro horizonte en que me encuentro.
Será bendito y bien recibido el sueño si llega para cogerme en sus brazos ahora y despertarme para abrir los míos y que te metieras entre ellos, pero solo son sueños y deseos.  
Aguardando mientras sueño despierto lo que deseo y no tengo, me voy haciendo cada día más y más viejo.-


Bétera, Octubre 26 de 2013
El silencio es atravesado por la rítmica respiración de mi hijo que enloquecido cabalga en sueños por el campo de los juegos donde arenga a los guerreros que solo ve en su cerebro y, al mismo tiempo, oigo mi propio respirar que con suavidad brota de mi pecho como escapan los suspiros del alma de una enamorada hacia su amor que está lejos tratando de empaparlo y hacerle partícipe de sus emociones más intensas y de sus deseos.       
Veo refulgir los ojos de la gata que me miran interrogantes para saber qué hago y a quién escribo cada mañana, o cada rato que puedo, y aunque en ocasiones le hablo de quién eres, rosa lejana y hermosa, de los sentimientos que en mí has creado, no hace ningún movimiento y esos ojos, entre gris y esmeralda, me contemplan como si leyeran mis pensamientos y, al mismo tiempo, captara la fuerza que los empuja desde el fondo de mi pecho para plasmar en este papel electrónico lo que por ti siento.
Son instantes, otras veces más rato, pero al final cierra con calma sus ojos y empieza ese ronroneo inexplicable que tanto conozco y que le conduce al fondo de sus sueños a los que se arroja enroscada sobre sí misma en el cojín que tiene en el suelo o sobre la silla de playa.
Ya empieza mi espera, mi ansia de acortar el tiempo que falta para que me escribas como haces casi todas las mañanas, dándome la luz y el brillo, la fuerza y el descanso, la ilusión y el sosiego y el verdadero tesoro de tu pecho que es el amor que entero dedicas a darme la vida y el ansia de compartirla contigo.
A veces me desespero y me hundo por el miedo a perderte, otras veces me siento seguro y eufórico y al final descubro que viene de tu persona esa energía, o ese miedo, porque solo soy el receptor de las diversas facetas de tus sentimientos que se mueven como olas internas que nacen por estar en el lugar donde te encuentras.
Y así pasa el tiempo de la mañana mientras te espero.-


Bétera, Octubre 28 de 2013
Inician el vuelo mis ilusiones por el camino que recorre el sol durante el día en tu busca porque, aunque no logre ver cómo duermes, si aspiro a que captes mi presencia al abrir tus ojos de color del cuero viejo, ahora escondidos tras los párpados y defendidos por tus pestañas de azabache, que
adornan tu rostro, sereno y relajado, que tienes cuando descansas.
Y también sueño con que los tuyos se eleven hacia el sol naciente y crucen el océano que nos
separa para darme la energía que necesito para seguir viviendo mientras aguardo que llegue el momento en que nos encontremos y aspirar, como bienvenida, el aroma de la rosa que eres, la sonrisa de tus labios que transmiten a mi espíritu un mensaje misterioso y atractivo que hace que pasen las horas, mientras aguardo que aparezcas y me hables, de la forma más amena y sosegada posible en ese desierto inmenso que puede ser un día sin saber nada de ti.
El ruido, a estas horas de la mañana del martes, es tan grande que he tenido que cerrar la puerta para poder concentrarme y tratar de dejar escrito lo que siento, lo que te quiero, lo que te añoro y lo que te necesito porque, en los momentos de recogimiento e introspección de mi alma, compruebo hasta dónde han enraizado tus sentimientos y los frutos que para beneficio de mi cuerpo, han crecido y paladeo con el mismo placer que saborea un niño un caramelo.
Y como si el ruido empujara las nubes, se están acumulando en el cielo dejando cubierto ese mar azul donde aguardan las estrellas a que llegue la noche para lucir sus mejores reflejos mientras acompañan a la luna que, redonda casi por completo, rueda de un horizonte a otro, preludiando para esta noche, o mañana como muy tarde, la lluvia que lave los arboles y arrastre el polvo de las esmeraldas en forma de hojas rodeadas de gotas de oro que cuelgan de los limoneros.  
Por sorpresa y majestuoso ha reinado unos momentos el silencio trayendo a mi memoria las noches en el desierto cuando cesaba el viento y todo era magia y misterio.
Pliego las alas de mis ensueños con las que vuelo errático por el espacio mientras salen a mi encuentro los recuerdos, siembro mis sueños y me dejo mecer, como un niño en brazos de su madre, por los sentimientos que has despertado en mi pecho al tiempo que piso el suelo de la realidad  al ser casi aplastado por el ruido y comienzo a aguardar que el tiempo pase y podamos abrazarnos para sellar  nuestro amor con delicados, dulces y tiernos besos.-


Bétera, Octubre 31 de 2013
Dejan caer lágrimas las estrella escondidas tras las nubes en el último día de Octubre mientras camina el sol con calma para hacer su aparición por levante envuelto en nubes de celaje que le confieren el aspecto de una novia radiante en el día de su boda.
Y el silencio se aleja perseguido por el de los camiones y los coches que hacen un ruido único
cuando las ruedas besan el agua que se adhiere al asfalto, como el perfume al cuerpo tras el baño, gotas de amor y encanto contenidas en un pequeño frasco como en el que guardo los sueños y los deseos mientras llega el instante ansiado de aspirar el aroma de tu cuerpo para llenar mi pecho mientras mis ojos lo adoran sin tocarlo.
Y allá, muy lejos, descansas y aún a pesar de mis esfuerzos por verte no logro que tu imagen se forme en mi mente, como ha ocurrido otras veces, y con ella elevar mi ánimo y endulzar las horas que faltan para que pueda verte, tormento que solo conoce aquel que aguarda y lo aguardado no llega aún a pesar de sus ansias y esfuerzos.
Paso mi mirada por el cuarto y en una cama veo dormir a mi hijo soñando casi en voz alta y a menos de un metro está en la que duermo, vacía y desangelada porque no queda en ella tu cuerpo como deseo cuando me levanto.
Me dirijo en busca del silencio para poner por escrito lo que me inspiras, lo que siento, porque quiero dejar constancia para más adelante, cuando me haya ido, cuánto es lo que te quiero y cuánto llenas los días negros de tu ausencia.
Es eso lo que tengo, ansiedad por contemplarte en mi lecho sabiendo que, cuando la noche llegue, sentiré el dulce calor de tu cuerpo pegado a la frialdad de mis años haciendo llegar a mi mente y a mis sentimientos, la realidad de un cielo que solo concibo a tu lado.
Y pasan los segundos y le siguen las horas y dentro de muy poco veré como esas nubes negras que ocultan a las estrellas que lloran irán pasando al gris oscuro para que, al cabo de un rato, ponerse grises como el plomo, color que tiene en estos momentos mi ánimo.
Abro la puerta unos momentos para que el ligero aire que hace renueve el de dentro que, tras una
noche de dar vueltas, toma el olor de dos cuerpos que sudan mientras sueñan con estar en otro lado
aunque saben que lo que conviene en estos instantes es permanecer quietos a la espera de que los
acontecimientos aconsejen lo contrario.
Noto frio, rosa hermosa de un jardín lejano, mientras aguardo que te levantes, eleves tus ojos al cielo y trates de unirte a mí en la mitad del espacio para abrazarnos, regalo máximo que podemos darnos porque en la tierra estamos separados.
Dejo golosa a mi mente que acaricie con los ojos tu cuerpo y escapar de mi pecho un hondo suspiro que cargado va del amor que te tengo y de las ansias de que podamos estar juntos.
Soñar, aunque sea despierto, a veces, es lo mejor que puede sucedernos.-


Bétera, Noviembre 1 de 2013
No he podido dilucidar a esta hora de la mañana que escribo, si lo sucedido ha sido sueño o realidad, porque parte de lo sentido ha ocurrido cuando dormía y el resto cuando tenía los ojos bien abiertos asombrado por lo ocurrido, que no comprendo.
Se acercaba la noche a su final mientras el día se desperezaba sobre el mar y el silencio, por ser festivo, reinaba en la carretera y en la casa, mientras un ave saludaba a la mañana un rato antes de que amaneciera.
Y soñaba que estabas echada sobre mi cuerpo y moviendo tus brazos me hiciste levantar la cabeza para pasar por el cuello tus manos y formar un collar de suave calor mientras el perfume natural de tu pelo se introducía en mi pecho llenándolo como el agua de la lluvia llena un lago.
Y noté que, mientras te apoyabas en mi pecho, los dedos de tu pelo acariciaban mi cara dándome la sensación  de conocer desde siempre el placer de sentir mi cara y mi cuello acariciado por ellos.
Y sin que haya mediado nada, en un silencio de cementerio, abro mis ojos y veo el techo al notar que tu cuerpo se ha movido un poco y has puesto tus senos de forma que tu propio peso no les causara daño.
Y la melena  se ha derramado sobre mi rostro de nuevo como lo hace el mar cuando se alarga hacia la playa y la llena de besos con sabor a sal y quieta queda dormida por haber saciado su deseo de morir amando.
Estaba despierto, no tengo ninguna duda, porque miraba el tragaluz y veía el juego de las sombras sobre el cristal que anunciaba que el día había empezado con sus afanes y sus sorpresas a la espera de que los que dormían, o soñaban, comenzaran a plasmar sobre el lienzo recién empezado de la jornada, las emociones y sentimientos que con toda certeza llegarán en el lapso de las horas.
 Seguía oliendo tu pelo y casi me vence la tentación de acariciarlo, pero al moverme un poco, el aroma maravilloso de esa obra de arte de carne y hueso que es tu cuerpo, ha desplazado al de tu pelo y me he llenado por completo.
Y he vuelto a cerrar los ojos y me he dejado arrastrar por el sueño despierto de tenerte junto a mí y abrazarte fuerte para que no escapes hacia donde en estos instantes descansas ignorante de lo que pienso y siento.
Y con el mismo sibilino silencio que has llegado, has desaparecido dejando como recuerdo imborrable el aroma de tu cuerpo, el perfume de tu pelo y la huella certera de que sobre mí ha yacido tu cuerpo.
Ha sido un sueño despierto, o un milagro, pero en esos instantes solo estaba el amor y los sentimientos y no existía el sexo.
Extraños sucesos que ocurren cuando las personas que se aman están lejos y añoran su compañía.
Ha llegado el día y me he levantado nostálgico y mohíno, por lo que he ido a la ducha pleno de sueños despiertos, sin que el agua al acariciarme haya hecho desaparecer la sensación de sentirte sobre mi y de mi nariz borrado el perfume de tu pelo ni el aroma de tu cuerpo.
Y así pasa el tiempo mientras aguardo…-


Bétera, Noviembre 2  de 2013
Paseaba esta madrugada a las cuatro por el pasillo de la casa mientras miraba, recortado por la ventana, un trozo del cielo donde las estrellas rielaban como diamantes insertados en la corona de una reina cubierta toda de un manto de terciopelo negro que ocultaba sus rasgos.
Y mientras soportaba el dolor que lacera mi pierna, mi mente se desplazaba por el espacio en tu busca sin saber dónde estás ni cómo es la fiesta, aunque si estoy seguro que con tu llegada, vestida como una reina, se volvieron hacia ti todas las miradas, entre admiradas y envidiosas, provocando un rio de susurros y comentarios,  porque ante sus ojos desfilaba una hermosa rosa que nadie imaginó existiera.
Mucho ha durado el paseo y aún dura mi pensamiento que busca en el infinito de tu cielo el brillo de tus ojos de cuero viejo y el fulgor de tus dientes que, como un collar de perlas blancas entre tus labios, al sonreír parecen invitar al que te mira a besar tu boca mientras cree que bebe del vino que elaboran para los dioses, que no emborracha pero te eleva al cielo de los sueños convencido de haber probado la esencia de todas las caricias y hallado el placer que soñaba.
Intenso es el azul del cielo en esta mañana de otoño en que de las palmeras cuelgan sus palmas marrones muertas a la espera que las corte la mano amorosa del jardinero, junto a las vivas de un intenso verde, que por una cara parecen recubiertas de pulida plata y por el otro del color de las esmeraldas mientras ambas caras aguardan la llegada de la brisa de la playa que, como las mujeres deseadas, se hace esperar un tiempo antes de su llegada, para comenzar esa danza tan sensual y cadenciosa que fascina a quienes la contemplan.    
Y dos rayas blancas se van formando en la pizarra azul del cielo, trazadas por dos pájaros de plata que vuelan por el espacio despertando mi imaginación y deseo de partir con ellos hacia dónde estás para velar tu descanso tras una noche de gozar de los pequeños placeres que la vida regala.
Dejo de mirar al cielo y a las palmeras y me sumerjo en mi interior para sentir en mi alma el dulce calor de tus sentimientos que vienen desde tan lejos y llenan por completo ese pozo sin fondo que es la distancia que nos separa.
Sueño despierto ahora y creeré que sueño cuando la hermosura de tu cuerpo esté pegado al mío mientras mis brazos te aprisionan para convencerme de que estoy despierto y no soñando.
Y las luces de tus ojos, como fuegos artificiales en día de festejos, alegraran los míos iluminándolos como hace la luz del amor cuando entra en el alma de quien solo tenía soledad y desconsuelo, despertando la sonrisa que dormía aguardando este milagro.
Hermoso sueño hecho realidad cuando los labios separados parten unos en busca de los otros para darse el primer beso tantos meses anhelado, mientras tu amor derriba las murallas que fui subiendo a lo largo de los años para proteger mis sentimientos y conseguir sufrir menos porque estaba convencido que ya no llegaría en esta vida el milagro de ser amado por mí mismo y no solo querido por lo que me necesitaban.
Pero estaba equivocado, porque casi al final, el milagro ha sucedido y mientras aguardo estar contigo, sigo soñando con los ojos abiertos.-


Bétera, Noviembre 3 de 2013
Riadas de coches con los faros encendidos cual luciérnagas motorizadas que avanzan a toda máquina, pasan por la carretera haciendo vibrar la persiana metálica al tiempo que matan con su estruendo la paz que suele tener la madrugada de un domingo cualquiera, en que los que salen lo hacen más tarde y los trasnochadores ya han regresado, más o menos serenos y extenuados, a sus casas y dormidos yacen en sus lechos.
Tal vez vayan a presenciar algún evento deportivo y por eso corren tanto, pero lo que han conseguido ha sido el enfado de muchos a los que han roto su descanso y dan vueltas en la cama a la espera de recibir de nuevo el sueño de los brazos de Morfeo.
Aprovecho este estar despierto para soñar contigo con los ojos abiertos al mismo tiempo que me digo que no es bueno hacerlo, porque no se qué es lo que me va a deparar el destino en el futuro, pero es tanto el amor que te tengo que acalla las reservas que han aparecido y dejo correr desbocada mi mente en tu busca para iniciar los dos juntos un camino, más o menos largo, más o menos
placentero, que culminará los anhelos que los dos tenemos.
Con los ojos abiertos sigo viendo tu imagen galana vestida como una reina que camina hacia la fiesta sabedora de su encanto y ansiosa por aturdirse por completo para dejar de sentir por un tiempo la angustia de un infierno y las presiones de todo tipo que estás sufriendo en tu entorno cotidiano.
Y me imagino la sensación que causó tu presencia y, ya desbocado en mis ensueños, te veo vestida de negro y largo con un breve escote en el que reina un medallón de oro que te transformaría, más en una diosa que en una reina.
Un hermoso mantón a juego y yo a tu lado, emocionado de tenerte, orgulloso de que me hayas elegido y volando, más que andando, sobre el pavimento hacia el sitio que nos tenían designado.
Elegancia, sencillez y esbelta línea que más que de mujer es de una sirena deslizándose por las aguas de una realidad que solo es un ensueño que tengo y con el cual me solazo, como un niño con un juguete nuevo, mientras las horas pasan, se acorta el tiempo y te aguardo.
Un salvaje en una moto ha destruido por completo la hermosura de mi ensueño y dejado mi ánimo tirado en el suelo de la realidad, que no es otra que qué no te tengo y que de mi estás muy lejos.-


Bétera, Noviembre 5 de 2013
Agoniza el día entre nubes oscuras que veloces recorren el cielo empujadas por un viento seco de poniente para mirarse en el espejo del mar mientras arranca las pocas hojas secas que quedan de las acacias y arrastra las esparcidas por el suelo.
Y la melancolía de tu ausencia cae sobre mi ánimo al igual que las sombras de la noche caen desde el cielo cubriendo con su manto negro las tierras que antes estaban de otros colores y haciendo que mi ansia de verte y tenerte crezca a medida que aumentan las horas en las que estoy sin leerte.
Días de monotonía que se acumulan sobre otros haciendo montones con las semanas y colinas con los meses que juntados forman montañas que se interponen entre la realidad presente y lo que deseamos, creando la sensación de que todo está inmóvil, que los esfuerzos realizados para pasar al otro lado de los obstáculos que nos mantienen separados, han resultado baldíos cuando no estériles.
Muchas cosas impiden que mi espíritu esté alegre, empezando por los problemas que allí tienes y siguiendo con las desastrosas tormentas familiares que suceden casi a diario en la casa donde vivo, haciendo que la espera sea desesperante y, al mismo tiempo, que el ansia por estar a tu lado aumente.
Breve siempre es la alegría y la abundancia en la casa del pobre, que alegra unos instantes y al igual que un estimulante en las venas del hombre, le hacen creer que se acaba lo deprimente y la aurora de la felicidad se acerca, cuando la realidad es que, después de esta efímera euforia, toda continúa como antes.
Vencen las sombras a los restos del día y en la ventana que da a levante se recorta un trozo de noche oscura al tiempo que impide que los ojos mágicos de las estrellas se reflejen en los tuyos y llenen mi pecho con la ilusión de que esta separación terminará pronto.
No se ve otra cosa que el reflejo de la luz de Valencia tiñendo las nubes más bajas  que, como si fueran balones deformados por el viento, llenan todo el cielo mientras el recuerdo de tu cara viene a mí mente y con ella el destello de tus ojos que son los heraldos de tu amor y la energía que mantiene mi ilusión mientras me tiendo en el lecho junto al desánimo por no poder verte.
Esta es la vida de quien sueña con los ojos abierto y aguarda con ansia que todo pase y llegue el momento en que los sueños se transformen en realidades, que harán en adelante que los días sean paraísos terrenales llenos de amor, armonía y paz porque nada más abra mis ojos al despertar estaré seguro que tu cuerpo comparte junto al mío el lecho.
Suspiro con resignación y dejan mis pensamientos de hablarte mientras mi cuerpo se sumerge en la oscuridad de la noche esperando la llegada del sueño y el descanso.-


Bétera, Noviembre 6 de 2013
Se desliza mi sueño por el tobogán de las horas en busca del nuevo día que aún no se vislumbra sobre el espejo del mar donde ahora se mira la noche mientras deja caer sus lagrimas en forma de suave lluvia que lava a duras penas las hojas de los árboles de detrás que sé están, pero no veo debido a la oscuridad tan intensa.
Y cayendo con suavidad por ese tobogán, mis ojos se desplazan hasta tu figura y disfruto de la visión de tus pies bonitos adornados de oro en forma de zapato de tiras, que culminan unas piernas que se ven hasta la rodilla, donde un revuelo de motas de color adornan y destacan un vestido blanco que, ceñido a tu cintura, remarca el ánfora que es tu cuerpo, mostrando desde medio pecho hacia arriba, la tersura de tu piel y velados más bajos, la hermosura de tus senos.
Brillan los dientes en tu sonrisa mientras en tus ojos resalta la vida hasta cegar a los que te miran que, envidiosos, llenan su retina con tus encantos y sacian su codicia con lo que imaginan, poniendo oro sobre platino y lujuria escondida tras su sonrisa.
Y sigo mirando tu cuerpo en el que los hombros desnudos incitan a mi imaginación a extender las manos para darte un suave masaje que relaje esos nervios que, los que te codician, no captan en tu sonrisa.
Melena que forma olas como si el terso espejo de un lago de azabache lo acariciara el viento que hace que el reflejo de la luz del techo reverbere sobre él dando toques de azul intenso que dejan los ojos extasiados y las bocas abiertas de aquellos que, mirándote con codicia, piensan que frente a ellos está una diosa que como mujer es una real hembra, en nada parecida a la que ellos tienen en casa guardada.
Hermosa estampa la tuya que hace que una simple fotografía se transforme en un cuadro inmóvil de vida que relata a gritos en su silencio que allí está una mujer renacida de sus cenizas como estampa del valor y el ansia de volver a ser ella misma.
Extraña rosa lejana que llenas mi vida, perfumas y engalanas a los que te miran y en mi pecho has insuflado la vida, haciendo que reviviera el corazón que reposaba aguardando el final de mi vida, convencido de que no habría para él Jesucristo que lo resucitara a la vida igual que levantó a Lázaro de su tumba.
Siento frío en el cuerpo y al mismo tiempo energía para pasar las horas hasta que llegue el instante en que me escribas.

Esperar es mi desespero y al mismo tiempo toda mi energía.-